Los pedidos de medidores de CO2 se disparan, pero sin agotarlos

Hosteleros y distribuidores se lanzan a adquirir el aparato que garantiza la seguridad en el consumo en interiores


redacción / la voz

Durante algunos días, va a ser el producto estrella. Al menos en la hostelería. Ayer, ferreterías y comercios dedicados a la electrónica de hogar, se afanaban en conseguir los medidores de CO2 que, desde el próximo día 23, serán de uso obligatorio en el interior de los establecimientos de hostelería para comprobar la calidad del aire y el grado de ventilación de los locales. «Los acabaré hoy o mañana», confirmaba ayer el gerente de la empresa RodaVigo, Nazario Correa. El día no fue solo de ventas, también de consultas: «Creo además que pronto va a ser obligatorio en otras comunidades. Aquí hemos recibido llamadas incluso de Madrid».

En realidad, encontrar un medidor de CO2 no es algo tan sencillo, no está en cualquier tienda de electrodomésticos, aunque es seguro que se va a popularizar de forma inmediata. Pocos establecimientos de Galicia quedaron al margen de las llamadas o las visitas de los hosteleros que necesitarán el aparato en los próximos días. Ayer, en muchas de las ferreterías del centro de A Coruña no había posibilidad de adquirir un de estos medidores, pero todas tenían ya pedidos en marcha para recibirlos en los próximos días,

«Ya hemos vendido alguno, pero no se han agotado», explicaba una empleada de la empresa Prelo, de Lugo: «Eso sí, nos están llamando bastante». En Ourense a más de un hostelero, el anuncio de las nuevas medidas marcadas para los restaurantes le cogió precisamente ante el ordenador. Con la obligación de implantar medidores de CO2 para controlar la calidad del aire en los establecimientos, y ante las dificultades de encontrar estos dispositivos en cadenas de electrodomésticos locales, varios propietarios se lanzaron de inmediato a Internet. «Andamos como locos, intentando comprarlos. Y ayer había una avalancha de empresas llamando a locales para ofrecer los aparatitos, pero es que en algunos casos te piden hasta 200 euros», apunta un hostelero del casco antiguo de la ciudad de As Burgas, según informa Pablo Varela. «Aquí los hemos pedido. ¿Cuándo los tendremos? Eso me gustaría también saber a mí. Espero que el miércoles próximo», decía un empleado de una tienda Expert en Ourense.

A la disponibilidad del aparato se une la amplia gama de modelos y, consecuentemente, precios. El rango va desde los 80 hasta los 300 euros, incluso más: «Nosotros hemos hecho pedidos para aumentar el stock y tener también un mayor rango de precios, porque entiendo que el señor del bar querrá comprarse un aparato algo más económico», explica José Carlos Amigo, el responsable de la empresa Drogalicia, que distribuye estos medidores. Aquí, no están agotados, ni mucho menos: «Si quiere, hoy le puedo vender 500, la semana que viene, ya veremos», confirma el industrial.

Algunos de los distribuidores temen que el caso de los medidores de CO2 sea similar al de las mascarillas, por ejemplo, con una demanda súbita y desproporcionada, que provoque un desabastecimiento en poco tiempo. En cualquier caso, como subrayan los distribuidores, el medidor es una inversión que se hace una sola vez y no requiere ningún tipo de mantenimiento. Mucho más económico por ejemplo que la solución hidroalcohólica, que es un gasto permanente.

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