Sanidade advierte a hosteleros y clientes: «están poñendo en risco a todos»

Bares, restaurantes y cafeterías llevan tres días abiertos; la Xunta ya ha detectado incumplimientos y avisa de que «intensificará la vigilancia»


redacción

Los gallegos llevaban un mes -más en algunos concellos de Galicia- sin poder tomar algo en una terraza o comer en un restaurante, sin poder ver a nadie más allá del círculo de convivencia y sin salir del concello de residencia. Desde el viernes, la desescalada relajó esas medidas. El buen tiempo, además, se ha convertido en el aliado perfecto para disfrutar de esa pequeña libertad. El problema llega de la mano de los que no cumplen las medidas y olvidan que todavía hay más de un centenar de enfermos en las ucis.

A la vista de las circunstancias, el conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña, mostró ayer, por segundo día consecutivo, su preocupación por la desescalada en la hostelería, un sector en el que «una cantidad considerable» no están siguiendo las normas «pactadas» y cuyo «comportamiento irresponsable pone en riesgo a todos». Quienes incumplan, señaló, se pueden enfrentar al cierre de su local, pero también provocar el del resto, dado que en caso de un empeoramiento de la situación habrá que volver atrás y a reinstaurar las restricciones.

Comesaña recordó que la norma publicada en el DOG, conocida por los hosteleros, establece que todas las mesas deberán estar montadas, tanto en terrazas como en interiores, de modo que se facilite de modo visual el control de las medidas de aforo. Esto es, en terrazas deberá haber una mesa libre e inhabilitada por cada una ocupada, lo que ayuda, además, a mantener la distancia de seguridad. «Pedimos que cumplan lo que está pactado y es norma», insistió el conselleiro, que pidió a las fuerzas y cuerpos de seguridad que sean «inflexibles» ante los incumplimientos, ya que hay mucho en juego, tanto desde el punto de vista sanitario como desde el económico. Y recordó a todos los ciudadanos que es obligatorio el uso de mascarilla y que no está permitido fumar.

Un mensaje que reforzó el vicepresidente primero de la Xunta, Alfonso Rueda, que añadió que se están detectando «incumplimientos», algunos de ellos «flagrantes», por parte de los clientes y los responsables de los negocios. Tras advertir que estas conductas «tienen que acabarse», confirmó que «se intensificará la vigilancia». La Policía Autonómica tramitó desde el viernes 50 actas de infracción dentro del plan Hostalería Segura. En Santiago, la Policía Local tramitó 12 sanciones por exceso de aforo.

En Pontevedra, la policía desalojó la plaza de la Verdura por la gran aglomeración de clientes que se amontonaban en el entorno y en Vigo multaron a decenas de clientes y dueños de bares por exceder el aforo o no llevar mascarillas.

La Plataforma na Defensa da Hostalería acusó a la Xunta de someter al sector a un «estado policial» y pidió diálogo para revisar las medias que entraron en vigor el viernes, con una mesa permanente para evaluar las nuevas decisiones a adoptar. «Una norma tan retorcida solo puede ser fruto de la falta de diálogo con los interlocutores adecuados, del desconocimiento o de la intención de recuperar, por la vía de las sanciones, los escasos recursos aportados al sector», denuncian.

¿Cuáles son las normas a cumplir?

Prácticamente la hostelería de toda Galicia reabrió este viernes, aunque en distintos grados. Además de los diez concellos en los que estos locales deben seguir cerrados, la comunidad se divide en dos: en los municipios en nivel alto de restricciones pueden abrir solo las terrazas al 50 %, mientras que en los que se encuentran en nivel medio, también está permitido el consumo en el interior con un aforo del 30 % y, en ambos casos, solo hasta las 18.00 horas. Según el nuevo Plan da Hostelería Segura da Comunidade Autónoma de Galicia publicado el pasado jueves en el DOG, cada hostelero es responsable del aforo que declare y de su cálculo. En esa norma se establece algo que no se está cumpliendo en muchos de los establecimientos: las mesas y sillas montadas deberán corresponderse con las que se utilizarían en una situación normal y tienen que permanecer inutilizadas, con un precinto hecho con bandas o adhesivos, aquellas que no se puedan utilizar. ¿Para qué se hace esto? Para garantizar que se cumplen las distancias mínimas de seguridad y también facilita la labor de inspección. 

Además, los hosteleros son responsables de lo que hagan sus clientes y de si estos se comportan debidamente para protegerse del covid-19. Es decir, si se mantiene la distancia y se usa la mascarilla en todo momento, excepto en el instante de consumir. Además, las mesas pueden estar ocupadas por un máximo de cuatro personas. 

En Defensa da Hostalería acusa a la Xunta de someter al sector a un «estado policial»

La Plataforma na Defensa da Hostalería ha acusado a la Xunta de somoter al sector a un «estado policial» y ha pedido diálogo para revisar las medias que entraron en vigor el viernes, con una mesa permanente para evaluar las nuevas decisiones a adoptar.

Así lo reclama en un comunicado remitido a los medios, en el que vuelve a exigir un plan de rescate real, «acorde a la gravísima situación» que atraviesa el sector. «El sector no discute por las estrategias sanitarias para vencer a la covid, pero exige el cumplimiento de un principio básico de la economía de mercado: quien impide el ejercicio de una actividad legalmente establecida, paga», subraya en la nota de prensa.

En esta línea, la plataforma denuncia la «total falta de diálogo» con el sector por parte de la Administración autonómica en un contexto en el que las normas han hecho «cerrar» a un buen número de empresarios del sector.

Asimismo, considera que la orden en el Diario Oficial de Galicia (DOG) del día 25 de febrero, que abrió la desescalada en la hostelería, es un «documento confuso, ajeno a la realidad, falto de claridad, diferido y que somete al sector a un estado policial».

«Contiene apartados que bajo nuestra opinión vulneran preceptos amparados por normas de rango superior y conculcan derechos fundamentales», señala la plataforma, que estudia recurrirla ante los tribunales oportunos.

«Una norma tan retorcida solo puede ser fruto de la falta de diálogo con los interlocutores adecuados, del desconocimiento o de la intención de recuperar, por la vía de las sanciones, los escasos recursos aportados al sector», denuncian.

Y es que, para la plataforma, este texto «profundiza en la culpabilizaicón de la hostelería» que, a su juicio, realizan tanto el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, como los titulares de Sanidade y Turismo, Julio García Comesaña y Alfonso Rueda, respectivamente.

Además, tras apuntar que Madrid también está «doblegando la curva» pese a tener la hostelería abierta, rechazan la «intervención policial de los negocios» y el hecho de que un agente se pueda convertir en «inspector, instructor y sancionador en el mismo acto».

«Las irresponsabilidades de la Navidad, que tanto mencionan estos cargos políticos y que según ellos nos trajeron esta tercera ola de contagios, es posible que tuviesen que ver más con las acumulaciones de gente en otros espacios cerrados con pocas medidas higiénicas y sin control alguno sobre sus movimientos o comportamientos», aseguran los hosteleros, que se preguntan si solo hay inspecciones y controles para su sector.

Sanidade detecta un 31% de incumplimientos al inspeccionar más de 4.000 negocios e instalaciones deportivas

LA VOZ
Las terrazas estaban a reventar en la primera jornada de vuelta al trabajo en la hostelería
Las terrazas estaban a reventar en la primera jornada de vuelta al trabajo en la hostelería

Los inspectores se centrarán «en las próximas semanas» en locales que tuvieron que cerrar durante el último mes, como la hostelería

La Consellería de Sanidade, a través de la Dirección Xeral de Saúde Pública, realizó un total de 4.107 inspecciones a establecimientos comerciales, de alimentación y de hostelería, así como instalaciones deportivas en las tres primeras semanas de febrero, durante la vigencia de las máximas restricciones para luchar contra la tercera ola de la pandemia.

En todas estas actuaciones, realizadas por más de 200 inspectores, se detectó que el 31% de los negocios contaba con deficiencias o incumplimientos de la normativa covid, por lo que la Consellería les dio un plazo para corregirlos.

En cuanto al 69% restante, el 38% los locales sí cumplía con las medidas sanitarias y el 31% estaban cerrados debido a las restricciones implantadas, según cifras que aporta la Xunta en un comunicado.

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