Illa y Feijoo rehúyen el confinamiento en la ola más explosiva de la epidemia

Castilla y León, Andalucía y Asturias presionan para decretar el cierre total

Sanitarios atienden a pacientes en un centro específico para covid en Barcelona
Sanitarios atienden a pacientes en un centro específico para covid en Barcelona

redacción / la voz

Ahora mismo no hay un instrumento legal sobre la mesa, tendría que aprobar el Congreso un estado de alarma distinto. Pero aunque lo hubiese, ni el Ministerio de Sanidad ni la Xunta de Galicia están por la labor de decretar un nuevo confinamiento domiciliario al estilo del mes de marzo, tal como reclaman Asturias, Andalucía o Castilla y León. Y eso que el crecimiento de las principales cifras que miden la evolución de la epidemia del covid-19 es bastante más explosivo en esta tercera ola que en las dos anteriores.

Entre el 21 de marzo y el 6 de abril la incidencia acumulada (IA) se incrementó en 164,5 casos por cada 100.000 habitantes en 14 días. Quizás no sea la mejor referencia porque estudios posteriores demostraron que en aquel momento solo se detectaba uno de cada 10 casos. Pero ya en la segunda ola, la capacidad de diagnóstico permitía detectar a siete de cada 10 infectados. Y entre el 13 y el 27 de octubre, la IA creció en 173,2 casos. Sin embargo, desde el día de Fin de Año hasta ayer -cuando se supone que el poder de detección es similar al de octubre y noviembre- aumentó en 243 casos y está a tan solo cinco del pico alcanzado en la segunda ola.

Pese a la contundencia de los datos, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha descartado el confinamiento duro medida docena de veces en los últimos días. Ayer volvieron a decir lo propio el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, y el presidente de la Xunta.

Alberto Núñez Feijoo admitió que «preocupa la línea ascendente, sin ninguna duda» y, aunque «la situación hospitalaria es mejor, la progresión de incremento de infectados es superior ahora a la que teníamos en noviembre». Incluso puso ejemplos para comparar la incidencia con la del conjunto de España y defender que las medidas que se adoptan en Galicia son «drásticas, duras», más que las adoptadas en otras comunidades con peor situación. «No nos parece [adecuado] confinar en su domicilio a ayuntamientos que no tienen ningún caso o ayuntamientos cuya incidencia está dentro de las recomendaciones de la OMS. Por lo tanto, el confinamiento de la totalidad de la comunidad autónoma nos parece excesivo», afirmó Feijoo.

«La situación hospitalaria es mejor, la progresión de incremento de infectados es superior ahora a la que teníamos en noviembre»

Por contra, son varios los responsables autonómicas que en público o en privado presionan para que el Gobierno tome la decisión o, al menos, los dote de esta herramienta. El presidente del principado de Asturias, Adrián Barbón, ya lo pidió a principios de noviembre y este miércoles su consejero de Sanidad, Pablo Fernández, reiteró la solicitud para que se le otorgue a las comunidades el arma del confinamiento por si fuese necesario utilizarla.

Ayer mismo se sumó el vicepresidente de Castilla y León, Francisco Igea, que le reclamó al Ejecutivo de Sánchez que se replantee esta opción porque «no es momento de hacer ningún otro cálculo». Y el presidente andaluz, Juanma Moreno, aunque el lunes dijo que «afortunadamente no es necesario» y lo descarta de momento en Andalucía, sí lo ve como una medida que Sanidad «debería ir pensando para el conjunto del país».

Las fiestas de Fin de Año sitúan a España como el peor país entre los grandes de la UE  

«Un período de transmisión puntual muy grande que se produjo hacia final de año», como dice el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, fue lo que detonó la preocupante situación epidemiológica que sufre en estos momentos España y que ha situado al país con el mayor número de contagios en lo que va de mes de enero entre los cuatro grandes de la Unión Europea.

Un impacto de las fiestas que Simón tacha de inevitable «se recomendara lo que se recomendara. Ya podíamos proponer lo que fuera que sabíamos que esto iba a pasar», llegó a decir el epidemiólogo, para quien esta acumulación de contagios «en dos o tres días» es «la peor situación que puede esperar un sistema asistencial». Lo único positivo es que del mismo modo que el crecimiento es explosivo «podría ser controlado en un período relativamente corto», con lo que incluso es «muy probable que las cosas vayan mejor la semana que viene».

Entre tanto, los principales datos de evolución de la epidemia, particularmente los de los contagios, indican una cierta estabilización del crecimiento (que además tiene que consolidarse) pero siempre en cifras de máximos. El Ministerio de Sanidad notificó ayer otros 35.878 positivos, que suman un total de 2.211.976, y 201 fallecidos, con lo que son ya 53.079 personas las que han perdido la vida. Esos cerca de 36.000 positivos son ligeramente menos que los de la jornada anterior, pero implican un crecimiento de la incidencia acumulada de 28 puntos hasta los 552,74 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días.

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