Ellos hicieron todo lo que pudieron, pero tendrán que cerrar sus negocios

SOCIEDAD

jl cereijido

La crisis provocada por la pandemia se cobrará decenas de miles de puestos de trabajo

08 feb 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El sector de la hostelería y el turismo es uno de los grandes damnificados de una pandemia que se ceba en el contacto social. Estos héroes ponen rostro a todos los que lo intentaron hasta el último momento:

maría maceiras (bar ancla, muros)

«Cerramos en marzo y aún no desquitamos toda la deuda»

Solo llevaban un año y medio abiertos cuando «llegó la bomba del coronavirus y estalló en marzo. Nos quedamos sin bar y sin dinero», afirma María Maceiras, que recuerda que habían pedido un préstamo importante para coger el traspaso y reformar el local. Además, en noviembre del 2019 compraron un terreno para comenzar a construir una casa, «teníamos un plan de futuro, pero vino la pandemia y se nos juntó todo, fue una barbaridad».

Su opción fue olvidarse del negocio: «Cerramos en marzo y aún no desquitamos la deuda. Traspasamos el local en junio, pero por un importe mucho más barato, pero como nos urgía». Afortunadamente, su marido pudo encontrar trabajo rápidamente en el sector de los eólicos, y ahora van campeando el temporal e intentando olvidarse poco a poco de un año 2020 fatídico.

XOAN CARLOS GIL

Isidro arte (marsala & Bambú, VIGO)

«Me han cortado la luz porque no tengo dinero para pagarla»

«Llevo cerrado cuatro meses y me cortaron la luz porque no tengo dinero para pagarla. Así no puedo seguir», señala Isidro Arte, que abrió hace cuatro años un local moderno en la calle Canceleiro en la zona de Rosalía de Castro, Marsala & Bambú. Su restaurante, de cien metros cuadrados, es el medio de vida de su mujer y él. Tienen dos hijos de corta edad, de 3 y 9 años y la situación se ha vuelto insostenible, sin visos de que mejore. «Sólo de luz pago 400 euros al mes y a es hay que añadirle el alquiler que es alto porque estos es la zona de Rosalía de Castro, así que me sale mejor estar cerrado que abierto y si se reabre con las restricciones del 30 % no puedo sostenerlo», relata este emprendedor que pasó su juventud en Francia. «A un amigo mío en París le dan 10.000 euros de ayuda al mes. Aquí 2.000 en 4 meses», señala.

Ramón Leiro

ángel sorey (la posada indiana, pontevedra)

«Tengo cinco locales y quise salvarlos todos, pero no di»

Ángel Sorey tiene cinco locales hosteleros en Pontevedra. Antes del covid, ponía la mano en el fuego por ellos, sobre todo por el Moderno, que es el café más antiguo de Galicia, en su día era frecuentado por Castelao. De momento, no prevé echar el cerrojo a tan emblemático espacio. Pero no tiene claro qué pasará con sus negocios: «Quise salvarlos todos, pero no di. En uno llamado La Posada Indiana ya colgué el cartel de se alquila. Con el resto a ver qué ocurre, los ahorros y los créditos se acaban y las ayudas son pocas».

Sorey contaba con unos treinta trabajadores antes del covid. Ahora, unos están en ERTE y otros buscaron empleos distintos. Él mismo tomó otro rumbo: «Tenía una pequeña empresa de reformas y de ella estoy tirando. De algo hay que comer», dice.

SONIA PARDIÑAS (SANTA CLARA, a coruña)

«Doe moito, porque aguantas e aguantas, pero acabas así»

Diecisiete años llevaba el Santa Clara arraigado en A Coruña y después de haber trabajado apenas dos meses desde el 13 de marzo, Sonia Pardiñas pone a la venta el paquete completo: hostal, restaurante y local adyacente. «Viñamos dunha reforma importante e, aínda así, fixemos outra inversión grande para cumprir as normas pola pandemia, porque dicían que a situación era provisional. E así levamos un ano», resume. «Seguimos con gastos, e doe moito porque é o teu proxecto e aguantas e aguantas, pero acabas así e non queda outra que vender. E iso que estabamos traballando ben. Cheo en agosto e todo reservado para setembro. E houbo que desaloxar. E sen ningún positivo. Fixémolo o mellor que puidemos. Por responsabilidade», añade.