Julio García Comesaña: «El artículo de la vacunación obligatoria o no se ha entendido o no se ha querido entender»

El conselleiro de Sanidade  se muestra preocupado por cómo se va a gestionar la pandemia del coronavirus a partir de mayo: «Las herramientas que el estado de alarma nos da a las comunidades, aunque insuficientes, son mucho mejores que no tener nada, que es lo que vamos a tener a partir del 9»


Santiago / La Voz

El conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña (Vigo, 1968), defiende la gestión general que se ha hecho de la pandemia «con más aciertos que equivocaciones» y que entra en una nueva etapa al expirar el estado de alarma el 9 de mayo.

-¿Cómo va Galicia a gestionar las restricciones?

-Estamos francamente preocupados por la situación que se genera sin una ley de pandemias, que hemos pedido por activa y por pasiva al Gobierno, que nos ha dicho que la iba a hacer y luego no la ha hecho y, además, habiendo hecho nosotros una ley específica, una ley que desarrolla o interpreta aspectos de una ley orgánica que sí que está ahí [la 3/1986 de Salud Pública], pero que creemos que es claramente mejorable. Esa ley que hemos hecho tampoco se nos deja utilizarla y, además, los instrumentos que teníamos eran pocos, porque por ejemplo la limitación de la movilidad nocturna tan solo se puede poner hasta las 22 horas. Si alguna comunidad, que de hecho lo ha hecho, la adelanta a las 20 o a las 21 horas también ha sido recurrida. Con esas pocas herramientas a partir del 9 de mayo no contamos. Nos hemos enterado por los medios de comunicación de que esto va a ser así y estamos sorprendidos y hondamente preocupados de cómo vamos a seguir gestionando a partir de ese día, porque la situación epidemiológica o cambia de forma muy brusca o el riesgo va a seguir estando ahí. Repito, francamente preocupados.

-Preocupados por la desaparición de un estado de alarma que el presidente de la Xunta a finales de octubre decía que era «demoledor» para la reputación de España.

-Es que son dos cosas distintas. Tiene que haber herramientas para gestionar esta situación que vivimos, herramientas que pueden ser restringir la movilidad o que la gente no salga de su casa a partir de ciertas horas, o decir que el hostelería solo puede estar en terrazas. A nosotros nos gustaría que esas herramientas estuviesen bajo el paraguas de una ley nacional, orgánica, y es lo que hemos intentado hacer varias veces. A la vista de que no había eso, hemos hecho nuestra ley, que tampoco. Lo único que nos queda es recurrir a un paquete que se llama estado de alarma y que bajo un epígrafe que se llama toque de queda tiene alguno de estos elementos que lógicamente utilizamos. Totalmente de acuerdo con lo que dijo el presidente en ese momento, porque lo que había que haber hecho era desarrollar una ley orgánica para la gestión de las pandemias y no un estado de alarma, que es lo que queda un poco raro y transmite una sensación realmente más preocupante de lo que ha sido. No obstante, las herramientas que el estado de alarma nos da a las comunidades, aunque insuficientes, son mucho mejores que no tener nada, que es lo que vamos a tener a partir del 9.

-En aquel entonces no había una ley de pandemia y se criticaba el estado de alarma como herramienta para tomar medidas. Y ahora se critica que se retire la única herramienta que hay.

 -El Gobierno se ha ocupado de que sea la única. El Gobierno tenía que haberse preocupado de tener una propia sin llegar a esa terminología y esa excepcionalidad, tenía que estar publicada, y además cuando lo hemos hecho nosotros ya vemos lo que ha pasado. Lo que se criticaba en aquel momento era la terminología, el formato. Si llevamos pidiendo desde el mes de mayo del año pasado una ley de pandemias, en ese momento sacaron un segundo estado alarma con fecha de caducidad, era lo que no procedía. Lo que se quería decir era que hacía falta esa ley orgánica para gestionar las pandemias, como se ha demostrado, porque pasada esta experiencia del estado de alarma no hay nada.

-Hablando de la Ley de Salud. El Consejo de Estado le da un tirón de orejas al Gobierno por no tener esta ley de gestión de pandemias, pero a la vez considera que puede haber inconstitucionalidad en la norma gallega. Anunciaba el presidente que se ha pedido una comisión mixta. ¿Están dispuestos a cambiar el articulado y a renunciar a la vacunación obligatoria, que es la principal novedad?

 -El artículo sobre la vacunación obligatoria no sé si no se ha entendido o no se ha querido entender suficientemente bien. En todo caso, es un artículo previsto para desarrollar una obligatoriedad de la vacunación establecida por ejemplo en la ley orgánica nacional. En ningún momento pretendía ser el elemento que permitiera la vacunación obligatoria a un grupo de población en Galicia. Precisamente, si hay una ley orgánica en algún momento o si hay algún mandato de la Unión Europea de que la vacunación sea obligatoria, nuestra ley recogía en ese artículo cómo se interpretaría en Galicia. Eso era el espíritu y así sigue siendo.

 -Lo mantendrán.

-Supongo que en principio esa es la idea. Nuestra ley, ante la ausencia de una ley actualizada se fija y coge elementos de la ley orgánica del año 86 y lo que hace es decir si esta ley permite esto y alguien lo decidiera lo trasladaremos a Galicia de esta manera. Por supuesto, si hay una ley nacional habría que adaptarlo.

 -Entonces, ¿por qué creen que el dictamen ve posibilidad de inconstitucionalidad?

-Nosotros estamos convencidos de que no es inconstitucional. Nuestro servicio jurídico nos dice que no y por lo tanto evidentemente se mantuvo la ley y se mantuvo ese punto porque el entendimiento nuestro es de que no es anticonstitucional. 

 -Más polémicas con el Gobierno: el uso de la mascarilla. 

-El Gobierno en este caso no ha actuado correctamente, porque ha cogido una normativa de julio del año pasado, la ha pasado por el Congreso de los Diputados y por el Senado, no ha corregido estas actualizaciones que necesitaba, solamente una, ha desestimado creo que 66 enmiendas para actualizar la ley, la ha publicado y una vez que la ha publicado se ha dado cuenta de que es una ley de junio del año pasado. Una ley así es extemporánea y nos genera situaciones totalmente absurdas como la que estamos viviendo. Uno puede ir por una acera corriendo o incluso andando con un chándal y entonces va haciendo deporte y no tiene que llevar mascarilla. A estas alturas, cuando está más que demostrada la transmisión por aerosoles, el Gobierno saca una ley en la que dice que los españoles pueden ir por la calle corriendo sin mascarilla. Esto si se cuenta fuera no se lo cree nadie.

 -Galicia va a mantener la obligatoriedad de la mascarilla.

-¿Usted se imagina que mañana nosotros digamos que en una zona concurrida que uno vaya corriendo sin mascarilla mientras todo el mundo que va andando va a ir con mascarilla? Eso no se puede explicar ni entender.

-Aquí se dan situaciones absurdas como que en Folgoso do Courel una persona que va sola por el monte tiene que llevar mascarilla y alguien en una playa concurrida, como Cabío, se la puede quitar en la toalla. ¿Habría que ajustar más la normativa?

-En el comité clínico este tema se ha comentado y siendo cierto que uno puede correr por ciertas zonas hay un momento en el que se cruza con otra persona. A lo mejor en el Courel no, pero esto se puede llevar también a una senda peatonal en las afueras de una ciudad. Si uno va corriendo sin mascarilla, va a haber un momento en que se encuentre con alguien, por ejemplo con otro corredor. Lo más fácil de hacer, lo más fácil de interpretar y lo más fácil de cumplir es que la gente que corra lleve la mascarilla. Eso es garantista. Si entramos en ahora me la pongo, ahora me la quito va a ser mucho más difícil de respetar y creo que hay que respetar al corredor pero también a las personas que van caminando. Espero que todo el mundo haga caso a los gallegos y lleve la mascarilla cuándo va corriendo

-Entonces son proclives a no entrar en excepcionalidades. La mascarilla, siempre. 

-Es cierto que si tienes la distancia garantizada y tienes capacidad de ponértela o quitársela sería una cuestión menor. Lo importante es cuando te cruces con alguien que lleves la mascarilla puesta. La ley actual del Gobierno dice expresamente que no la tienes que llevar.

-Este ejemplo de las mascarillas sirve para ilustrar la siguiente pregunta. ¿Hasta qué punto el Consejo Interterritorial está funcionando como una herramienta ágil para gestionar la pandemia? Entre otras cosas porque parece que nunca hay unanimidad.

- [Sonríe] Bueno, alguna vez la ha habido.

 -Pero parece la excepción, y hay comunidades como Madrid que se han descolgado ya varias veces las decisiones que se toman.

-Aunque haya casos evidentes en los que no estamos todos de acuerdo, hay que decir que en muchas cosas sí lo estamos y probablemente hay más cosas que nos unen. No deja de ser un foro en el que estamos 17 comunidades autónomas que cada día lidiamos prácticamente con lo mismo. Tenemos problemas muy parecidos, hay particularidades, evidentemente, pero es muy enriquecedor solamente escuchar las intervenciones de los 16 consejeros, que a mí personalmente me aportan mucha información y mucha riqueza. Lo que a veces es más difícil de encajar es el papel de coordinador del Gobierno porque realmente no gestiona la sanidad, son las comunidades las que las gestionan y ese papel a veces es difícil de hacer si no lo haces normalmente. Y luego hay veces situaciones muy peculiares, quizás buscando el consenso y no la mayoría. El consenso debe ser un criterio rector en el consejo y a veces no lo es.

-¿Cómo se digieren desde aquí las imágenes que se están viendo de Madrid, especialmente del turismo venido desde Francia?

-Igual que en Navidad o Semana Santa las islas estaban exentas por sus características insulares o cuestiones específicas que se han visto en Valencia en algún momento, también pasa en Madrid. Hay que contextualizar y la situación de Madrid y Cataluña no tiene nada que ver con la que vivimos en otras comunidades, en particular en Galicia. Los datos de incidencia en Madrid y los de Galicia, o los de Cataluña y Galicia y, sobre todo, los datos de los que han pasado la enfermedad no tienen nada que ver. Yo no me atrevo a comparar. Y aparte está la idiosincrasia de la ciudad y la movilidad. Nosotros tenemos la dispersión, tenemos las áreas sanitarias que nos hacen tomar decisiones en un sentido que probablemente no sean extrapolables a Madrid.

-Pero conselleiro, las fotografías que se han visto de los turistas en la calle como si no hubiese pandemia...

-Sí, sí, no digo que no. Nosotros tenemos fiestas en Galicia por desgracia ilegales en algún concello que también son tremendas.

-Pero el presidente no dice que vengan, que mueven la economía. No alienta esas fiestas.

-Evidentemente, pero yo tengo que juzgar lo que hacemos nosotros y repito, el caso de Madrid no me atrevo a juzgarlo porque no conozco los detalles específicos de la comunidad. Desde luego, nosotros aquí estamos buscando que no hayan entrado ciudadanos de otras comunidades autónomas. Sí que podían entrar y esto es importante, igual que pueden ir personas de Francia a Madrid podrían venir perfectamente a Santiago y no podríamos haber hecho nada para que no vinieran. En ese sentido es una suerte que aquí no hayan venido, pero si hubieran venido la situación habría sido la misma. No la podríamos haber controlado porque las herramientas para controlarlo no existían. Si Madrid tiene la mala suerte de que vayan allí lo lamento, pero estoy seguro de que han puesto las medidas para que no tuvieran más impacto.

«Que alguien pueda salir a pasear hasta las 23 horas al aire libre no debería tener ningún problema»

-El presidente de los colegios médicos dice que es precipitado permitir este fin de semana las reuniones en domicilios. ¿No se podría haber esperado al martes, cuando el comité debatirá un nuevo estatus de restricciones?

-No es una decisión de Galicia. Por el acuerdo del consejo interterritorial, hasta el 9 de abril se proponía el cierre perimetral de las comunidades y básicamente la limitación de reuniones de no convivientes. Fuimos leales al pacto, lo pusimos en marcha cuando nos tocó y ahora  se acaba y cae. Ni ponerlo ni quitarlo es una decisión de la comunidad autónoma.

 -Pero la comunidad autónoma tiene la posibilidad de ampliarlo.

-Sí, podríamos dejarlo, pero lo que hicimos fue ponerlo cuando se nos pidió y, cuando acaba, decae esa recomendación. Ahora mismo en los bares y en los restaurantes hay la posibilidad de que se junten cuatro personas no convivientes en el interior y sí en el exterior. Parece lógico que si lo dejo hacer en el bar lo deje hacer en los domicilios. Fue un tema de volver a lo que teníamos antes. No es así con el cierre perimetral. Galicia tenía cierre perimetral antes del documento del consejo. Otra cosa es que luego se revise o no se revise, pero en el caso de la decisión de las reuniones de no convivientes en domicilio, no la habíamos tenido nunca, ni siquiera en Navidad. Siempre digo que el gran salto cualitativo de la norma de Semana Santa era este. Ya hemos llegado al 9 de abril y los datos son francamente buenos en ese sentido. Podemos ser mucho más restrictivos, claro que sí, pero de momento nuestras restricciones suelen ir consonantes a la situación epidemiológica.

-Pero a día de hoy los datos no reflejan el impacto real de las vacaciones de Semana Santa. También tiene lógica dejar la restricción hasta el próximo comité, cuando empezarán a verse. Son cuatro días. 

-Podría haber sido, pero acaba el 9 por la posición del documento del ministerio y nunca tuvimos esa restricción en Galicia, nunca, los datos son buenos y lo tenemos en la restauración. Parecía lógico volver a la situación anterior.

 -¿No temen un rebrote como en Navidad y más con un 95 % de casos de la variante británica? 

-Galicia lleva mucho tiempo en porcentajes de este tipo con la variante británica. Probablemente el comportamiento de la tercera ola nuestra se deba fundamentalmente a la variante británica. En ese sentido no estamos peor, quizá un poco peor, pero no mucho peor con respecto a antes. Evidentemente, siempre temes que se pueda reproducir. Con los datos en la mano a día de hoy estamos un poco más tranquilos, pero como hemos dicho vamos a esperar al martes para ver si esos datos confirman que la Semana Santa no ha generado ese incremento. Repito, con los datos de hoy de ayer y los de la última semana estamos... tranquilos no es la palabra. Estamos prudentes y esperando que se confirmen estos buenos datos.

- Moderado optimismo, decía Feijoo esta semana.

 -Puede ser, puede ser una buena definición, sí. [Sonríe]

 -La variante brasileña tiene ya transmisión local en la zona de Vigo.

-Primero hay que confirmarlo con la secuenciación y estamos pendientes de confirmar estos resultados. La secuenciación masiva es un proceso por desgracia lento y tiene sus plazos. Podría ser de esperar que si se ha detectado un caso y ha estado un tiempo en la ciudad haya contagiado a alguien más. Lo importante y lo fundamental es detectarlo, ver que es un caso diferente y trabajar en la prevención y el aislamiento y que creo que se está haciendo perfectamente en Vigo. Esto ya ha pasado con la sudafricana y se contuvo esa diseminación. Los servicios de prevención de Vigo sé que lo van a hacer de manera impecable y van a actuar y trabajar para que no salga del entorno. Una de las cosas buenas que tiene la variante británica es que parece que las vacunas sí que son efectivas. Que predomine la británica y no entren otras pues a lo mejor hace que estemos protegidos con las vacunas.

 -¿Se ampliará el toque de queda?

-La restricción de movilidad nocturna la pusimos a las 22 horas en los peores momentos de la tercera ola. Hasta ahí habíamos tenido nuestro toque a las 23 horas, nos parece una hora que funcionaba bien. Una vez que bajamos a las 22 horas, coincidiendo además con el cambio horario y teniendo la hostelería cerrada a las 21 horas, que es un tema importante, parece que alguien pueda salir a pasear anocheciendo hasta las 23 horas al aire libre no debería tener problemas. Una cosa diferente sería que fuese el horario de invierno y que la hostelería estuviese hasta las 23 horas también. Pero tener la posibilidad de salir a pasear siendo de día todavía y con la hostelería cerrada tiene menos riesgo. En todo caso vamos a esperar al martes y si se confirman los datos actuales eso se pondrá encima de la mesa, sí.

-¿Y la hostelería?

-En el comité clínico ya se han abordado distintos escenarios respecto a la hostelería. Seguiremos avanzando en eso tratando de compatibilizar los datos epidemiológicos, la situación asistencial, por supuesto, y la posibilidad de que la hostelería en algunos entornos tenga unas posibilidades siempre acordes a la situación epidemiológica.

-Si la inmensa mayoría de los brotes se dan en el entorno familiar ¿no parece un contrasentido abrir la mano precisamente ahí?

-Las reuniones se permiten en todos los ámbitos.

 -Pero es en esos momentos en los que se producen los contagios.

-Desde otro punto de vista te dirían que justamente es al revés. Las reuniones están permitidas en el ámbito laboral y en otros porque podemos tener la mascarilla y nuestro riesgo es mucho menor. ¿Por qué se pone atención especial en los domicilios y la hostelería? Porque hay reuniones y hay situaciones sin mascarilla. El hostelero te dirá que al único se le pone la atención es al hostelero y en los domicilios no hay mucho margen, porque es muy difícil de controlar. Pero incluso hoy se está actuando de forma especialmente intensiva con las reuniones en la hostelería en lugares como A Pobra do Caramiñal y O Grove, porque tenemos unos datos que nos dicen que hay un riesgo. Donde hay un riesgo alto se toman medidas justamente en esos sectores y no en otros. Una reunión en una factoría de O Grove no está prohibida porque se va con mascarilla. Se plantea poder avanzar en un camino hacia una normalidad que algún día llegará porque los datos epidemiológicos no sugieren que sí. Hemos estado en la ciudad A Coruña hasta hace poco con restricciones a una población importante. Lo importante es si los datos nos permiten ser un poquito más flexibles o no. Se trata un poco de acomodar esas opciones de reunirse o de hacer ciertas cosas con la situación epidemiológica que tiene cada concello.

«El principio de prudencia ha guiado muchas decisiones y la vacunación es una más»

-Esta semana ha llegado el anuncio de que se paraliza la vacunación con AstraZeneca a los menores de 60, y eso a pesar de que la EMA recomienda continuar vacunando porque los efectos graves son extremadamente infrecuentes¿Pesa más el criterio político que el científico en la vacunación?

-Si de algo se ha pecado es del principio de prudencia. A la vista de la información que publicó la EMA, es prudente seguir vacunando solo población mayor de 60 mientras la evidencia científica no evolucione más. Si tenemos más datos para seguir vacunando esos colectivos, estupendo, y si aparece algún dato que diga algo en sentido distinto pues hemos sido prudentes. 

 -¿Avala la decisión del ministerio? Porque hay diferentes criterios en varios países. El Reino Unido, por ejemplo, le ofrecerá alternativas a los menores de 30 años.

-Cuando el ministerio nos propuso esta solución, basada en una propuesta de la ponencia de vacunas, nos pareció razonable y nos mostramos de acuerdo con esta propuesta prudente, repito. Evidentemente otros países pueden hacer planteamientos, no digo menos prudentes, pero otros planteamientos. De hecho, nosotros hemos estado estos días vacunando a menores de 60. Llevamos un año ya largo donde aparecen situaciones que no habíamos esperado nunca, aparecen muy rápido y tenemos que actuar siempre con el mejor criterio y la mejor información que tenemos. Seguramente en todo este tiempo nos habremos equivocado varias veces, pero creo que en general hemos acertado más que equivocarnos. Nos hemos acostumbrado, por desgracia, a mucha información rápida y a tener que adaptarnos. Siempre ha sido este principio de prudencia el que ha guiado muchas decisiones y creo que esta es una más.

 -¿Cómo es posible que una vacuna con mayor eficacia que otras que se utilizan para otras patologías acabe así de desprestigiada? 

-Creo que eso sería un error. Tenemos datos objetivos en los que se ve como estas vacunas en general están reduciendo la mortalidad en las residencias de forma palmaria. No tenemos ninguna duda del efecto beneficioso de las vacunas y además no tenemos dudas de la seguridad. Las vacunas son eficaces y son seguras y creo que lo están demostrando. En ese sentido la población no debería de tener ninguna duda. Precisamente porque estamos todos con toda la atención puesta en este proceso, a lo mejor estamos siendo más prudentes. No hay fármacos que tengan 33 millones de usuarios para ver este efecto. Las decisiones que se toman son siempre buscando aumentar más si cabe la confianza.También por un principio de prudencia algunos países de la UE decidieron no vacunar por encima de 55 buscando mayor eficacia. Ahora atendiendo a la seguridad estamos tomando el criterio contrario. Pero son dos cuestiones que no chocan. Repito, creo que a la población hay que transmitirle un mensaje de confianza. Primero en la efectividad de las vacunas, que se está demostrando. Hay países que llevan muchas vacunas y sus resultados están ahí para verlos. Y luego también que hay seguridad. Nosotros en Galicia no tenemos ninguna reacción de este tipo, afortunadamente, y no obstante creemos que es prudente no arriesgar de alguna manera o a la vista de que empieza a haber evidencia no forzar por ahí. Tenemos población suficiente que cumpla las características para usar esta vacuna.

 -El Gobierno mantiene que a finales de agosto habrá inmunidad de grupo. ¿Es realista?

-Va a depender de cómo lleguen las vacunas, igual que siempre. Si las vacunas de AstraZeneca que estaban previstas no vienen costará más conseguir este objetivo y por supuesto si no vienen las de Pfizer mucho más. La información que conocemos ahora mismo son 100.000 vacunas de Pfizer a la semana, que nos gustaría que viniera más, que nos viniese un millón a la semana [sonríe]. Pero si van a venir 100.000 a la semana y la previsión es que de Janssen a partir de junio lleguen como 50.000 a la semana, nos movemos entre 100.000 a la semana ahora y 150.000 a partir de junio y eso hasta el final del verano. La mayor cantidad de vacunas están estas dos. No hay que olvidar que las previsiones de llegada de AstraZeneca eran más cortas que la de Pfizer y Janssen y además estaban siendo más interrumpidas. Yo recuerdo que antes de que pasara esto con AstraZeneca recibimos la información de que nos llegaba un tercio de lo que estaba previsto. Creo que al final hay que hacer ajustes, pero la clave es que se mantenga el número de vacunas porque población tenemos de los dos tipos.

 -¿Se arrepiente de no haber sido más beligerante a la hora de defender la vacunación por franjas de edad y no por grupos prioritarios?

-Yo no creo que haya sido beligerante pero en cada ocasión que he tenido de decir que nos preocupaba, lo dije. Se lo dije a la ministra cuando nos vemos personalmente aquí en O Porriño hace unas semanas y lo digo prácticamente en todos los consejos interterritoriales. Lo prioritario es vacunar por edad. El día que vacunamos a la señora Nieves Cabo en Santiago ella fue la primera vacunada, pero el primer vacunado fue el cocinero de la residencia. Entendemos que era prioritario vacunar a los trabajadores de las residencias y de hecho vacunamos en paralelo a todos y a los sanitarios de primera línea por supuesto, incluida Atención Primaria. Sacados esos colectivos siempre creí que había que priorizar la edad. Pero es verdad que la llegada de la vacuna AstraZeneca para menores de 55 nos llevó a buscar colectivos y de ahí surgieron los policías locales los bomberos... Fue fruto de la ventana de oportunidad que nos abrió esa etiqueta de la vacuna de Astrazeneca de edad limitada. Pasada esa oportunidad que nos dio AstraZeneca yo desde luego soy partidario de vacunar por edad. Si uno ve el incremento del riesgo de mortalidad por coronavirus el factor fundamental es la edad.

-Pero sí defiende que se vacune de manera prioritaria a los marineros.

-En el caso de los marinos no es un tema de que los consideremos esenciales o no, sino que hay un par de características propias del colectivo. En una tripulación hay gente de todas las edades y  es un colectivo en el que además es difícil mantener las distancias de seguridad. Están mucho tiempo fuera y vacunar por edad va a ser difícil porque cuando tú llamas a un marino y lo tienes en altamar no puede venir. Hemos planteado tres cosas: uno,  que se atienda por fecha de vacunación la fecha anticipada a que se vaya de marea. Es decir, si a un señor le toca vacunarse el 31 de julio y sale su barco el 30 de mayo, que no se la haga esperar al 31 de julio sino que se anticipe esa vacunación al día que sale. Y al revés, si un señor entra en el barco y va a estar un mes fuera y le toca la vacuna en un mes y medio no lo vacuno, porque va a estar en tierra cuando le toque la vacunación. Planteamiento segundo: que se haga con Janssen porque así no tiene que volver a los 21 días para ponerse la segunda dosis, y tercero que lo haga el Instituto Social de la Marina, porque muchas tripulaciones son de varias comunidades. Es lo mismo que se hizo con el Ejército.

-¿Por qué no se ha vacunado a los grandes dependientes antes que a los mayores de 80 años?

-No es exactamente así. Dentro de la vacunación de mayores de 80 se hicieron como dos líneas: mayores de 80 no grandes dependientes y mayores de 80 grandes dependientes y de hecho, se daban huecos específicos para los dependientes mayores de 80. Y luego, en paralelo, se está vacunando a los grandes dependientes que no tiene más de 80 años

 -Hay una parte de los grandes dependientes que entran en el cupo de mayores de 80.

-Sí, pero no es que hayamos puesto con resto de mayores de 80 sino que dentro de los mayores de 80 hemos hecho dos líneas. Creo recordar que si había 40 huecos de mayores de 80 había 10 huecos para dependientes de más de 80 para que no se quedasen para el final. Y luego aparte de eso hicimos una línea de grandes dependientes menores de 80 años

 -¿Es la mejor decisión dejar para el final a los que no pueden desplazarse? Porque tienen cuidadores, esos cuidadores salen y se pueden contagiar...

-Es una decisión que se tomó teniendo en cuenta la eficiencia de vacunar en puntos únicos frente a vacunar en puntos adecuados a cada paciente. En un día, como ve, podemos vacunar a un número de ciudadanos importante y con esos mismos recursos vacunando en domicilios el resultado es mucho peor. Aparte había otro problema importante para los domicilios, y es que no fue hasta hace relativamente poco que tuvimos estudios de estabilidad de la vacuna. Una vez que la vacuna se restituye no debe moverse y eso para vacunar en los domicilios era realmente una complicación porque en lugar de usar 5 dosis sería usar una para el paciente y las otras cuatro no utilizarlas.Otra opción, que la usa alguna comunidad, que es el que pase por allí vacunarlo con esas cuatro dosis que quedan. Eso al final supone que se iba a vacunar antes a un señor de 30 años que vive con un mayor de 80 en domicilio que a un señor de 80 años. Atendiendo a las dos cosas, a intentar vacunar cuanto antes al mayor número de personas mayores de 80 y a no perder ninguna dosis en este proceso se decidió empezar por los que podían desplazarse. Como también sabe, estamos ya yendo a los domicilios de las personas que no podían acercarse al centro de salud. Nuestra priorización del centro de salud tiene dos objetivos. Uno es estar cerca de esa población. Hemos ido a los centros de salud e incluso a veces a los puntos de referencia o al centro de salud del pueblo. Otra cuestión por la que hemos hecho eso es porque la Atención Primaria tiene capacidad para vacunar y de hecho lo ha demostrado, primero con las enfermeras vacunando en residencias y vacunando en los puntos masivos y también con las enfermeras vacunando en el propio centro de salud.

 -¿Por qué se decidió optar por equipos de vacunación específica en vez de optar por la Atención Primaria?

-Hemos apostado por la Atención Primaria. Decidimos que nuestros principales referentes eran las enfermeras de Atención Primaria, fuimos a Primaria y dijimos «quien quiere ayudarnos a vacunar». Levantaron la mano 200 y sustituimos a las 200. Claro que estamos utilizando a la Atención Primaria. A los médicos no, pero las enfermeras de Atención Primaria las estamos utilizando para vacunar porque son las que tienen años de experiencia y además es lo que tiene que ser.

 -Me refiero a utilizar toda la red de atención primaria desde el primer momento.

-Si no sustituimos a las enfermeras y las ponemos a vacunar en el centro de salud nos hubiera caído una tremenda. Hemos reforzado un 1 0% la enfermería de Atención Primaria para hacer esto. Hemos contratado sustitutas de las 200 enfermeras de centros de salud. Evidentemente a los residentes no podíamos mandarlos a los centros de salud, así que llevamos una enfermera de primaria a la residencia y la sustituimos. También contratamos a la gente que está llamando por teléfono para vacunar en el centro de salud De nuevo identificamos en e los centros de salud y lo sustituimos creo que llevamos del orden de 200 o casi. Es que de verdad, quien no vea esto no ve lo que estamos haciendo. Estamos apostando por la Primaria y reforzando la Primaria y estamos vacunando en los centros de salud. Es verdad que había dos escenarios. Uno es lo que estamos haciendo ahora: agendas razonables de 40 a 45 ciudadanos en un centro de salud para hacerse la vacunación y luego se van para su casa. En un escenario en el que nos llegasen un millón de vacunas de repente ¿qué haríamos? Lo que hemos dicho. Tenemos 2.000 enfermeras en Atención Primaria. Si cada enfermera vacuna a 45 ciudadanos son 90.000 ciudadanos. Más estas 200 que tenemos que vacunan cada una una cantidad llegamos a las 100.000 que decimos que pueden ponerse diariamente. Si mañana nos llega  un millón de dosis decimos a las enfermeras de Primaria: oye durante dos semanas dedicaos solo a vacunar y sacamos esto adelante y después seguimos con la atención ordinaria. Si lo que viene son 100.000 dosis a la semana no puedes hacer eso, porque no podemos estar de aquí a octubre solo las enfermeras de Primaria vacunando. Así que hemos dicho: seguimos vacunando en los centros de salud a los mayores de 80 de momento. Hemos acabado prácticamente toda la primera dosis nos queda todavía un mes y medio para las segundas dosis, espero que menos. Y el resto de capacidad de vacunar la vamos a sacar a los sitios masivos. Hicimos la prueba hace 15 días, funciona todo muy bien. ¿Usted se imagina lo de la Ciudad de la Cultura en 10 centros de salud? No hubiera sido posible. Para eso hicimos la prueba, funcionó bien y creo que estamos cómodos los pacientes los primeros y nosotros también. También es verdad que vacunando en los centros masivos, lo mismo que decíamos antes con la eficiencia del centro de salud: tienes 20 equipos vacunando, si de una agenda falta un número de personas tienen capacidad para vacunar a otras... es mucho más eficiente todo.

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