El tren de borrascas abandona Galicia, ¿y ahora qué?

Tras las lluvias generalizadas del domingo, se esperan cambios a partir del lunes


Desde mediados del pasado diciembre, la meteorología ha conseguido robar algo de protagonismo a la pandemia. Muchas conversaciones orbitaban en torno al tiempo, y no para romper el hielo precisamente. Primero fue el frío extremo, con temperaturas máximas y mínimas muy por debajo de la media y con valores que llegaron a los 13 grados bajo cero en Galicia y los 34 negativos en otros puntos de España.

La primera quincena de enero de ha sido la segunda más gélida desde 1961 según los registros de la Agencia Estatal de Meteorología. En las últimas semanas se sumaron además las borrascas. La primera fue Filomena, que se combinó con el aire frío para generar la «gran nevada». Después llegaron en siete días cuatro ciclones, de los cuales tres fueron nombrados por la Aemet. La última borrasca, Ignacio, dejó ayer fuertes rachas de vientos e importantes acumulados de lluvia en las provincias atlánticas.

La del domingo todavía fue una jornada con cielos cubiertos y lluvias. A partir del lunes se produce una novedad importante. El anticiclón de las Azores, que ha estado ausente, asciende hacia el norte, situando su centro de acción entre Canarias y el sur de la Península. Desde esta posición, las altas presiones no evitarán que Galicia siga bajo las influencias atlánticas, que se traduce, sobre todo, en un tiempo húmedo, con nubes bajas.

Sin embargo, el anticiclón sí aleja el fantasma de los temporales hasta nuevo aviso. Las potentes borrascas se moverán hacia el norte de Europa. Pero sin duda, lo más destacado de la configuración prevista para la próxima semana es que los vientos soplarán del sur. Esta circulación del aire, asociada a la presencia anticiclónica, provocará un notable ascenso térmico. Las anomalías serán positivas (por encima de la media). Por ejemplo, en A Coruña durante la jornada del martes, las máximas podrían ascender hasta los 17 grados.

Eso sí, el ascenso térmico no impedirá que el cielo siga cubierto. Es decir, a medio plazo se esperan unas condiciones claramente cálidas, aunque húmedas. En este tipo de situaciones siempre suele salir más favorecido la costa norte de Lugo, justo al contrario de lo que sucede cuando sopla el nordés. El aire húmedo que entra por el sur de la comunidad llega muy seco cuando alcanza la costa norte gallega, y a menudo limpia el cielo de nubes mientras en el resto está cubierto. Esto favorece que las temperaturas diurnas superen incluso a las de Ourense y Pontevedra.

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