Pablo Motos, sobre Quique San Francisco: «Eligió vivir el lado salvaje de la vida»

El presentador le dedicó el programa y su monólogo del comienzo para recordarlo tras su muerte: «Era un sabio y un genio»

Pablo Motos, en «El Hormiguero»
Pablo Motos, en «El Hormiguero»

Redacción / La Voz

«Quique San Francisco era un sabio y un genio». Así se refería Pablo Motos al actor y uno de sus amigos más cercanos horas después de conocerse su muerte, tras varias semanas luchando contra una neumonía bilateral que le obligó a bajar de los escenarios y a cancelar su obra de teatro y que finalmente ha impedido que llegase a cumplir los 66 años. «Tengo que empezar con una noticia muy triste. Esta tarde se ha muerto mi amigo Quique San Francisco, y quiero hablar de él», comenzaba Motos su intervención.

«A mí Enrique me enseñó a estar en un escenario, me enseñó a sobrevivir en Madrid, me enseñó a entender a los artistas. Y también me enseñó hasta qué extremo una persona puede ser libre. Tú puedes ir a trabajar, puedes tener un horario, puedes obedecer a tu jefe. O no. Si no te da la gana no. Y a Enrique no le daba la gana. Como era libre, eligió vivir por el lado salvaje de la vida», añadió.

«Y bueno, los que estábamos cerca de él nunca nos aburríamos, a veces no tenía dinero, a veces le quitaban la luz, a veces se metía en problemas. Pero si le preguntabas cómo estaba, él siempre te decía: “Bien, yo siempre estoy bien”. Enrique era un genio y un sabio», resumía.

«Hubo una época en la que quedábamos en su casa para beber cerveza y jugar a la Xbox y claro, de repente estábamos jugando y cuando se ponía gracioso hacía unos chistes infinitamente mejores que los que le escribíamos nosotros para El club de la comedia. Y un día después de uno de estos chistes brutal, le digo “Quique si tú trabajases...” y me contestó: “No digas barbaridades”», recordaba.

«Enrique era el mejor. Él y yo nunca hablabamos en serio porque él lo evitaba. Un día que la estaba liando muchísimo contra sí mismo, le pregunté si no se daba cuenta de que eso iba a acabar fatal y me contestó: “Eso no pasará, siempre que estás desesperado aparece una buena persona y te ayuda”. La casa de Enrique siempre estaba llena de gente, a veces muy dudosa y muy peligrosa, pero Enrique siempre me decía: “tienes que conocer a gente de todas partes,ok, Pablo. Yo no necesito tener un barco como tú, solo necesito tener un amigo que tenga un barco”. Ese era Enrique. El dinero tampoco era su fuerte, una vez le dieron una indemninzación muy grande por un accidente, porque le atropellaron, le destrozaron la pierna y le pusieron diecisete clavos y le dije: “ahora Enrique pagas las deudas, te organizas y guardas el dinero en el banco”. Pero él me dijo: “Pablo, si me pagan hoy cien millones, mañana me voy a gastar 110” y su padre, que estaba al lado, le dijo: “Muy bien dicho, hijo”», rememoraba.

«Todos queríamos a Enrique porque te hacía sentir debilidad por él. Y por ahí entraba y te robaba el corazón para siempre. Era noble, buena persona, solidario y muy valiente: delante de él jamás se cometía una injusticia, le daba igual perder el trabajo o meterse en una pelea. Jamás nadie cometió una injusticia en su presencia porque Enrique también era un héroe. Ser actor es difícil pero ser una leyenda como él lleva toda una vida. Durante todos estos años, no he conocido a nadie que se haya cruzado cinco minutos con Enrique que no te cuente después una historia alucinante. Hay otros actores a los que les dan premios, Goyas y Oscars, a Enrique la vida le dio libertad, aventura y un cuerpo y un espíritu indestructibles. Y ahora se ha marchado con esa elegancia que fue siempre su firma. Todos le recordaremos con la imagen más impresionante de esta Navidad, Enrique con su capa y su guadaña, riéndose de la muerte. Seguramente esa fue su última gamberrada. Pero, ¿sabéis lo que más le gustaba a Enrique del mundo?: divertirse, y eso es lo que vamos a hacer esta noche para honrarle como se merece», terminaba Motos dando comienzo a El Hormiguero.

Quique San Francisco interpretó a la muerte para Campofrío

Como bien recordaba Pablo Motos, uno de los últimos trabajos de Quique San Francisco fue en el anuncio de Navidad de Campofrío, donde compartió escenas con Andreu Buenafuente, Silvia Abril, María Galiana, Juan Echanove o el pianista James Rhodes, entre otros. En él interpretaba a la muerte, haciendo un símil con la irrupción de la pandemia del covid-19 en el mundo durante el 2020. 

«Claro, preferís vivir como si la muerte no existiera. Es más fácil», dice en una de las escenas del anuncio. «¿Quién os hace vivir cada día como si fuera el último?. Yo os tuve que encerrar en vuestras casas para que os reencontrarais con vuestros hijos, que ya tocaba. Y aún así, no os atrevéis ni a nombrarme», dice en otro momento. 

«Soy un tostón, lo sé, no para meteros miedo, sino para que seáis conscientes del milagro tan cojonudo que es estar vivo», añadía en el anuncio promocional, uno de los más emotivos en un 2020 tan duro para todos. 

Precisamente desde Campofrío han rendido homenaje también al actor con una viñeta de su llegada al cielo. «Gracias por hacer del humor, del disfrute y del vivir la vida, un arte», publicaron en su cuenta de Twitter. 

El mundo de la cultura llora su muerte

La muerte de Quique San Francisco ha dejado un reguero de emotivos recuerdos de muchos de sus compañeros del cine, el teatro y la televisión. Uno de los más impactantes ha sido el de Imanol Arias, actor con el que compartió escenas durante los primeros años de la serie Cuéntame cómo pasó, donde daba vida a Tinín, el tabernero que siempre advertía a sus clientes de que «en mi bar no se habla de política». «Para mí se ha muerto un amigo, una persona con la que he vivido mucho y quería mucho, que tenía una forma de vivir peculiar y vibrante. Es una pena que se haya ido sin poder salir a la calle, sin despedirse de todos. Es una noticia triste, la verdad», decía apenado Arias, que intervino en directo en el programa La Redacción de Telemadrid.

«No se podía hablar con él, pero sí nos dijeron que estaba enfadado porque no podía salir y no podía ver a la gente ni podía saludar. Quique era una persona tremendamente elegante, educada, educadísimo, siempre olía bien y tenía una enorme virtud; lo agradecido que era, cómo agradecía las cosas. Y él quería salir a la calle a agradecernos la vida con los que había convivido, los compañeros que nos habíamos juntado con él en algún momento de la vida», añadía.

«He hecho tres películas con él, tres aventuras maravillosas. Y él siempre quería agradecerlo. La mejor manera de despedir a Quique es agradecerle a él el deseo de agradecer», recordaba.

Otro de los recuerdos más emotivos ha sido el de Lolita Flores, un clan al que Quique San Francisco estuvo muy vinculado por su amistad con Antonio Flores pero también por mantener una relación con Rosario Flores. «Tantas veces, tantas charlas, tantas risas hermano, sí porque eras un hermano adoptivo de cariño, de complicidad, de enseñanza, un genio para vivir y beberse la vida, un genio para pisar el escenario, como si llevaras dos columnas en los zapatos, cuando lo pisabas era tuyo, y de ahí no había Sansón que te moviera, un genio de cariño hacia los míos, y mi hernano 26 años esperándote, ya te has ido, pero no del todo, nos dejas tu esencia tus ganas siempre de reír, y quitarle hierro a lo más amargo y triste, te voy a echar de menos, mucho, da abrazos en ese cielo tuyo de mi parte, a todos los que te esperan, aquí en la tierra lo de besar y abrazar está jodido, allí lo tienes más fácil, te quiero Enrique, se te quiere y se te admira mi familia entera, que es la tuya», escribía en Instagram la hija mayor de Lola Flores, que además acudía muy apenada al tanatorio.

Una prolífica carrera en teatro, cine y televisión

Quique San Francisco deja tras de sí más de 70 películas, algunas de ellas del recordado género del cine quinqui, y 40 obras de teatro, además de numerosas incursiones en televisión. Fue colaborador de El Hormiguero durante un tiempo y será especialmente recordado por sus monólogos en El club de la comedia.

Hace poco más de un año Quique San Francisco acudía a La Resistencia el programa que presenta David Broncano.

Quique San Francisco, el socio número 501 del Corme Club de Fútbol

Melissa Rodriguez
Suso Figueroa y Quique San Francisco en el bar A Torriña el pasado mes de septiembre
Suso Figueroa y Quique San Francisco en el bar A Torriña el pasado mes de septiembre

El cómico y actor fallecido este lunes visitó la villa pontecesana en el pasado mes de septiembre

Este lunes por la tarde falleció el cómico y actor Quique San Francisco a los 65 años al no superar los problemas de salud por los que fue ingresado a finales de enero en el hospital Clínico de Madrid con una neumonía bilateral severa. Un día después trascendía que en el pasado mes de septiembre visitó Corme (Ponteceso) por vez primera y acabó haciéndose socio del Corme Club de Fútbol, un equipo mítico de la Liga da Costa (Segunda Galicia). Es el afiliado número 501, como el muy célebre brandy de mediados del siglo pasado, cuando Quique todavía era un niño.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
9 votos
Comentarios

Pablo Motos, sobre Quique San Francisco: «Eligió vivir el lado salvaje de la vida»