Descubren que el océano de Encélado tiene corrientes como el de la Tierra

La luna de Saturno es uno de los grandes candidatos del universo conocido para albergar vida

Encélado libera a través de las fisuras, conocidas como rayas de tigre, enormes chorros de vapor de agua.
Encélado libera a través de las fisuras, conocidas como rayas de tigre, enormes chorros de vapor de agua.

La búsqueda de vida fuera de la Tierra se concentra actualmente en Marte, donde se han desplegado el mayor número de misione científicas para encontrar indicios de una vida pasada. Pero en el sistema solar existen mundos con un gran potencial para albergar seres vivos. Entre ellos se encuentra Encélado, una de las lunas de Saturno. En el 2008 la sonda Cassini sobrevoló el satélite y tomó muestras del agua que liberaban los géiseres en el polo sur. Los chorros que se extienden cien kilómetros hacia el espacio exterior son una prueba de la existencia de un océano líquido por debajo de la superficie congelada.

La comunidad científica siempre ha sospechado por las evidencias que se trata de un océano profundo y homogéneo, al contrario que el de la Tierra que tiene una profundidad media de unos 3,6 kilómetros y representa las tres cuartas partes del planeta. Además, debido a la incidencia de la radiación solar la parte superficial esta más caliente que el fondo. También cuenta con una compleja red de corrientes marinas.

El océano de Encélado abarca todo el mundo y su profundidad media alcanza los 30 kilómetros. Su temperatura se reparte justo al contrario. La superficie está muy fría mientras en el fondo se concentran las aguas más calientes debido a que la fuente de calor no es el sol sino que proviene de su núcleo. Pero una reciente investigación publicada en la revista Nature Geoscience propone que en realidad no son tan diferentes. Científicos del Instituto Tecnológico de California (Caltech) sostienen en base a las muestras recogidas por Cassini que el gran océano del satélite de Saturno también presenta corriente marinas iguales que en la Tierra, que existen para compensar las diferentes variaciones de salinidad. «Cassini ya había revelado que la capa de hielo es más delgada en los polos que en el ecuador. Las regiones de hielo delgado en los polos probablemente estén asociadas con el derretimiento y las regiones de hielo grueso en el ecuador con la congelación. Esto afecta las corrientes oceánicas porque cuando el agua salada se congela, libera las sales y hace que el agua circundante sea más pesada, provocando que se hunda», explicó Andrew Thompson, coautor del artículo. Conocer las zonas más favorables para la vida podría ayudar a centrar la búsqueda de las futuras misiones.

La búsqueda de vida en el sistema solar se concentra en seis mundos

xavier fonseca
Plutón
Plutón JHUAPL SWRI ALEX PARKER

Los científicos siguen considerando el agua como principal biomarcador

La reciente detección de fosfina en la atmósfera de Venus, un gas que en la Tierra liberan los seres vivos, ha colocado al vecino planeta en la lista de candidatos del sistema solar donde la vida puede, o al menos pudo, abrirse paso. Se suma a otros bioindicadores como el metano y el oxígeno. Aunque el más importante sigue siendo el agua. La NASA ya apadrinó en su día el lema «follow the water» que significa «sigue el agua». En este sentido Marte y el propio Venus son buenos aspirantes. No por su presente, sino por el pasado. «Están dentro de la zona habitable, junto a la Tierra, y antaño tuvieran océanos de agua líquida en la superficie. Venus pudo contenerlos cuando el Sol era un 30 % más débil», explica Ignasi Rivas, investigador del CSIC en el Instituto de Ciencias del Espacio.

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