El 8M resiste y se reivindica en las calles gallegas con protestas singulares

Las movilizaciones y actos para reclamar los derechos de las mujeres comenzaban en la comunidad ya por la mañana


Redacción / La Voz

 «Mamá, la profesora nos pidió que como es 8 de marzo escribiésemos algo de una mujer de nuestra familia que fuese valiente y no sé a quién elegir. Es que todas sois valientes, tú, la abuela, las tías, la madrina. Todas sois muy valientes porque trabajáis muchísimo y nunca os quejáis, aunque os duela la cabeza o algo». La que hablaba así era Lola, una niña de Vilagarcía que tiene 8 años y que, al final, decidió que iba a hacer la redacción sobre su madrina, que es veterinaria y que «le salva la vida a muchos animales y cuando no puede salvarlos incluso llora». Lo que contaba esta niña, en realidad, es el día a día de millones de mujeres. Trabajar sin quejarse. Sin que se note el agobio. Con esa sensación en el cuerpo y la mente de no dar abasto permanentemente. Con la culpa, esa que se invita sola siempre a la fiesta, por dedicarse unos míseros minutos de tiempo para sí mismas. Por trabajar igual o incluso mejor que muchos compañeros y toparse con la brecha salarial. Por encargarse de la crianza, las tareas domésticas y el cuidado de mayores sin remuneración y sin derechos. Por todo ello y por muchísimas cosas más, llueven los motivos para reivindicar.  Y, aunque la lucha es permanente los 365 días del año,  no sobra un 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, para que, como dice la niña Lola, las mujeres no sigan siendo valientes sin quejarse, sin poder expresar en voz alta sus reivindicaciones.  

En Galicia, este lunes, como en prácticamente todo el mundo, el 8M ha estado marcado por la pandemia. No es lo mismo que los años anteriores, claro que no. Pero la fecha ha resistido en la calle y también en centenares de actos convocados con la complicidad de la tecnología, para evitar encuentros físicos. 

No puede decirse que el feminismo haya afrontado unido el 8M. No lo ha hecho por distintas razones: para empezar, la pandemia, con quienes apuestan por manifestarse en la calle y quienes creen que, aunque hay razón para hacerlo, no es el momento adecuado por la situación epidemiológica. Cabe recordar que tanto la ministra de Sanidad, Carolina Darias, como el conselleiro del mismo departamento, Julio García Comesaña, insistieron en que ahora mismo no es lo más adecuado salir a la calle a manifestarse por la situación del covid-19. De hecho, en Madrid, la delegación del Gobierno suspendió las movilizaciones; una decisión que llegó a judicializarse y que está preñada de polémica. En Galicia, sí se permitieron las protestas feministas y durante el lunes se dejaron ver por las calles de las ciudades y otros muchos municipios. 

Sea como fuere, y aunque la situación resulte muy complicada por la pandemia, el 8M ha teñido de lila la jornada en la comunidad, en la que muchas mujeres decidieron seguir la huelga convocada por distintos sindicatos. En las principales urbes gallegas tuvieron lugar protestas desde por la mañana. Llamó la atención los dispositivos de seguridad de algunas de estas convocatorias, como el desarrollado en Pontevedra. Allí, la marcha partió de dos puntos distintos de la ciudad y las manifestantes se reunieron en A Ferrería. La plaza más emblemática de la ciudad estaba vallada y solo se podía acceder a la misma tras pasar por un protocolo que incluía, entre otras cosas, echarse gel en las manos, tal y como informa desde allí Serxio Barral. En la misma ciudad, en Pontevedra, este lunes hubo también un acto delante del pazo de la Diputación, en el que se reivindicó también el 8M y las mujeres se presentaron como «un exército en primeira niña de batalla». 

De todas formas, el grueso de las movilizaciones y actos institucionales se dieron en Galicia por la tarde, que es cuando Galegas 8M, la plataforma que aúna a 54 colectivos feministas de toda Galicia, convocó más de treinta movilizaciones en toda la comunidad bajo el lema Sen coidados non hai vida. Casi todas las protestas son singulares para adaptarse a los tiempos de pandemia, mudándose los recorridos tradicionales por otros que discurren por calles más anchas para evitar las habituales aglomeraciones en este tipo de actos.

En A Coruña, la manifestación vespertina finalizó con la lectura de un manifiesto en la plaza de María Pita en la que participaron alrededor de 700 personas, separadas casi en todo momento por la distancia de seguridad y provistas de mascarillas. Según informa Montse Carneiro, condicionadas por la situación y las restricciones por la pandemia, la marcha reivindicativa careció de la emoción y el ambiente festivo de los últimos años, con una participación hasta entonces nunca vista. 

En Santiago, las manifestantes salieron de la praza 8 de marzo, cruzaron el casco monumental y llegaron al Obradoiro. Allí se reunieron centenares de mujeres de todas las edades que entraron en la praza a golpe de tambor, pancartas y voces reivindicativas, informa Borja Casal.

En Vigo, la manifestación vespertina transcurría desde la plaza de España hasta la plaza América. La marcha, que congresó a entre 3.000 y 5.000 mujeres, comenzó puntual a las 18.00 horas por la Gran Vía respetando las medidas de distancia social con filas en damero con un radio de dos metros entre cada persona. Iban un máximo de tres mujeres por fila, según informa E.V.Pita. En la plaza de América hubo una gran concentración, pero se respetaron las distancias de seguridad.

Aunque sí surgieron cánticos y consignas como el «Aquí está, aquí se ve, o feminismo galego en pé», fue el ruido de los tambores y las palmas el gran dominante durante la manifestación por el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, este lunes en la capital ourensana.

La comitiva arrancó de la parte trasera de la Subdelegación del Gobierno, a las 17.00 horas, respetando la distancia social en la medida de lo posible, tratando de evitar aglomeraciones. Para ello, el colectivo organizador dispuso de un cuerpo de mujeres llamado «servizo de orden». Distribuidas a lo largo de la marcha, se dedicaron a garantizar las medidas de seguridad y a avituallar a las manifestantes. También se encargaron de disponer a las participantes en tres columnas, respetando la distancia de seguridad, y de controlar que nadie se quitase su mascarilla, informa Javier G. Sobrado.

Lugo también salió a la calle y lo hizo con reivindicaciones a lo largo el día. La manifestación convocada por la plataforma Galegas 8M reunió a 600 mujeres, hombres, niñas y niños, que respetaron escrupulosamente las normas sanitarias. La Horta do Seminario fue el punto de partida. Los asistentes se organizaron en tres columnas guardando las distancias.

En Ferrol no hubo grandes concentraciones por respeto a las normas de seguridad y para evitar contagios, pero los mensajes de igualdad para las mujeres quedaron claros. La plataforma Galegas 8M se concentró a las siete de la tarde en Portanova.

La CIG organizó actos en la ciudad, donde a las once de la mañana partió una marcha que recorrió las calles y llegó en torno a las doce a la plaza de Armas.

Las medallas Emilia Pardo Bazán reivindican el papel de las mujeres en el rural y la lucha contra el maltrato

Alberto Mahía

Feijoo entregó en A Coruña los galardones a la Federación de Mulleres Rurais de Ourense, la asociación Rede de Mulleres contra os Malos Tratos de Vigo y a Megumi Shiozawa, a título póstumo, por ser embajadora de Galicia en el mundo, principalmente en Japón

La Federación de Mulleres Rurais de Ourense (Femuro), la Asociación Rede Mulleres Veciñais Contra os Malos Tratos de Vigo y la japonesa Megumi Shiozawa, a título póstumo, recibieron este lunes en la sede judicial del edificio de Tabacos, en A Coruña, las medallas Emilia Pardo Bazán, que este año cumplen su segunda edición.
El acto, presidido por el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, y acompañado, entre otras autoridades, por la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, y el presidente del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, José María Gómez, fue un grito de igualdad. Los asistentes, amparándose en la figura de Emilia Pardo Bazán, destacaron el importantísimo papel que desempeñó esta intelectual en la lucha contra las desigualdades de la mujer.  Los premios pretenden reconocer el trabajo que realizan significadas personas e instituciones en favor de la igualdad entre hombres y mujeres y que se han comprometido con la erradicación de las desigualdades de género, unos premios a los que se han presentado 28 candidaturas en 2020.

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