Vimianzo, libre tras 120 días de encarcelamiento perimetral

Emoción contenida en una jornada en la que «ata saíu un raíño de sol» para acompañar la tan ansiada apertura


Carballo / La Voz

Desde aquel 30 de octubre en el que la Xunta introdujo el modelo de cierres perimetrales por ayuntamientos y almendras no ha habido ni un solo día en el que los vecinos de Vimianzo no hayan estado confinados. Otros han ido entrando y saliendo de las restricciones, con alivios puntuales, pero no en la capital de Soneira. En total han sido 120 días de encierro, casi cuatro meses que concluyeron ayer entre emoción y hartazgo.

Lo de Vimianzo ha sido un cúmulo de infortunios. Comenzó a mediados de octubre, en plena campaña de vacunación contra la gripe, con un brote en el centro de salud que afectó a 12 de los 15 trabajadores y que acabó por expandirse al resto del municipio, superando ampliamente el centenar de positivos. A finales de mes entró al grupo de ayuntamientos que, junto con las siete ciudades, pasarían a estar sujetos a un cierre perimetral y cuando la situación parecía estar remontando, otro mazazo: un brote en la residencia de mayores que afectó al 70 % de los residentes y que se llevó por delante la vida de 16 usuarios.

Ayer eran 12 los casos activos de covid en el ayuntamiento. «Había tantísimo tempo que non estabamos nestas cifras... Pero hai que ser prudentes», contaba la alcaldesa, que agradeció «o raíño de sol» que salió para acompañar una apertura que ha teñido de un optimismo contenido la localidad. «Viuse un pouquiño máis de alegría e actividade», expresó Mónica Rodríguez.

Y en las terrazas, más de lo mismo. En la Cervecería Risco desplegaron siete mesas y percibieron en sus clientes muchas ganas de regresar. «Lo notas porque es gente que viene y se toma tres o cuatro cafés y que disfruta del tiempo en la mesa. No vienen, toman algo rápido, y ya se van», contó la camarera. Y eso que, en su caso, son un establecimiento que solían aprovechar mejor las últimas horas de la tarde y el horario nocturno, con mucho tirón los días de fútbol. «Evidentemente, no es lo mismo que si pudiésemos trabajar más allá de las seis de la tarde o abrir en el interior, que es un espacio mucho más amplio, pero por lo menos podemos ir recuperando algo», añadió la trabajadora.

Como sentir que se abren las puertas de la cárcel para salir cuando quieras, aunque no necesariamente lo hagas. Así lo describe el docente vimiancés Manuel Antelo: «É máis un efecto simbólico que real, pero polo menos sentir que podes saír, aínda que sexa dar un paseo á praia ou ir a algún Concello veciño».

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