El duro golpe de Tamara Gorro: «Me pidieron 70.000 euros por adoptar a un niño de Uganda»

La colaboradora de televisión intentó aumentar la familia junto a Ezequiel Garay, pero el proceso se frustró: «Decidimos que no íbamos a comprar un niño»

Tamara Gorro
Tamara Gorro Europa Press

Tamara Gorro es una de las protagonistas en la prensa del corazón de esta semana por las duras declaraciones que ha hecho en exclusiva a la revista Diez Minutos. La colaboradora de televisión está casada con el futbolista argentino Ezequiel Garay y con él ha formado una familia que completan sus dos hijos: Shaila, de cinco años, y Antonio, que tiene tres.

Hace tres años la pareja se propuso aumentar la familia, pero su deseo se convirtió en proceso tormentoso que comenzó cuando decidieron adoptar a un niño de Uganda. «Sí, hace tres años íbamos a recoger a un niño en Uganda. Mi hija ya conocía a Dylan por fotos», asegura. Pero todos sus planes se complicaron. «Primero nos cambiaron la fecha, luego los test psicológicos, el siguiente paso era el de elegir el sexo. A mí me daba igual, yo lo único que quería es que fuese un niño necesitado de amor. Y nos mandaron la foto de Dylan. En ese momento, ya se lo contamos a nuestra familia. Y nos llamó el abogado para decirnos que teníamos que pagar de 60.000 a 70.000 euros», explica dolida. «En ese momento Eze y yo nos miramos y decidimos que no íbamos a comprar un niño», revela a la revista.

La decisión de adoptar fue tomada por la pareja después de la complicada experiencia que les permitió ser padres. Su hija mayor nació mediante gestación subrogada, una decisión por la que fue duramente criticada en redes sociales y que ella defiende a capa y espada. Dos años más tarde, sí logró quedarse embarazada de su hijo pequeño. A pesar del frustrado intento de convertirse en madre por tercera vez, la influencer no renuncia a conseguir aumentar su familia.   

En su entrevista de esta semana para Diez Minutos, Tamara Gorro confiesa que está preparando un cuarto libro y se reivindica como una persona trabajadora. «Yo soy tal cual me ves, pero te casas con un futbolista y ya está: lo tienes que querer por su dinero y no quieres dar palo al agua. Yo no soy así. Yo no puedo estar parada. Yo encerraba a la gente que usa la palabra “braguetazo”. Yo he llegado a trabajar gratis hace años para demostrar que podía hacerlo», explica a la revista.

«Estoy bastante triste y no estoy bien»

A finales del 2019, la colaboradora televisivia confesaba a su más de un millón de fans que estaba viviendo un mal momento a nivel personal, como explicó en Instagram. «No estoy pasando por un buen momento personal, estoy bastante triste y no estoy bien. Personalmente no estoy viviendo un momento perfecto. No voy a decir qué es, pertenece a mi intimidad pero hay un momento de bajón en mi vida, un palo bastante duro», reconocía entre lágrimas. 

«Todos pasamos por momentos complicados y tenemos que resurgir, yo lo voy a hacer pero no quita que esté de bajón, no os voy a mentir, no tengo necesidad de decir que está todo perfecto, soy humana, soy persona, tengo derecho a caerme y me voy a levantar», añadía. 

El calvario de Tamara Gorro

Tamara Gorro narró en Sálvame Deluxe en noviembre del 2015 su lucha durante tres años por quedarse embarazada sin conseguirlo. Por ello recurrió a la gestación subrogada y, cuando su hija ya estaba en camino, confesó en Telecinco el tortuoso proceso. «Han sido tres años de lucha, superación, altos y bajos. Tres años luchando por quedarme embarazada. Antes de casarnos quisimos quedarnos embarazados para poder dar la noticia en la boda. Pero van pasando los meses. Al año vamos al médico y me dice que nos derivan a la unidad de reproducción para ver qué es lo que sucede. Aparentemente ninguno tenemos ningún problema, pero ahí ya me dicen que yo no ovulo, hay un tratamiento que hace que ovules, pero tampoco funciona», explicaba muy emocionada sus casi veinte intentos con la fecundación in vitro

Tamara Gorro confesaba que tuvo que recurrir a la ayuda psicológica para afrontar estos problemas. «Nos pasamos a la fecundación. Cuando ya llevamos unos seis intentos, en una de las intervenciones (para sacarle los óvulos) ven un problema en las trompas y ven que hay un líquido que cae al útero y entonces me dicen que hay que quitar las trompas». 

Tamara Gorro se ha convertido en una de las máximas abanderadas de la gestación subrogada y está a favor de su legalización, un debate es muy controvertido.  «Siempre decís, ¿y por qué no adoptas? Yo he intentado adoptar en España, en Portugal y en Rusia», contaba desvelando que intentó adoptar a una niña con síndrome de down de Rusia, a la que su madre no quería: «La madre no la quiere, la abandona, la niña tiene escasas horas. Hablamos con los abogados y la madre me da la tutela. ¿Y sabes lo qué nos dicen? Que nos pongamos a la cola. Entonces busco dónde estaba esta niña. Y lo único que dijimos es que queríamos hacernos cargo de sus medicamentos, colegios y cuidados hasta que fuera adoptada. ¿Sabes lo qué me dijeron? Que no, por eso es imposible adoptar. Eso es lo que duele», confesaba la mujer de Ezequiel Garay.

Además, más indignada que de costumbre, Tamara Gorro defendía la práctica que le ha permitido formar una familia: «Es indignante que a día de hoy esto todavía se esté debatiendo. Escuchar las barbaridades que se dicen... Y me atrevo a decir que hay tanta falta de información. Mi gestante quería ayudar, ¡ella tiene dos niñas! Y el día siguiente del nacimiento de Shaila, estábamos celebrándolo en la misma habitación mi familia y la familia de la gestante». Precisamente a cuenta de su acérrima defensa de la gestación subrogada, Tamara Gorro protagonizó hace unos meses un encarnizado debate en Twitter con el político de Izquierda Unida Alberto Garzón

Dos años más tarde, la noticia del nacimiento de Antonio, su segundo hijo, se convirtió en una historia de superación con final feliz que narró semana a semana y mes a mes en su canal de Youtube, El gorro de Tamara. El embarazo terminó complicándose en las últimas semanas y esto hizo que tuviese que guardar reposo y tomar medicación para intentar prolongar un poco más el embarazo. Hasta tuvo que ser ingresada para frenar el riesgo de un parto prematuro.

La polémica la acompañó también durante el embarazo cuando en uno de sus vídeos semanales compartió con sus seguidores un consejo nada saludable. Tumbada en el sofá con un arsenal de chocolatinas y gominolas recomendaba a las futuras mamás que no se privaran de nada, que «los kilos se pierden, pero la felicidad NUNCA podemos dejarla escapar». Posteriormente tuvo que rectificar y pedir disculpas para defender la importancia de una alimentación sana.

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