Cuenta atrás para el primer vuelo de un artefacto con motor en otro planeta

El helicóptero Ingenuity de la misión Perseverance de la NASA sobrevolará la superficie de Marte este domingo

El helicóptero ya se encuentra sobre el suelo marciano esperando la orden para despegar
El helicóptero ya se encuentra sobre el suelo marciano esperando la orden para despegar

El 17 de diciembre de 1903 los hermanos Wright protagonizaron el primer vuelo sostenido en una aeronave más pesada que el aire a bordo del Flyer I. 118 años después de aquel momento histórico, un artefacto con motor fabricado por el ser humano está a punto de sobrevolar de manera controlada la superficie de otro planeta. El helicóptero Ingenuity de la misión Perseverance de la NASA despegará del suelo de Marte este domingo, si nada lo impide. «El aparato lleva una pequeña pieza en su interior del avión de los hermanos Wright a modo de homenaje», apunta el astrónomo gallego Borja Tosar. El antecedente más parecido fueron los vuelos que realizaron los globos soviéticos Venera en Venus en 1967.

En el planeta rojo la gravedad es un tercio menor que en la Tierra. Alguien podría pensar que levantar el aparato será una operación sencilla, pero nada más lejos de la realidad. «La maniobra depende directamente de la aerodinámica de las hélices, es decir, de la relación con el aire. Y lo que ocurre es que solo existe una centésima parte de la presión atmosférica que tenemos en nuestro planeta. Como hay menos densidad de atmósfera, la sustentación también resulta menor. Esto obliga a que las hélices del helicóptero tengan que girar a una altísima velocidad», señala Tosar.

En realidad, se trata de un reto al que la Agencia Espacial Norteamericana nunca se había enfrentado. El aparato ya está depositado sobre la superficie a la espera de recibir órdenes. «La idea es hacer un primer vuelo en vertical muy corto. Es decir, que ascienda ligeramente y que baje rápidamente. Esa será, en principio, la parte sencilla. Después harán vuelos laterales de un minuto y medio aproximadamente en los que tendrá que realizar giros. Esto nunca se ha hecho y representa un completo desafío para la NASA», sostiene el astrofísico.

A las condiciones extremas de Marte se suma, además, el retardo de las comunicaciones que impide que se pueda controlar el vuelo en tiempo real desde la Tierra. «El retardo asciende a unos 15 minutos. Cuando se envíe la orden de que despegue habrá que esperar ese período de tiempo para saber qué ha pasado. Esto provoca que haya una dependencia absoluta del trabajo de programación previo y que debe tener en cuenta cualquier improvisto que pueda surgir como, por ejemplo, el lugar de aterrizaje. Si encuentra una piedra tiene que improvisar y buscar otro sitio mejor», explica Tosar, que también es piloto de aviones.

La brevedad de los vuelos se debe a que Ingenuity utiliza la mayor parte de la batería que se carga con energía solar durante el día para evitar congelarse por la noche, cuando el termómetro desciende hasta los 90 grados bajo cero.

La NASA ha confesado en varias ocasiones que los vuelos no ofrecerán ninguna aportación estrictamente científica, pero sí darán una nueva visión del planeta. «Hasta ahora solo habíamos visto Marte desde el suelo y ahora podremos verlo desde el aire. Contemplar un paisaje desde las alturas siempre cambia la perspectiva. Además, permitirá reconocer lugares que pueden ser interesantes para explorar y al mismo tiempo otros que no lo son y que ayudarán a ahorrar mucho tiempo», subraya.

Además, toda la experiencia que se adquiera ahora será muy positiva para cuando se tenga que dar un salto que parece inevitable en la exploración planetaria: la utilización de drones y otros sofisticados aparatos de vuelo. «Ya hay planificada otra misión para sobrevolar Titán, la luna de Saturno, con un helicóptero similar. En el futuro incluso se podrían contar con aviones ligeros que lleven placas solares y sean capaces de volar de manera permanente», reconoce Tosar.

El objetivo de Persevarence es la búsqueda de signos de vida microbiana antigua. El róver caracterizará la geología del planeta rojo y también su clima pasado. Y tal y como confiesan los científicos de la NASA allanará el camino para la exploración humana de Marte y será, también, la primera misión en recolectar y almacenar roca y polvo marciano que después se enviará de vuelta a la Tierra en otra sonda. Un hito en el que ya se está trabajando actualmente y que podría materializarse en los próximos diez años.

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