Otro duro azote a la hostelería y al ocio de Arteixo, Viveiro y Xinzo

SOCIEDAD

Rosa Veiga

Los tres ayuntamientos inician otro cierre de la mayoría de su actividad no esencial

21 ene 2021 . Actualizado a las 14:41 h.

La mayoría de la actividad no esencial volverá a frenar en seco en estos tres ayuntamientos con el fin de cortar la alarmante evolución de la transmisión del covid-19. Son los primeros en sufrir las duras consecuencias económicas de una ola que azota de un modo comparable al del inicio de la pandemia.

MARCOS MÍGUEZ

carlos loureiro arteixo (o petisco)

«Cierras todo, y los casos suben igual, ¿entonces?»

«Cierras la barra, vale; cierras el interior, vale; cierras las terrazas, de acuerdo,… Pero los contagios siguen subiendo, ¿entonces?». Carlos Loureiro, dueño de O Petisco, en el centro de Arteixo, enumera la sucesión con la habilidad de quien la ha repetido muchas veces durante los últimos días. Y a ese «¿Entonces?» Sanidade la ha respondido dando un paso más en la misma dirección: se cierra la hostelería al completo en su concello. Fin. Solo comida a domicilio, un guante que Carlos ha recogido. «Lo haremos, no queda otra, pero me da rabia también por mis clientes, porqué sé que alguno mañana [por hoy] va a comer en su asiento de chófer del bus, o en medio de un edificio en obras, con el mal tiempo que se ha puesto», explica mientras pone ya un pie en dirección a cocinas. Es el último día abierto de no se sabe cuántos y no quiere fallarle a su clientela. «Porque tengo más de mil clientes, me sé cientos de nombres», asegura el jefe de O Petisco, un local ubicado en la calle peatonal de Arteixo, el municipio del área de A Coruña que el covid ha elegido como zona cero.

Las cuentas no salen

Agradece las ayudas del Concello, pero preferiría que le dejasen trabajar, «claro, con muchísimas medidas de seguridad, pero que no nos cierren, no lo entiendo». Menos cuando dice que entre un supermercado y ve «20 personas hacinadas esperando ante el puesto del pescado». No le salen las cuentas. Tampoco las suyas: «Ayer pagamos las retribuciones de los trabajadores (son 10 en plantilla) y el alquiler, y el 1 de febrero nos toca paga el IVA, genial, ¿no?».

XAIME RAMALLAL

VÍCTOR VALENZUELA muro (Viveiro)

«Este peche, o cuarto noso, é unha estocada definitiva»

La hostelería de Viveiro afronta resignada otro cierre y con hilo cada vez más fino de esperanza. La incidencia local del covid es elevadísima (ayer de más de 1.700 casos por cien mil habitantes). Aunque toque aguantar, desde su restaurante Muro, Víctor Valenzuela pronostica: «Este peche, o cuarto noso, é unha estocada definitiva». Sin terraza ni actividad en el interior desde este jueves, venta con reparto de comida a domicilio, servicio que comenzó a ofrecer tras pasarlo «mal» y «desprevenido» en el primer confinamento total de marzo, le ayuda a rebajar el impacto de las restricciones en su negocio, «pero non todo o mundo ten unha cociña nin unha situación como a do meu local para poder aparcar, incluso coller cafés para levar, pois é unha zona rodeada de comercios e bancos». «Falan de reinventarse, pero iso non vale en todos os casos», reconoce. De cinco empleados actuales, uno está en ERTE: «Estamos vivindo dos primeiros créditos, que se están acabando. E se a min me custa aguantar, non imaxino quen ten que pechar». La desilusión va a más, al «non saber xa a que agarrarte. Sen carnaval, sen Semana Santa... E aindan faltan seis meses para o verán! É terrible, porque prometen compensacións que non están chegando e a sensación é de abandono». Defiende que «os hostaleiros non teñen culpa» del alza de contagios.

VÍCTOR RODRÍGUEZ AVILÉS a de torino (xinzo)

«O entroido sacaba as castañas do lume no inverno»

La hostelería de Xinzo de Limia se ha visto obligada a bajar la persiana debido al rápido crecimiento de los contagios. Llueve sobre mojado en una localidad que se ha visto muy golpeada en el tramo final de la segunda ola del covid-19 y en esta tercera. Los hosteleros llevan con fuertes restricciones varias semanas y eso ha provocado multitud de cierres temporales en el sector. Es el caso del restaurante A De Torino. «Levo pechado desde que nos cambiaron de nivel e mandaron suprimir o servizo de noite, porque para min xa non era viable seguir aberto», explica su propietario Víctor Rodríguez Avilés.

Una de sus principales preocupaciones en estos momentos, además de lograr mantener a flote el negocio, pasa por sus empleados. Tiene 13 profesionales contratados y todos están en un ERTE. «Están moi queimados, incluso unha persoa que levaba comigo tres anos foise a traballar á agricultura porque non podía esperar máis. O principal dun restaurante é ter un bo equipo. Custoume moito formalo e agora teño medo de perdelo», señala el propietario del establecimiento A De Torino.

A pesar de que se muestra comprensible con las restricciones, debido al fuerte avance del virus en la villa, Víctor Rodríguez Avilés asegura que la hostelería «sempre paga o pato. Estamos entre frustrados e cabreados». Aunque no quiere hacer demasiadas cábalas de cara al futuro, el hostelero de Xinzo de Limia intuye que su establecimiento estará cerrado al menos un par de meses más, lo que tendrá un fuerte impacto en sus cuentas: «O entroido está perdido e era o que sacaba as castañas do lume en inverno».