Una investigación científica confirma el regreso de las ballenas a Galicia

SOCIEDAD

BDRI

Los investigadores realizaron el año pasado 493 avistamientos de ocho especies diferentes de cetáceos en las aguas de la comunidad

15 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

En el 2017 investigadores del Instituto para el estudio de los delfines mulares, con sede en O Grove, se encontraron en las aguas de las Rías Baixas con una visitante inesperada: una ballena azul. El verano siguiente hubo otro avistamiento de la misma especie, la más grande que ha existido en la historia. En el 2018, por tercer año consecutivo, se registraron más encuentros entre científicos y este mamífero. No podía ser una casualidad.

En el 2019 nuevos avistamientos llevaron a los investigadores a intuir que el gigante del océano podría estar regresando a casa. Presentaron el proyecto de vigilancia Balaenatur: seguimiento de la ballena azul dentro de la red Natura 2000 a la Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, y diseñaron una campaña científica para tratar de averiguar si es verdad que el animal está de vuelta. Claro que para ellos el 2020 también ha sido el año de la pandemia. «Tengo que agradecer el esfuerzo de mi equipo y también de un grupo de personas que colaboraron de manera altruista para sacar adelante el trabajo. Tuvimos suerte de que pudimos navegar antes del confinamiento», reconoce Bruno Díaz, coordinador de BDRI (sus siglas en inglés).

A pesar de las dificultades, el esfuerzo mereció la pena. Ha sido un año muy productivo que superó con creces cualquier expectativa. La recuperación de la ballena en la costa de la comunidad es un hecho y los números que aparecen en un informe publicado ayer hablan por sí solos. «Durante la duración del proyecto se realizaron 493 avistamientos de ochos especies diferentes de cetáceos en 43 jornadas, de los cuales 99 fueron ballenas azules. Estamos hablando de unos diez avistamientos por día, una cifra que supera incluso los registros de antaño, antes de que se prohibiera la caza. Y eso que hemos salido menos de lo previsto por la pandemia», apunta Díaz.

Estos mamíferos tiene muy desarrollada la memoria histórica. Si vienen a Galicia es porque recuerdan que es una zona donde pueden alimentarse. Los afloramientos costeros permiten que en la costa gallega abunde el kril, el menú principal de estos animales. «El fenómeno oceánico supone un reclamo. Las ballenas viajan por el Atlántico realizando su migración desde el litoral de Marruecos hasta altas latitudes. Aquí tenemos los beneficios que aporta la corriente del Golfo por un lado y el afloramiento local por otro. Esto favorece que haya una gran productividad que atrae a las ballenas», reconoce.

De todos los momentos vividos durante la histórica campaña científica, Bruno se queda con uno en concreto. «A pesar de que observar a una ballena azul comiendo es un auténtico espectáculo, me emocionó especialmente observar a un rorcual común recién nacido, de unos seis metros, alimentándose solo. Algo que demuestra que están llegando nuevas generaciones», confiesa.

El informe publicado sobre el proyecto realiza algunas recomendaciones para proteger la presencia de las ballenas, un aliciente más para apostar por la economía azul, con actividades como el turismo marítimo. «Tener al animal más grande de la Tierra en nuestra costa representa un gran atractivo, pero hay que realizar una buena gestión en este sentido. Podemos presumir de una riqueza natural con mucho potencial y debemos aprender a explotarlo», concluye.

Las ballenas ayudan a combatir el cambio climático

xavier fonseca

El pasado mes de septiembre la Comisión Ballenera Internacional rechazó por amplia mayoría levantar la prohibición de la caza industrial de la ballena, vigente desde 1985. Esta medida ha permitido que las aguas de Galicia atraigan, como lo hicieron en el pasado, al animal más grande del planeta. Al menos, eso parecen indicar los recientes avistamientos. En verano se observaron varias familias de ballena azul que llegaron para alimentarse. Mantener con vida al gigante del océano tiene unos beneficios incalculables. «Si estamos ante un repunte de la población será positivo para todo el ecosistema marino, que producirá más. Por tanto también será algo bueno para la pesca», reconoce Bruno Díaz, zoólogo de Bottlenose Dolphin Research Institute, con sede en O Grove.

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