La «supermarea» que permitió desencallar el Ever Given

Una subida especialmente intensa debido a la posición de la Luna ayudó a desbloquear la situación del portacontenedores

Trabajos de reflote del Ever Given en el Canal de Suez
Trabajos de reflote del Ever Given en el Canal de Suez

La Autoridad del Canal de Suez informó este lunes que se ha comenzado a reflotar el portacontenedores Ever Given que bloqueaba la vía marítima desde el pasado martes. Los trabajos de las últimas horas han logrado corregir su orientación en un 80 % y alejarlo de la orilla 102 metros. El gran aliado ha sido la Luna y el efecto de la marea equinoccial, la más pronunciado de todo el año, conocido en Galicia como Lagarteira.

Las mareas son algo cotidiano, aunque se trata de un mecanismo de la naturaleza muy complejo, que ni siquiera se manifiesta de la misma manera en todas las costas del planeta. El físico inglés Isaac Newton fue el primero en proponer una explicación para este fenómeno a partir de las leyes de la Gravitación Universal. «La teoría de Newton explica que los cuerpos que tienen masa, como la Luna y la Tierra, se atraen. Si no chocan entre sí es porque se mueven a velocidades muy altas, manteniéndose en equilibrio» explica el astrónomo Borja Tosar.

Existen otro tipo de objetos más fluidos, como los océanos, donde sí se puede percibir ese tirón gravitatorio. «Los mares se ven atraídos por la fuerza del satélite. Como la Tierra da una vuelta cada 24 horas, ese levantamiento de masa oceánica va cambiando. Esto es lo que origina las mareas diarias» añade Tosar. Dependiendo de la posición de los astros, esa fuerza de gravedad puede incluso aumentar y generar que el agua suba y baje con más recorrido. «Cuando la Luna, el Sol y la Tierra están alineados, a la influencia del satélite se suma la del astro rey y por ello son más fuertes, dando lugar a las mareas vivas» dice el astrofísico.

Aunque hablar de alineación es una simplificación de lo que realmente ocurre, ya que nunca se encuentran en el mismo plano. Uno de ellos siempre está un poco por encima o por debajo respecto a los otros. Dos veces al año ese juego de posiciones es casi perfecto. Durante los equinoccios, de primavera y otoño, los tres objetos se encuentran alineados y prácticamente en el mismo plano. «En ese momento la fuerza de la Luna y del Sol es máxima y por ello las mareas próximas a los equinoccios son las más fuertes de todo el año» termina Tosar.

Mientras en el Canal de Suez los efectos de la primera luna llena tras el equinoccio de primavera, que además se encontraba en perígeo o máxima aproximación a la Tierra, generó una subida de marea de 2,3 metros que permitió mover el portacontenedores, en Galicia este lunes el recorrido entre la marea más alta y la más baja alcanza los 4,2 metros, la mayor amplitud de todo el año. 

Sin mareas en el Mediterráneo

Gracias a Newton y también a Albert Einstein la ciencia sabe hoy qué es y cómo funciona la gravedad. La Luna, un cuerpo bastante grande al lado de la Tierra, interactúa con nuestro planeta a través de ella. Pero lejos de lo que se pueda pensar tiene una influencia muy discreta. La gravedad representa la más débil de todas las fuerzas de la naturaleza, trillones de veces más débil, por ejemplo, que la electromagnética, que se encarga de iluminar el mundo.

Por ello, aunque la Luna y la Tierra son casi un sistema planetario doble, el influjo es mínimo. Desde luego no afecta en absoluto a los seres humanos, en ninguna de sus condiciones. La única huella de la gravedad del satélite se encuentra en los océanos, que abarcan el setenta por ciento de la superficie terrestre. La Luna atrae grandes masas de agua hacia ella y genera un desnivel. En el caso del Atlántico hay un punto situado en el centro, llamado anfidrómico, a partir del cual circula una onda, conocida como Kelvin, que cuando toca la costa permite que el agua suba y baje.

En el Atlántico existe un punto a partir del cual circula la onda que genera las mareas
En el Atlántico existe un punto a partir del cual circula la onda que genera las mareas

Sin embargo, la gravedad lunar es tan escasa que, en realidad, las mareas solo se dan en los grandes océanos del mundo. No se producen en lagos ni tampoco en los mares de reducido tamaño, como el Mediterráneo, donde no existe ese punto de creación. El recorrido que hace el agua es nulo comparado con el de las costas gallegas. La diferencia máxima entre la pleamar y la bajamar en un arenal del Mediterráneo apenas llega a 30 centímetros. 

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