El 95 % de los gallegos pueden moverse por casi toda la comunidad con las nuevas medidas

Con las restricciones que han entrado en vigor este lunes se liberan del cierre las áreas sanitarias de A Coruña y Pontevedra, donde los bares y restaurantes pueden servir en el interior

Redacción

Galicia acaba de entrar en una nueva fase de desescalada. Porque casi todo el mapa de la comunidad está en el nivel medio de restricciones, que es el más bajo fijado por la Xunta. La pasada media noche entraron en vigor los cambios dispuestos de la reunión del subcomité clínico que evalúa la situación epidemiológica de la comunidad, que tuvo lugar el pasado viernes. El 95 % de los gallegos pueden moverse por la práctica totalidad del territorio, 296 ayuntamientos, aunque no les está permitido salir de la autonomía. Primero desaparecieron las almendras y ahora se levantan los cierres que había sobre las áreas sanitarias de A Coruña y de Pontevedra. Queda abierto el flujo de visitantes entre las siete ciudades gallegas y la mayor parte de las grandes villas, con las excepciones de municipios como Arteixo, Mos, Cambados y Vilanova de Arousa.

Nivel máximo

Solo cuatro concellos se mantienen aislados, con cierre perimetral, sin hostelería, salvo para recogida o servicio a domicilio, y con reuniones limitadas únicamente a convivientes. Son Soutomaior, Boborás, A Mezquita y A Pobra do Brollón. Unos 12.300 gallegos no podrán salir de sus respectivos municipios salvo por causas justificadas, (laborales, académicas, sanitarias o de cuidados).

Nivel alto

En el siguiente escalón de restricciones se encuentran otros trece ayuntamientos. Se trata de Miño, Ponteceso, Sobrado, Arteixo, Ponte Caldelas, Cambados, Vilanova de Arousa, Guitiriz, Lourenzá, Paradela, Mos, Cariño y Mugardos. Está permitida la movilidad entre ellos por tener situaciones epidemiológicas parecidas y estar en el nivel alto de restricciones, pero sus vecinos no pueden ni a los cuatro municipios citados con cierre perimetral ni a los del resto de Galicia, con nivel medio. Un habitante de Mos puede ir a Lourenzá, pero no a Vigo. Uno de Miño puede estar en Lourenzá, pero no en A Coruña. Aquí la hostelería solo puede abrir sus terrazas con un aforo del 50 %. Y están autorizadas las reuniones de hasta cuatro personas no convivientes tanto en el ámbito público como privado.

Pero esta semana volverán a producirse cambios en los niveles que se aplican a los concellos según su evolución epidemiológica. Todo depende de las reuniones del comité y del subcomité. Si se repite la mecánica de la semana pasada para la desescalada, los nuevos niveles entrarían en vigor el viernes y ese día habría una nueva revisión que se aplicaría a partir del lunes.

«Ahora abriré de 12 a 18. No sé cómo va responder la gente»

El área sanitaria de Pontevedra y O Salnés estrena hoy la apertura de la movilidad fuera de sus fronteras y uno de los sectores más castigados tras un año de pandemia, la hostelería, podrá servir también en el interior con un 30 % de su aforo. Será así en todos los concellos del área de salud menos en cuatro (Soutomaior, Ponte Caldelas, Vilanova y Cambados). En el caso de Efrén del Río, propietario del Rumore, ubicado en la calle Virgen del Camino de Pontevedra, su local levanta la verja este lunes después de estar cerrado desde noviembre.

«Estás en una situación en la que tienes que abrir porque los gastos se acumulan y hay que tener algún ingreso», comenta antes de un domingo en el que acudió al Rumore para cerrar los preparativos y la limpieza. En su caso, el 30 % de aforo interior supone un máximo de 14 personas y en terraza solo puede poner una mesa. No es para tirar cohetes, pero necesita facturar por poco que sea. Efrén también comprobará cómo afecta la desescalada y el nuevo horario del local a su clientela. «Antes de todo esto nosotros éramos un local de tarde-noche, abríamos de 16 a 1 o 2 de la madrugada». Además de cócteles, zumos y batidos, despachaban gofres y tortitas. «Mi clientela era joven, chavales en su mayoría. Ahora abriré de 12 a 18 horas y no sé cómo va a responder la gente», señala. El Rumore ya tiene los carteles y los códigos QR bien visibles.

«Tenemos que ir poco a poco y ser responsables»

«Estoy muy contento, pero sobre todo esperanzado, después de dos meses sin poder trabajar, solo enviando comida a las casas de mis clientes», dice Ricardo Ventura Rodríguez, del restaurante Ricardo, en A Coruña. «Con esta apertura damos un gran paso. Las escaleras hay que subirlas peldaño a peldaño para no caerse. Nosotros y los clientes tenemos que ir poco a poco para que no volver a cerrar. Los responsables tenemos que ser nosotros, hosteleros y ciudadanos. No debemos esperar a que las Administraciones terminen con esta pandemia. Lo tenemos que hacer nosotros, los de a pie».

«Estoy muy contento, pero sobre todo esperanzado, después de dos meses sin poder trabajar, solo enviando comida a las casas de mis clientes», dice Ricardo Ventura Rodríguez, del restaurante Ricardo, en A Coruña. «Con esta apertura damos un gran paso. Las escaleras hay que subirlas peldaño a peldaño para no caerse. Nosotros y los clientes tenemos que ir poco a poco para que no volver a cerrar. Los responsables tenemos que ser nosotros, hosteleros y ciudadanos. No debemos esperar a que las Administraciones terminen con esta pandemia. Lo tenemos que hacer nosotros, los de a pie».

La moratoria que puso en marcha la Xunta para hacer obligatorio que los hosteleros exhiban en sus locales tanto la cartelería con el límite de capacidad y como los QR para el rastreo de posibles contagios durará hasta las 00.00 horas del próximo 12 de marzo.

 Información elaborada por la Redacción central, C. Barral y E. Mouzo

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El 95 % de los gallegos pueden moverse por casi toda la comunidad con las nuevas medidas