El Parlamento inglés aprueba un confinamiento el doble de largo que el previsto en el día con más muertos en el Reino Unido en ocho meses

Juan Francisco Alonso LONDRES / LA VOZ

SOCIEDAD

DPA vía Europa Press

El encierro podría durar hasta el 31 de marzo, mientras 1.041 británicos fallecieron en un solo día

07 ene 2021 . Actualizado a las 09:28 h.

La pandemia de covid-19 sigue fuera de control en el Reino Unido, donde las restricciones impuestas por el Gobierno de Boris Johnson desde diciembre pasado y que desembocaron esta misma semana en un tercer confinamiento nacional para Inglaterra parecen no estar funcionando. Ayer, mientras el Parlamento británico aprobaba el nuevo encierro, se hacía pública la cifra: en las últimas 24 horas, 1.041 personas habían perdido la vida por culpa del coronavirus, el número más elevado desde el pasado mes de abril.

Por si esto no fuese suficiente, también se conoció que el número de contagiados había batido otro récord, al llegar a 62.322 y que en los hospitales ya había 30.074 personas batallando contra el virus. Este último dato es 40 % superior al registrado en el pico de la primera ola.

Estas estadísticas explicarían por qué el texto que Johnson llevó ayer al Parlamento establece que el confinamiento podrá durar hasta el 31 de marzo, casi el doble de las seis semanas de las que habló en un principio el lunes por la noche. «Las circunstancias han cambiado y por tanto debemos cambiar nuestra respuesta», explicó el mandatario, quien se apresuró a apaciguar los ánimos de los diputados, en particular de sus colegas conservadores, al aclarar que «no espero que el confinamiento nacional completo dure hasta entonces, pero necesitamos medidas que nos permitan un movimiento constante, controlado y basado en pruebas».

Durante su intervención en la Cámara de los Comunes, Johnson rechazó fijarse plazos claros. Así, por ejemplo, no quiso ponerle una fecha a la reapertura de los colegios y solo dijo que estos serán los primeros a los que su Gobierno autorizará abrir sus puertas, algo que espera que pueda ocurrir a mediados de febrero.

Pese a que las restricciones impuestas son exactamente iguales a las que estuvieron en vigor durante el primer confinamiento, el premier hizo hincapié en que las circunstancias no son las mismas. ¿La diferencia? El proceso de vacunación, que ya está en marcha y gracias al que 1,3 millones de personas ya han recibido las inyecciones contra el coronavirus. «Las vacunas significan nuestro escape», dijo.

El único parecido que el mandatario tory concedió a esta situación respecto a la vivida en la primavera pasada fue su final. «Nuestra salida del capullo no será un big bang, sino gradual», agregó.

El Gobierno consiguió un apoyo abrumador del Parlamento, pues 525 legisladores respaldaron sus medidas frente a 16 que las rechazaron. No obstante, este espaldarazo vino acompañado por estruendosas críticas, durante las más de siete horas que duraron los debates.

«Esto no es solo mala suerte, no era algo inevitable, esto es producto de un patrón», se quejó el líder laborista Keir Starmer, quien acusó al premier de reaccionar tarde ante las evidencias de la propagación de la nueva cepa.