Twitter, cuando la charla de bar se hizo «trending topic»

La red social Twitter acaba de cumplir 15 años desde la publicación de su primer mensaje rodeada de polémicas


Madrid / Colpisa

«Solo configurando mi twtrr». Con esta escueta frase, el cofundador y CEO de Twitter, Jack Dorsey, inauguró el 21 de marzo de 2006 la red social de microblogging, o dicho de otra manera, de mensajes escuetos en la web. El pasado domingo, en una subasta pública, se ofrecieron dos millones de euros en la puja iniciada por Dorsey para vender la propiedad del primer tuit de la historia. Han pasado 15 años y pocos podrían reconocer aquella red social nacida para compartir SMS. «Cuando a mí me presentaron Twitter se destacaba la facilidad de compartir un mensaje con varios usuarios a la vez. Por ejemplo, si querías quedar con un grupo de amigos, o se cambiaba el lugar o llegabas tarde, se comentaba en el canal», recuerda Silvia Martínez, directora del Máster de Social Media de la Universitat Oberta de Catalunya.

Pero la red del pajarito azul explotó. Hoy en día, con más de 350 millones de usuarios en todo el mundo, Twitter casi parece una charla de bar. De tamaño universal. Rebosa diálogos rápidos, ocurrencias más que reflexiones y puntos de vista que huyen de la moderación. Y aquel que grite más, llega a ser trending topic, el término que usa la plataforma para definir los temas más populares. Y ese diálogo es cualquier cosa menos angelical. «Las redes sociales a veces sacan lo peor de nosotros mismos», apunta Miquel Pellicer, profesor de Comunicación de la UOC. Pellicer puntualiza que Twitter no se puede definir solo como un vertedero donde predomina el discurso de odio y la desinformación. El también autor del libro La comunicación en la era Trump recurre para explicarlo al ciberactivismo, un término «que los estadounidenses parecen haber descubierto ahora pero que ya existía hace diez años».

Pellicer utiliza dos acontecimientos históricos para mostrar el empleo positivo o negativo que se puede dar a una red social. Hace una década, las redes sociales, en especial Twitter, fueron fundamentales para organizar y difundir las manifestaciones y protestas de la Primavera Árabe. Mientras los gobiernos autoritarios trataban de controlar la información, las exigencias de libertad traspasaban fronteras a golpe de tuit. No es casualidad, por ejemplo, que una de las primeras decisiones de los militares sublevados tras el golpe de estado del pasado mes de febrero en Myanmar fuera el bloqueo de las redes sociales.

Pero no todas las movilizaciones que ampara Twitter son benignas. En enero de este mismo año, la compañía de Jack Dorsey suspendía la cuenta de Donald Trump por otro tipo de movilización: la que acabó con el asalto al Congreso norteamericano. Y en España cerró la cuenta de Vox por supuesta incitación al odio.

Polarización del discurso

Cuando nació Twitter, las compañías telefónicas solo permitían 140 caracteres. Así se estableció su icónico límite de escritura; en 2017 se amplió a 280. En 2007, uno de sus usuarios, Chris Messina, proponía crear los hashtag: una expresión precedida de un símbolo de # que permite agrupar todos los tuits o mensajes. Dos años después, una usuaria tuiteaba desde un ferri cuando un avión amerizó el río Hudson. Se ponía de manifiesto su fortaleza para la inmediatez.

La brevedad, la unión de la conversación y la rapidez definen a Twitter pero a la vez han facilitado que sea más fácil polarizar el discurso. «La propia limitación de caracteres lleva a que no se pueda argumentar», explica Silvia Martínez. Esta simplicidad se corresponde con algunas de las características que han atraído a los populismos, a los discursos de odio y a los bulos.

¿Realmente Twitter supone un reflejo de la agenda de las auténticas inquietudes sociales? Según un informe de Social Media Family, en España existían 4,1 millones de cuentas en 2020, 300.000 menos que el año anterior. Supondría uno de cada diez españoles. Pero solo un 21  % de esas cuentas ha tuiteado al menos una vez en dos meses. Su repercusión se ve amplificada por el eco que encuentra en medios tradicionales. En los últimos tiempos esta red social está consiguiendo su nicho como complemento de la televisión. En el 2020, a nivel mundial, se produjeron más de 7.000 tuits por minuto sobre la programación televisiva, según portavoces de Twitter. Para su futuro, la plataforma estudia nuevas funcionalidades como las salas de audio donde poder discutir a viva voz. En resumen, acercarse cada vez más a una auténtica charla de bar, pero online y global.

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