Pekín cierra perimetralmente diez áreas de la ciudad tras detectar siete nuevos contagios

Un año después de que China notificase a la OMS el descubrimiento del nuevo coronavirus, varios rebrotes recientes y la inminencia del Año Nuevo hacen saltar las alarmas en el gigante asiático, que ya ha levantado restricciones en varias zonas del país

Una persona se realiza una prueba de coronavirus en Pekín, China
Una persona se realiza una prueba de coronavirus en Pekín, China

Shanghái / Colpisa

Ha pasado ya un año desde que la prensa china comenzó a publicar tímidamente informaciones sobre una extraña neumonía atípica que afectaba a varios residentes de Wuhan y el jueves habrán transcurrido exactamente 365 días desde que China notificó a la Organización Mundial de la Salud el descubrimiento de un nuevo coronavirus que entre el 31 de diciembre y el 3 de enero hizo enfermar a 44 personas. Nueve días después, científicos del gigante asiático compartieron la secuencia genética del virus, pero hasta el día 20 no se confirmó su capacidad para transmitirse por el aire entre humanos. En aquel momento, nadie podía prever que en un año infectaría a más de 80 millones de personas por todo el mundo y dejaría casi 1,8 millones de muertos.

Tampoco que en tiempo récord se desarrollarían una decena de vacunas eficaces para evitar sufrir de forma grave la enfermedad que provoca el agente infeccioso (el covid-19) e, incluso, directamente prevenir la infección del SARS-CoV-2. Sin embargo, cuando empezaba a vislumbrarse ya el principio del final, el virus parece volver a coger impulso, mutando en nuevas cepas y regresando allí donde ser creía casi erradicado. En mayo, China había recuperado la vieja normalidad. Pero varios rebrotes registrado estos días en diferentes puntos del país y el inminente Año Nuevo Lunar han vuelto a hacer saltar todas las alarmas.

A pesar de que el gigante asiático está cerrado a cal y canto, los nuevas infecciones detectadas en localidades tan distantes como Pekín, Dalian, Shenyang o Chengdu demuestran que el coronavirus continúa en circulación, sobre todo en el noroeste del país. La gran migración que se producirá en algo más de un mes solo agudizará el problema. De momento, el número de casos detectados de transmisión comunitaria no es especialmente preocupante: este martes en Pekín han sido siete, en Shenyang seis y dos más en Dalian, pero como las personas afectadas trabajan en sectores tan diversos como el transporte, la limpieza o la sanidad, la capital ha preferido no perder ni un solo minuto. Llevaba además sin confirmar contagios locales 152 días.

Ya están en marcha campañas de test masivos entre la población de los distritos más afectados -el de Shunyi se encuentra ya en «estado de guerra»-, se han restablecido los controles de temperatura y las restricciones en los aforos de lugares públicos, y se ha pedido a la población que no salga de la ciudad. En Shenyang se han cerrado de nuevo los centros educativos y en Dalian se exige un test negativo para poder salir de la localidad. «Estamos en una situación complicada y hay riesgo de que se produzcan nuevos focos de infección», manifestó en rueda de prensa el portavoz del gobierno de Pekín, Xu Hejian.

En concreto, la ciudad ha cerrado perimetralmente diez pequeñas áreas (seis pueblos, tres edificios y una zona industrial), la mayoría en el distrito de Shunyi. Desde el pasado 18 de diciembre, Pekín ha contabilizado 16 contagios y tres casos asintomáticos, que China no considera como confirmados. 

En cualquier caso, las armas que el país tiene ahora a su alcance para hacerle frente a la pandemia no son las del pasado mes de enero, cuando se enfrentó a un virus desconocido con sanitarios protegidos con bolsas de basura: las vacunaciones de emergencia se están extendiendo a millones de ciudadanos, la información fluye con más transparencia que en la fase inicial, cuando el gobierno provincial de Hubei prefirió correr un tupido velo sobre los contagios, y los centros sanitarios están bien preparados para hacer frente a un hipotético incremento en el número de ingresos. El diario oficialista Global Times subraya que «esta coyuntura no afectará al optimismo sobre el crecimiento del país» y confía en el efecto positivo que tendrá la próxima vacunación masiva de hasta 50 millones de personas entre los colectivos esenciales y de más riesgo.

Solo 4 de cada 100 wuhaneses han pasado la enfermedad 

Este lunes, China hizo públicos los sorprendentes resultados de su estudio de seroprevalencia. Incluso en el epicentro de la pandemia, la ciudad de Wuhan, solo el 4,43 % ha contraído el coronavirus. Es menos de la mitad del porcentaje que se ha registrado en España, y, si el foco se amplía al resto de la provincia de Hubei, cae al 0,44 %. Solo se han detectado dos casos entre las 12.000 personas que han participado en el estudio en otras zonas del país.

Estos datos demuestran que la rapidez y la contundencia con la que China confinó tanto Wuhan como la provincia de Hubei protegieron al resto del país y previnieron la expansión del coronavirus. De hecho, en grandes ciudades como Shanghái, con 24 millones de habitantes, apenas se registró un millar de casos y los hospitales no estuvieron desbordados en ningún momento. Eso fue clave para que la segunda potencia mundial pudiese retomar la actividad económica hasta el punto de convertirse en la única que cerrará el 2020 con crecimiento.

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