Así se prepara la vacuna para su administración

Tras ser descongelada, la vacuna debe ser reconstituida con una solución de suero. A partir de ese momento debe ser administrada en menos de seis horas

Instalaciones de Pfizer donde se desarrolla la vacuna
Instalaciones de Pfizer donde se desarrolla la vacuna

El gran reto logístico de esta vacuna tiene dos variables: tiempo y temperatura. La necesidad de conservar los viales a bajísimas temperaturas y la vida útil que tienen después de la conservación ha obligado a diseñar complejos planes logísticos para su transporte y conservación, que comienzan con el traslado desde la fábrica de Puurs, en Bélgica, hasta lo que la farmacéutica Pfizer llama puntos de uso.

Ese proceso se ha llevado a cabo durante este fin de semana y el laboratorio ha diseñado empaquetados que se adecúan a la variedad de ubicaciones en las que se realizarán las inmunizaciones. Las vacunas se transportan en contenedores con temperatura controlada que utilizan hielo seco que permiten mantener las condiciones de almacenamiento necesarias hasta diez días sin abrir el empaquetado. Además, cada caja cuenta con sensores térmicos habilitados con GPS que permiten rastrear la ubicación y la temperatura durante las rutas de transporte para actuar en el caso de desviaciones no deseadas.

Una vez las vacunas estén en el punto de destino, se puede optar por tres métodos de almacenamiento. Se pueden guardar en congeladores de temperatura ultrabaja (como los que tiene la Xunta) que permiten extender la vida útil de los viales hasta seis meses.

Otra opción es utilizar los contenedores rellenándolos con hielo seco cada cinco días y que permiten almacenar la vacuna hasta 30 días. O se puede iniciar el proceso de descongelamiento manteniendo la vacuna a una temperatura de entre 2 y 8 grados. En este caso, el proceso se completa en unas tres horas y da a los viales una vida útil de cinco días.

También se puede optar por iniciar un proceso de descongelación rápido, que significa mantener la vacuna a temperatura ambiente durante 30 minutos, siempre por debajo del umbral de los 30 grados. Una vez se haya descongelado, tiene que ser administrada en las siguientes dos horas. Una vez descongelada, la vacuna no puede volver a congelarse.

Después del proceso de descongelado, el vial, a temperatura ambiente, debe ser invertido suavemente diez veces, pero sin agitarlo. La vacuna descongelada se debe diluir en su vial original inyectando 1,8 mililitros de una solución de cloruro sódico al 0,9 %.

Cada uno de los viales contiene cinco dosis. A partir del momento en el que la vacuna ha sido reconstituida, se debe administrar en el plazo máximo de seis horas.

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