El «ciberbullying», que estuvo «muy presente» en el confinamiento, «se ha quedado como una tendencia»

La Voz REDACCIÓN

SOCIEDAD

PACO RODRÍGUEZ

Supone el 24,7 % de los casos totales de acoso escolar, siendo los insultos y las amenazas su forma más común

03 may 2021 . Actualizado a las 11:03 h.

El Estado de Alarma, decretado el año pasado en marzo, supuso un momento de incertidumbre y cambio para la población, también para los niños y, en especial, para aquellos que sufren acoso escolar. Según relata a Europa Press, que informa de ello, la psicóloga y directora de las líneas de ayuda de Fundación Anar, Diana Díaz, con motivo del Día Internacional Contra el Acoso Escolar (que se celebró el 2 de mayo), los menores que eran víctimas de acoso en la escuela se encontraron en una «situación de refugio» al no estar en presencia de su agresor. Sin embargo, eso no significa que no hubiese acoso. «Hemos visto cómo se han trasladado casos a la tecnología», explica Díaz, que comenta cómo durante los meses más duros del confinamiento, el fenómeno que más creció fue el del ciberbullying.

Pero si entre marzo y junio de 2020, el ciberacoso ya estuvo «muy presente», ahora, según advierte Díaz, «se ha quedado como una tendencia». «El ciberbullying vino con fuerza en la pandemia y se ha quedado como escenario alternativo», sentencia. Aunque todavía no hay datos oficiales sobre acoso escolar en España correspondientes al curso 2019-2020, un informe de la fundación Anar publicado en septiembre de 2018 revelaba que el ciberbullying supone el 24,7% de los casos totales de acoso escolar, siendo los insultos y las amenazas su forma más común.

Los datos obtenidos revelan que el envío de mensajes de WhatsApp a través del teléfono móvil es la forma más habitual de acoso, «sobre todo a través de los grupos, de los chats que tienen los alumnos». Tal y como relata la psicóloga de la entidad, «el acoso, en general, se basa mucho en el rechazo a la persona que se acosa, en dejarle fuera del grupo, o no hacerle caso o no contestar a los comentarios o aportaciones que dan, dejándole totalmente al margen de esos chats». Según añade la experta, al final no solo se ejerce ciberbullying a través de chats, sino en general en cualquier red social.

Y entre las formas de acoso, está desde crear perfiles falsos en una red social para mofarse de alguien, para lanzar amenazas e insultos, hasta para publicar de manera indebida datos personales o difundir información difamatoria, cuenta la psicóloga.

Desde Fundación Anar se muestran preocupados por este fenómeno, ya que es más difícil de identificar, pero no imposible porque se aprecian «cambios en las propias víctimas». «Hay un aislamiento, la víctima no quiere compartir tanta información, pero sí se está comunicando a través de la tecnología, el rendimiento se puede ver afectado, tienen dolor psicosomático o no quieren ir al colegio de manera presencial», describe Díaz que apunta que estos casos suelen ser más «intensos» porque quienes lo sufren son víctimas «las 24 horas».

El covid-19 como arma de acoso

Además del ciberacoso, otro elemento ha entrado en juego a raíz de la pandemia: el acoso por cualquier tema relacionado con el covid-19. «Sí que nos encontramos que el covid-19 supone un elemento más de acoso escolar: los bulos en relación a si padeces o no esta enfermedad o tu familia, el uso de mascarilla como manera de ridiculizar a las víctimas o generar un rechazo...», describe Díaz.

En cuanto al acoso presencial, aunque no está erradicado está más controlado y cada vez más personas del núcleo de la víctima son conocedores y conscientes de estos casos y piden ayuda antes. Junto con ello, apunta que los profesionales cada vez se implican más. Además, explica que tras la apertura de colegios a finales del último trimestre del año pasado y el establecimiento de medidas para prevenir contagios de covid-19, el escenario en el ámbito del acoso es distinto, pero sin grandes cambios.

«Están los grupos burbuja ahora y eso supone una situación de mayor control del espacio físico, pero en las llamadas nos encontramos con que la víctima coincide desafortunadamente en ese grupo burbuja con el agresor», apunta para precisar que, aunque en algunos casos la situación del menor ha mejorado, en otros están quedando «muy expuestos».