Ley de la Eutanasia: «Con este derecho los jóvenes podrán dedicarse a luchar por otras causas»

Hablan los familiares de las personas que fallecieron sin tener acceso a la eutanasia


Madrid / Colpisa

Hace 23 años que murió Ramón Sampedro, el tetrapléjico que se suicidó tras una larga batalla judicial para que se le ayudara a morir. Sampedro fue uno de los pioneros en España en demandar que se le administrara la eutanasia. Otras personas han tomado el testigo del gallego de Porto do Son (A Coruña). Asun Gómez, viuda de Luis de Marcos, enfermo de esclerosis múltiple, aseguró el pasado jueves que «hemos conseguido algo por lo que hemos estado peleando mucho tiempo, en mi caso cuatro años».

Luis de Marcos, técnico de televisión y paciente de esclerosis múltiple primaria progresiva, murió en agosto del 2017, a los 50 años, postrado en la cama y víctima de dolores que ni siquiera la morfina era capaz de calmar. «Hoy es un día para estar orgullosos contentos y tranquilos», sentenció Asun Gómez. A esta mujer le indigna que se diga que se implementará para deshacerse «de los abuelos» o que no se ha debatido lo suficiente. «La eutanasia se va a aplicar a aquella persona que lo pida para sí. Nadie puede solicitar la eutanasia para otro. Y claro que se ha discutido. ¿Cuánto tiempo hace que se admitió a trámite?», alega.

El hecho de que el Comité de Bioética haya condenado firmemente la ley no es relevante para Gómez, ya que este organismo «representa a muy pocas personas». En términos parecidos se expresa sobre la postura mostrada por el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM). «En esta organización no están todos los médicos ni mucho menos votan todos los que son».

Asun Gómez está persuadida de que los representantes y afiliados al PP harán uso de la eutanasia, a pesar de su sonora protesta. No en vano, sus militantes ya se han acogido al «divorcio, al aborto y al matrimonio igualitario» y nada hace pensar que repudien la eutanasia de plano. «Con este derecho los jóvenes podrán dedicarse a luchar por otras cosas. Este asunto ya se lo dejamos resuelto».

Libertad para decidir

El 6 de enero del 2019 moría Maribel Tellaetxe, paciente de Alzhéimer que pidió a su familia que la ayudara «a marchar», salvo que su deseo tuviera consecuencias penales para sus allegados. El que fue su marido, Txema Lorente, sintió en el momento de la aprobación de la ley una «emoción enorme e indescriptible». «A partir de ahora cada individuo va a ser libre para decidir cómo quiere vivir y morir. Es un avance social que debería haberse aprobado hace muchos años».

Por de pronto, la ley ya ha incidido en la vida de una persona. «He recibido una carta muy ilustrativa estos días de una persona que tiene esclerosis múltiple. Es un vecino que me había dicho que quería morirse. Pensaba suicidarse. Cuando ha visto que la ley iba a salir adelante, el otro día me llamó y me dijo que aún podía disfrutar un poco de la vida. No se va a suicidar de manera violenta, sino que va a esperar. En el momento en que vea que la muerte se acerca y no pueda resistir los dolores, se irá», explicó el viudo de Tellaetxe.

Lorente cuenta que los últimos días de su mujer fueron muy difíciles. «Tenía unas convulsiones tremendas, a pesar de que ya recibía cuidados paliativos y estaba muy bien atendida. Pero así como el dolor físico se lo mitigaron muchísimo, no ocurrió lo mismo con el dolor emocional. En los momentos de lucidez sufría mucho», narra el viudo, quien declara que su esposa, en los momentos en que tenía la mente despejada, se quejaba y decía: «no quiero esto, es muy duro».

Ángel Hernández, que ayudó a morir a su esposa María José Carrasco, enferma de esclerosis múltiple, se felicitó de que su pelea y la de su mujer haya servido de «revulsivo» para que prospere la ley. Hernández será juzgado por un delito de cooperación al suicidio. Su caso lo lleva un juzgado de violencia de género. Cuando este jueves se le preguntó si volvería a auxiliar a su mujer para suicidarse, no lo dudó: «Lo volvería a repetir. A ella le habría tranquilizado saber que no me ocurriría nada, porque sabíamos que me iban a imputar».

Hernández no considera la posibilidad de que tan pronto como entre en vigor la ley se vaya a producir una avalancha de peticionarios de la eutanasia, pero sí cree que la solicitará mucha gente porque es una demanda social grande. «Nosotros, a lo largo de estos a dos años y cuatro meses que llevamos luchando, hemos recibido miles y miles de testimonios de gente que nos animaba a continuar en la brecha. Esta ley va a evitar muchos suicidios. En el Estado español unas 40.000 personas se suicidan cada año», concluye.

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