¿Es segura la vacuna de Janssen?

El fármaco monodosis, que iba a acelerar el proceso de inmunización, se ve envuelto en las mismas dudas que vivió AstraZeneca hace semanas al aparecer casos muy aislados de trombos

Melchor Sáiz-Pardo
colpisa / madrid

El mundo se sobresaltó el martes cuando las autoridades sanitarias de Estados Unidos recomendaron suspender «por precaución» el uso de la vacuna de la farmacéutica belga Janssen, cuya matriz es la multinacional Johnson & Johnson, tras detectar varios trombos en mujeres que habían recibido su dosis. La vacuna de Janssen, en la que hay grandes esperanzas depositadas, se vio en entredicho por motivos similares a los que estuvo a mediados de marzo la de AstraZeneca. Este martes, una semana después de la decisión estadounidense, Janssen se enfrentará al examen de las autoridades europeas.

¿Por qué se paralizó la administración de Janssen?

Estados Unidos quería investigar varios casos graves de coágulos de sangre. Los incidentes, en principio, parecen ser similares a los ocurridos en Europa con la vacuna de AstraZeneca, que también utiliza la tecnología del adenovirus como vector.

¿En qué consiste esta tecnología?

Se basa en tomar como soporte otro virus, que se modifica para que transporte al organismo informaciones genéticas capaces de combatir la covid. Ambas utilizan un adenovirus, un tipo de virus de resfriado muy corriente. En el caso de AstraZeneca es un adenovirus de chimpancé y en el de Janssen, uno humano.

¿Cuál podría ser el origen de los trombos?

Aunque la investigación sigue en marcha, estudios preliminares apuntan a que se trataría de una reacción autoinmune muy fuerte, provocada por estas vacunas. El cuerpo puede producir unos anticuerpos que se unen a las plaquetas (las células encargadas de la coagulación de la sangre) lo que provoca la formación de trombos (coágulos en el interior de un vaso sanguíneo) en combinación con trombopenia (pocas plaquetas en el organismo). «Estos trombos pueden resultar fatales, pero son de fácil tratamiento si se administra a los pacientes dosis altas de inmunoglobulina», explican Matilde Cañelles López y María Mercedes Jiménez Sarmiento, del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB-CSIC). En concreto, se han encontrado trombosis de senos venosos cerebrales (TSVC), en abdomen (trombosis de venas esplácnicas) y trombosis arterial. El equipo de científicos de la Universidad de Greifswald liderado por Andreas Greinacher cree que es un fenómeno que se parece clínicamente a la trombocitopenia inducida por heparina (TIH), una reacción inmunitaria anormal, grave e inhabitual desencadenada en algunos pacientes por un medicamento anticoagulante, la heparina. La Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) ha considerado «plausible» esta explicación.

¿Cuánta gente se ha visto afectada?

Según datos de la EMA, hasta el 4 de abril, en los 30 países del Espacio Económico Europeo (UE, Islandia, Noruega, Liechtenstein) y Reino Unido, se habían detectado 222 casos de trombosis atípicas después de 34 millones de dosis administradas con AstraZeneca. El balance es de 18 fallecidos hasta el 22 de marzo. Las trombosis se produjeron «durante las dos semanas consecutivas a la vacunación», subraya la EMA. En el caso de Janssen, que es una vacuna que solo requiere una dosis, las autoridades de Estados Unidos han reportado seis casos de trombos, con una persona fallecida, de entre más de 6,8 millones de dosis administradas, y los síntomas aparecieron entre seis y trece días después de la inyección. De momento, la mayoría de casos con AstraZeneca se dieron en «mujeres menores de 60 años», según la EMA y los seis casos detectados en Estados Unidos con Janssen eran mujeres de entre 18 y 48 años.

¿El porcentaje de afectados es alto?

Todos los fármacos tienen efectos secundarios, pero el número de reacciones adversas tras la vacunación es bajísimo, muy inferior al de casi cualquier otro medicamento de los que se encuentran en el botiquín de todas las casas. El paracetamol puede provocar alteraciones en el hígado y en el riñón: el ibuprofeno, pancreatitis o meningitis aséptica; el nolotil, bajada de plaquetas en sangre; el omeprazol, disminución de glóbulos blancos; y el ventolín, arritmias.

Según sus prospectos, estos medicamentos pueden causar una reacción adversa en una de cada 10.000 personas, el 0,01%, una cifra muchísimo mayor que los efectos secundarios de las vacunas: 0,00065% de reacciones adversas tras un pinchazo con AstraZeneca y 0,000088% tras recibir Janssen. De hecho, los profesionales sanitarios recuerdan que una persona que sufre covid-19 puede tener hasta el 25% de posibilidades sufrir un trombo.

«Quien tenga miedo a sufrir un trombo, lo mejor que puede hacer es ponerse la vacuna cuanto antes», afirma Sergio Plata, farmacéutico hospitalario en el Hospital de Albacete y exvocal del Comité de Seguridad de Medicamentos de Uso Humano de la Agencia Española del Medicamento.

Entonces, y de nuevo, ¿por qué se paralizó la vacunación?

El director científico del Instituto de Investigación Hospital Universitario La Paz, Enrique López-Collazo, explica que «jamás ha habido un medicamento que haya tenido un escrutinio público como el de las vacunas», a las que se les está pidiendo una «ultraperfección que ningún fármaco puede lograr».

¿Cuándo decidirá la EMA sobre Janssen?

La EMA ha anunciado que emitirá su veredicto sobre la fórmula de Janssen este martes. Por ahora, la opinión de este organismo es que las ventajas de la vacuna de la farmacéutica belga en la prevención de la covid-19 «superan a sus efectos secundarios».

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