España endurece el uso de la mascarilla al aire libre y deja lagunas en interiores

María Hermida
María Hermida REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Foto de archivo de una persona con mascarilla quirúrgica
Foto de archivo de una persona con mascarilla quirúrgica JOSE PARDO

Una nueva ley, que entra en vigor hoy en todas las comunidades, ratifica que hay que llevar el cubrebocas en las playas o por el monte aunque exista distancia de seguridad

31 mar 2021 . Actualizado a las 10:35 h.

El Boletín Oficial del Estado (BOE) publica hoy una nueva ley para la contención de la pandemia en España. Es una norma que entra en vigor hoy en todo el territorio nacional y que, aunque alude a numerosas cuestiones, incluye un capítulo que afectará al día a día de todos los ciudadanos: se endurece el uso de la mascarilla al aire libre. Hasta ahora, de forma general, ya era obligatorio el uso de la mascarilla cuando no se podía asegurar la distancia interpersonal de 1,5 metros (lo que obligaba a llevarla prácticamente siempre en la calle). Y, en algunas comunidades, la norma incluso era más dura, ya que las regiones habían modulado de distinta manera esta obligación. En Galicia, por ejemplo, se insistió en numerosas ocasiones en la obligatoriedad de llevar la mascarilla al aire libre prácticamente en cualquier situación y así salió publicado en distintos boletines oficiales. Ahora, la norma será igual para toda España: hay que ponerse mascarilla al aire libre siempre, pese a que todas las evidencias científicas apuntan a que el peligro real para la transmisión del covid-19 está en los espacios cerrados por la concentración de los ya famosos aerosoles y no tanto en el exterior. Además, dado que es una normativa para toda España, las comunidades ya no tendrán potestad para flexibilizar o modular el uso de las mascarillas. Por tanto, en aplicación de esta ley, habrá que ir a la playa con cubrebocas, usarlo en las piscinas o en una excursión por el monte.

Paradójicamente, este nuevo texto legal de aplicación inmediata deja lagunas con respecto al uso de las mascarillas en lugares cerrados como las oficinas o los domicilios. Así, la ley no dice ni nada, por ejemplo, de la necesidad de ponerse la protección cuando en un hogar están personas que no son convivientes

Suena raro que, un año después de iniciarse la pandemia, se apruebe ahora esta ley, cuando tanto el Gobierno como las comunidades autónomas fueron ya implementando medidas tanto para hacer frente a las sucesivas olas como para llevar a cabo las distintas desescaladas vividas desde marzo del 2020. Pero la irrupción de esta nueva norma, que entra en vigor este miércoles de forma bastante anacrónica, tiene su razón de ser. Cuando decayó el primer estado de alarma, el Gobierno tuvo que hacerse rápidamente con una normativa para estructurar la desescalada en todo el país. No había tiempo para tramitar una ley entonces, así que se hizo vía decreto. Luego, ese compendio de medidas se tramitó como ley, y esa es la norma que ahora se aprueba. El problema es que se trasvasa el texto de entonces (de hecho, hasta incluye términos ya desfasados como caminar hacia la nueva normalidad) sin tener demasiado en cuenta que han pasado muchos meses de por medio y que el conocimiento científico sobre la transmisión del covid-19 ha dado un vuelco importante, sabiéndose ahora que el peligro real está en los espacios interiores por la transmisión aérea del virus y que los científicos españoles urgen un cambio de rumbo en la prevención, tal y como más de cien investigadores le pidieron recientemente al Gobierno