Tato Vázquez Lima: «Si es necesario volver atrás en las restricciones, habrá que hacerlo»

El presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, y miembro del comité de expertos que asesora a la Xunta, advierte del peligro de relajarse demasiado y  cree que «lo de salvar la Semana Santa me parece un eufemismo, hay que salvar vidas»


la voz

Este viernes la hostelería volverá a abrir en prácticamente toda la comunidad, los gallegos podrán ampliar su círculo social y salir de su concello por primera vez en semanas. Los datos siguen mejorando, aunque la presión asistencial todavía es muy elevada. El doctor Vázquez Lima, presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, miembro del comité clínico que asesora a la Xunta y jefe de Urgencias en el Hospital do Salnés, es claro: «mi recomendación como miembro del comité clínico es que demos marcha atrás en todas las zonas en las que sea preciso». 

-Este viernes Galicia dará un gran paso en la desescalada, ¿es el momento?

-No me acuse de ser gallego, le voy a contestar con una doble respuesta. Desde el punto de vista económico, de la hostelería y de algunos sectores, claro que es el momento. Desde el punto de vista sanitario, ¿podemos, con mucha prudencia, abrir determinados sectores? Sí. ¿Podríamos esperar más tiempo y bajar todavía más la incidencia acumulada? También. Ese equilibrio entre sanidad y economía es muy complejo.

-¿Cuál es la situación epidemiológica actual en la que se encuentra Galicia? 

-Estamos fuera de lo que se define como riesgo extremo, que es una incidencia acumulada a 14 días mayor de 250 casos por 100.000 habitantes. Pero es importante destacar que no solo utilizamos ese dato. La presión sanitaria en los hospitales es lo que condiciona las decisiones que se tomaron en Galicia esta semana, y también la decisión de no abrir la anterior semana. La ocupación en críticos era muy elevada, por encima del 25 %, al igual que la ocupación hospitalaria y la presión sobre los circuitos de urgencias también. Esa es la parte fundamental, si no tenemos nuestro sistema sanitario protegido, no podemos garantizar una asistencia en condiciones en caso de que tuviésemos otra ola. Por encima de los datos epidemiológicos, que son esperanzadores, o del porcentaje de PCR positivas, que es otro dato bastante bueno, el problema estaba y sigue estando en la situación de nuestro sistema sanitario. Hay lugares, como Pontevedra y O Salnés, con baja incidencia, pero en los que hay que proteger el sistema sanitario.

-Todavía hay 133 personas en la uci, casi la mitad que a principios de mes, pero casi el triple que antes de Navidad (48 personas el 23 de diciembre). ¿Cuándo se estabilizará la situación?

-Aún queda tiempo. Para que las ucis lleguen a valores más o menos basales estamos hablando de, por lo menos, tres semanas más. Para que la gente nos entienda, Galicia antes del covid tenía unas 150-160 camas de críticos para todas las patologías. Si en estos momentos en los que estamos mejorando, tenemos más de 130 ocupadas solo con pacientes covid, está claro que la situación no es fácil. Lo que se ha hecho con la pandemia es un cálculo de todas las camas que se podrían ocupar en una situación de emergencia sanitaria, pero esa no es la situación basal de nuestro sistema. En sanidad hay tres indicadores que funcionan de manera acompasada, lo primero que se incrementa es la presión en urgencias, después -a los tres o cinco días ? llega el incremento en la hospitalización convencional y a los siete o diez días, la presión en las unidades de críticos. La desescalada a nivel asistencial es justo al revés, primero bajan las urgencias y después el resto.

-¿Cómo está la situación en los servicios de urgencias?

-Le voy a poner un ejemplo de una de las zonas más afectadas, el complejo hospitalario de A Coruña. A finales de verano, teníamos una entrada en los circuitos covid de urgencias de entre un 5 y un 8 %. En la segunda ola pandémica llegamos a alcanzar valores de un 15-18 %. En el punto álgido de la tercera ola hubo valores del 50 % de pacientes en el circuito covid, es decir, una de cada dos personas que llegaba al servicio era sospechoso. Ahora estamos en un 21 %.

-Abrimos la hostelería, la movilidad y las reuniones. Pero al mismo tiempo se advierte del peligro de la cepa británica, que ya es la predominante en Galicia.

-La variante británica tiene un problema serio porque es más transmisible que la variante original de Wuhan. Es mucho más fácil que se produzcan esos contagios explosivos que ya hemos visto en algunas zonas de Galicia. Sabemos que en Galicia ronda entre el 60 y el 70 por ciento, con valores más elevados en A Coruña. Para combatirla solo tenemos una solución, mayor distanciamiento social y las medidas clásicas -mascarilla, ventilación y lavado de manos-. La vacunación será la medida definitiva, ojalá fuera más rápido. La realidad es que las vacunas llegan a cuentagotas, pero esa debe ser la apuesta firme.

-El presidente del Gobierno central ha dicho en las últimas horas que el objetivo es vacunar al 70 % de la población a finales de verano. ¿Lo ve factible con el ritmo que llevamos? 

-Con el número de vacunas que recibe Galicia, unas 25.000 semanales, solo es hacer una multiplicación. Son unas 100.000 al mes para vacunar a dos millones y medio de habitantes. Esto es una cuestión de suministro. Al ritmo actual de vacunación, en España y Galicia, no llegamos. Primero se habló de principios de verano, ahora de finales y veremos cuándo hablaremos de las Navidades próximas. Espero confundirme.

-Galicia reclama un mayor porcentaje de dosis para poder vacunar a los mayores de 80 años. 

-La población de Galicia es de las más envejecidas del territorio nacional, con lo que condiciona la mortalidad de manera muy importante. Son las personas que primero debemos proteger. Lógicamente si tienes un porcentaje de población de más de 65 años más elevado, debes tener una mayor cantidad de vacunas. En algunas zonas, como Verín o Monforte, el porcentaje de población mayor de 65 años ronda el 30 %.

-¿Podríamos enfrentarnos a una cuarta ola?

-Está condicionado a dos factores, la interacción social y la inmunización. La natural de Galicia es muy baja, por lo que si avanzamos rápido en la vacunación esa cuarta ola será ya muy atenuada. Pero es una cuestión natural y lógica, tendremos factores protectores como el clima, pero está claro que en dos meses no vamos a tener a nuestra población vacunada y, además, están las variantes.

-¿Habrá que volver atrás? ¿Está encima de la mesa del comité que asesora a la Xunta?

-Mi preocupación como profesional sanitario es garantizar una buena atención a la gente. Si los datos de ocupación e incidencia suben en algunas zonas, mi recomendación como miembro del comité clínico es que demos marcha atrás en todas los lugares en los que sea preciso. La decisión última nunca es mía, es una decisión del Ejecutivo gallego. Yo creo que si es necesario volver atrás, habrá que hacerlo.

-¿Qué le diría a los que están pensando ya en «salvar la Semana Santa»?

-Una máxima que tenemos los médicos de urgencias es salvar vidas. Por encima de cualquier fecha, evento económico o social, está salvar vidas. Yo no pienso en salvar la Semana Santa, yo pienso en ver cómo van los datos y cuántas vidas puedo salvar en el menor tiempo posible y cuántas puedo evitar que se metan en una situación de riesgo. Esa es mi misión como sanitario, lo de salvar la Semana Santa me parece un eufemismo.

-La capacidad diagnóstica es cada vez mayor y es una de las partes clave. ¿Sirven de algo los cribados masivos con test de antígenos?

-Hacer muchas pruebas es fundamental. Con respecto a qué prueba es la óptima para hacer los cribados, yo me remito al ECDC (el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades) y dice que la prueba más recomendable en pacientes asintomáticos es la PCR en cualquiera de sus variantes, bien sea por hisopado o por saliva -ahí tenemos una excelente herramienta, cómoda, fácil de manejar-. Si no hay capacidad suficiente de PCR para testar a la población, hay que usar todas las opciones disponibles. Ahora bien, si yo tuviese capacidad ilimitada para hacer PCR, los cribados serían con PCR.

-¿Hemos perdido el miedo al virus?

-Creo que más que perderle el miedo al virus, está el factor del cansancio, un año entero en nuestra situación es complicado. La inmensa mayoría de la población intenta cumplir y hace lo posible por no contagiarse. Pero me gustaría señalar a ese porcentaje pequeño que no lo hace: están haciendo un mal genérico a ellos mismos, a su entorno y a toda la sociedad. Con respecto a si hemos normalizado las cifras de muertos y de contagiados, es posible. Yo a veces cuando escucho 400 muertos diarios, da la sensación de que algunos lo han asumido como algo natural. Son 400 familias que han perdido a alguien, 400 familias tocadas, personas con nombre y apellidos que no volverán a estar con nosotros,

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