Las vacunas de Moderna son testimoniales, 99 administradas en el primer día

Fernando Simón dice que con la segunda dosis en las residencias la mortalidad bajará en cuestión de semanas

Una enfermera vacuna a otro profesional sanitario en un hospital de Barcelona
Una enfermera vacuna a otro profesional sanitario en un hospital de Barcelona

redacción / la voz

La campaña de vacunación contra el covid-19 en España va alcanzando lo que el Ministerio de Sanidad denomina «velocidad de crucero», un ritmo en el que las comunidades acercan la administración de dosis al volumen recibido, que no deja ser pírrico frente a las necesidades y la urgencia de todos los territorios en la carrera hacia la inmunidad. La mejor prueba son las 99 dosis administradas del preparado de Moderna en esta primera jornada en la que estaban disponibles esas 35.700 vacunas entregadas en el primer envío y de las que a Galicia le han correspondido 1.800, mientras que a La Rioja llegaron 200, las mismas que a Ceuta y Melilla.

De ahí que el grueso del esfuerzo siga corriendo, y así será durante varias semanas más, a cuenta de las 1.103.700 dosis de Pfizer, de las que se ha utilizado el 59,3 %, con un incremento sustancial pero muy desigual entre las comunidades. Asturias, Galicia, Castilla y León y Cantabria son las más adelantadas, por encima del 70 % y la Comunidad Valenciana ya prácticamente las ha agotado (el 85,2 %). Madrid (42,6), por su parte, ya no es la autonomía que menos vacuna. Está por detrás el País Vasco con el 41,2 % de viales gastados.

El epidemiólogo Fernando Simón, que destaca que una parte muy importante de las comunidades ya están acabando con la primera dosis en las residencias, señala que la vacunación va a tener «un impacto marginal» en el control de la tercera ola, pero recortará la mortalidad en pocas semanas.

La falta de dosis impide saber cuándo se vacunarán los mayores de 65 años

Galicia empieza a administrar el domingo la segunda entrega del inyectable

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La campaña de vacunación frente al covid-19 se abre camino en Galicia, pero lo hace a un ritmo mucho más lento del que sería deseable, lo que no permite determinar cuándo podrá ser inmunizada, con carácter general, la población mayor de 65 años. «En España non temos, en ningún caso, vacinas suficientes», admitió ayer lacónico el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, antes de apuntar que el equipo habilitado por el Sergas para administrar los inyectables está funcionando por debajo del 10 % de su capacidad, debido a que Galicia está recibiendo menos de 20.000 dosis (18.000 de Pfizer y 1.800 de Moderna) cada semana.

Feijoo aprovechó ayer la comparecencia de prensa posterior a la reunión del Consello para actualizar los datos de la campaña de vacunación y advertir que «a esperanza da vacina, de momento, é moi débil» y que habrá que aguardar «probablemente ao mes de abril» para disponer de vacunas desarrolladas por otros laboratorios y aumentar el ritmo de dispensación.

Tanto es así que el Sergas preparó un equipo de 2.200 profesionales de enfermería para la campaña de vacunación y, debido a la falta de flujo, solo ha movilizado a 200 enfermeras, con las que se podría -según Feijoo- dispensar en solo un día las 19.800 dosis que Galicia recibe cada semana.

La primera dosis del antídoto contra el covid-19 ya fue administrada al 94 % de los usuarios y trabajadores de las residencias de mayores y de discapacidad, que fue el colectivo elegido de manera prioritaria para acceder a la vacuna. En las residencias gallegas se aplicaron hasta ayer 33.351 dosis y, a partir del próximo domingo, a las ocho de la mañana, se empezará a administrar la segunda dosis del antídoto, empezando por el mismo lugar que recibió antes la primera toma: la residencia Porta do Camiño, en Santiago. A 45 de las 566 residencias operativas en Galicia todavía no llegó la vacuna o en ellas hubo que interrumpir la dispensación al verse afectadas por nuevos brotes de la epidemia. 

Sanitarios, por orden alfabético

Tras encarrilar la vacunación en las residencias, la campaña se amplió al segundo colectivo prioritario: los profesionales sanitarios. Casi 5.000 empleados del Sergas empezaron a ser llamados «por rigorosa orde alfabética», matizó Feijoo, para recibir el inyectable en la primera jornada de vacunación de este grupo, llevada a cabo el pasado miércoles.

La previsión era cerrar el jueves con casi 7.500 dosis aplicadas y unas 20.000 tras las primera semana de campaña.

En la segunda semana de febrero se empezaría a administrar la segunda dosis, priorizando primero a servicios como las urgencias hospitalarias, las unidades de críticos, atención a domicilio o el 061, aparte de la atención primaria, con lo que el colectivo de profesionales sanitarios no quedaría inmunizado hasta principios de marzo.

Unas semanas antes, entre el 10 o 12 de febrero según Feijoo, se empezará también a administrar la vacuna a el tercer colectivo elegido de manera prioritaria: los grandes dependientes no institucionalizados, así como el personal y usuarios de los centros de día o de los servicios de ayuda a domicilio.

Con este esquema, y con este ritmo de suministro de vacunas, habría que esperar hasta abril para ampliar la vacuna del covid a nuevos colectivos sensibles, como los mayores de 65 años o los enfermos con varias patologías.

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