Los motivos por los que Galicia aún no puede iniciar la desescalada

Tamara Montero / Uxía Rodríguez REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Hay que consolidar la caída de la transmisión porque Galicia tiene una triple vulnerabilidad: la cepa británica se hace predominante en una población con una de las menores tasas de inmunidad, más envejecida y con un acceso todavía limitado a la vacuna

15 feb 2021 . Actualizado a las 21:25 h.

Sí, las medidas restrictivas que se impusieron los días 15 y 27 de enero funcionan. Sí, todos los indicadores son notoria y notablemente mejores que hace tres semanas. Sí, la transmisión del coronavirus se reduce a buen ritmo y ha comenzado a ceder la presión hospitalaria. Pero no, no es el momento de desescalar.

No lo es porque la mejoría «aínda non é suficiente». Hay que consolidar la tendencia para que todos los esfuerzos del último mes no caigan en saco roto y sobre todo para proteger a un sistema sanitario en el que empieza a verse cierta mejoría, pero que todavía está sometido a una importante tensión.

 «Eu quixera abrir moito máis, pero non podo. Quixera abrir moito máis rápido, pero non podo. Non podo nin podemos». Por eso el presidente de la Xunta, que ha comparecido tras la reunión del comité clínico de este lunes, ha hecho un llamamiento a seguir extremando la prudencia. La experiencia dice que la incidencia sube mucho más rápido de lo que baja, porque los sanitarios llevan un año luchando contra la pandemia y porque sufren no solo los que están afectados por el covid-19, sino aquellos que sufren los demoledores efectos económicos de la pandemia. 

Y sobre todo no es el momento de desescalar porque la posición de Galicia es de gran vulnerabilidad, y a esa vulnerabilidad contribuyen tres factores. El primero es la baja tasa de inmunidad, de las más bajas del Estado. Según los últimos datos disponibles del estudio de seroprevalencia realizado por el Ministerio de Sanidad, en Galicia solo había un 4,5 % de habitantes con anticuerpos.

Es la mitad de la media del Estado, que se sitúa en un 9,9 % y está cuatro veces por debajo de comunidades como Madrid, en la que uno de cada cinco habitantes ha pasado el coronavirus.

Si la tasa de inmunidad es baja, también lo es la desprotección contra las nuevas cepas, en especial la británica, que ya es predominante, así como ante otras nuevas variantes, que pueden provocar olas mucho más explosivas en aquellas zonas en las que hay poca población con anticuerpos. Así que Galicia se encuentra en una situación de triple vulnerabilidad: con menos inmunidad, con una población más envejecida y con el reto de mantener la menor tasa de mortalidad del territorio peninsular.

¿Cuál es la única solución? La vacunación. «Canta máis xente estea protexida, menor intensidade das ondas». La inmunidad de grupo, ese objetivo del 70 % de personas vacunadas, está todavía lejos. «Compartimos cos cidadáns o optimismo polas primeiras vacinas», pero las dosis son muy limitadas y falta mucho tiempo para que la vacunación sea determinante. Por eso no se puede hacer una apertura abrupta.

Así lo ha explicado el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, en una comparecencia en la que ha anunciado mínimos cambios (recuperación del horario comercial habitual, reapertura de la actividad cultural, regreso a las aulas presenciales, por ejemplo) a la espera de que la curva siga cayendo. El comité clínico ha propuesto que se hagan pequeños «avances graduais e medidos para que non sexan pasos en falso as próximas semanas» y no desandar el camino.