El Parlamento portugués aprueba la legalización de la eutanasia

El presidente luso podría vetarla al no contar con la mayoría de dos tercios

ZUMA PRESS CONTA

lisboa / corresponsal

Portugal se ha convertido en el séptimo país del mundo en legalizar la eutanasia, y en el cuarto de Europa. La iniciativa conjunta en su totalidad para despenalizar la muerte médicamente asistida, del Partido Socialista, del primer ministro António Costa, y del Bloco de Esquerda, de Catarina Martins, ha contado con los votos a favor de 136 diputados, todos los del Bloco de Esquerda y la mayoría de los del Partido Socialista, en contra de todos los diputados del Partido Comunista, del conservador CDS-PP, del diputado de Chega y de la gran mayoría de los del principal partido de la oposición, el PSD de Rui Rio.

El grupo parlamentario del PSD intentó sin éxito, hasta el jueves por la noche, retrasar la votación, por el drama que vive el país por la pandemia y el altísimo número de fallecidos, más de 2.000 la última semana, a lo que se negaron los diputados socialistas y los del bloco.

Casi un año después de la luz verde del Parlamento de Lisboa al primer proyecto de ley para despenalizar la eutanasia, y tres meses después de que una gran mayoría de los diputados lusos dijesen no a la celebración de un referendo, como pidieron con sus firmas más de 50.000 portugueses, el proyecto definitivo aprobado este viernes, coordinado la diputada socialista, Isabel Moreira con apoyo Bloco de Esquerda y el apoyo del Partido Animales y Naturaleza (PAN) de Iniciativa Liberal y de dos diputadas independientes le queda ahora un nuevo trámite antes de que se convierta en ley y entre en vigor.

Posibilidad de veto

La última palabra la tiene ahora el jefe del Estado, el recién reelegido Marcelo de Rebelo de Sousa. Marcelo, católico practicante, podría vetarlo, como le permite la Constitución portuguesa y enviarlo al Tribunal Constitucional que la podría remitir al Parlamento para modificarla. Rebelo de Sousa ha manifestado en varias ocasiones que si no tuviera un apoyo amplio parlamentario, de más de dos tercios, como ha ocurrido, la podría vetar.

Esta semana, Isabel Moreira afirmaba, en un encuentro con los corresponsales extranjeros, que la redacción de la ley «se ha realizado con mucho cuidado para permitir la eutanasia solo en caso de una enfermedad grave, cuando el enfermo esta consciente y lo autoriza él y para mayores de 18 años», dice Moreira.

La plataforma ciudadana Stop Eutanasia critica el momento. «Es insensible que se haya avanzado con la votación en un momento tan trágico para el país con más de tres centenas de persona muriendo diariamente de covid-19 y con las ucis al límite de su capacidad», afirma a La Voz su portavoz Sofía Guedes. Stop Eutanasia confía en que «el presidente Rebelo de Sousa como constitucionalista que es y católico practicante vete la ley y la envíe directamente al Tribunal Constitucional».

La Conferencia Episcopal portuguesa ha manifestado a través de un comunicado su malestar por la legalización de la eutanasia que supone «un retroceso sin precedentes por ofender el derecho de la inviolabilidad de la vida humana». La CEP avanza: «Confiamos que la ley sea fiscalizada y no entre en vigor», haciendo un llamamiento al Presidente de la República para que la vete. Los obispos lusos prometen seguir acompañando con respeto y amor a todos los enfermos que sufren.

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