Esfuerzo extra en seguridad ante la llegada de un Fin de Año inusual

Las aglomeraciones y el toque de queda, puntos críticos para la vigilancia y control


Cada vez que hay fiesta, la alarma sanitaria se enciende. Es la realidad de los dos tercios de este 2020 que el covid-19 se ha empeñado en sustraer. Las normas restrictivas de las interacciones sociales y de la movilidad, dos de las claves de la transmisión del coronavirus, resultan, para algunas personas, complicadas de cumplir durante un tiempo prolongado.

Por ello, en fechas críticas, el comité clínico que asesora a la Xunta en la gestión de la pandemia recibe el respaldo logístico de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Sin embargo, hasta la llegada del Fin de Año, nunca antes una festividad requirió de un despliegue tan notable. Once mil agentes velarán por el cumplimiento de las directrices sanitarias.

Varios son los puntos críticos en la vigilancia y control en las últimas horas del 2020, y los primeros días del 2021. Por un lado, las aglomeraciones, tanto en la vía pública (calles comerciales y de ocio vinculado a la hostelería). Por otra parte, el cumplimiento del toque de queda, en especial en la noche de Fin de Año, momento en el que la fiesta disfrutada en grupos se prolongaba hasta el amanecer.

Por último, la movilidad, sobre todo después de la relajación de la norma restrictiva que impedía saltarse el cierre perimetral de los concellos que lo tenían establecido. La inclusión para Nochebuena y Navidad de la visita a un familiar como excepción temporal multiplicó los desplazamientos en Galicia.

El director xeral de Emerxencias de la Xunta de Galicia, Santiago Villanueva, es claro al respecto: «Estamos pasando unha pandemia desde marzo e hai que tomar medidas para conter a situación e evitar unha expansión e a terceira onda».

Imposibles e irresponsabilidad

«Os corpos e forzas de seguridade son cooperadores necesarios das decisións dos médicos, pero nada funciona sen concienciación cidadá. E unha parte colabora, pero outra non se toma todo o en serio que debería as medidas preventivas», analiza antes de recalcar: «É imposible ter un policía detrás de cada cidadán. Certas cousas son imposibles de vixiar, pero a saúde da nosa xente cercana é a nosa responsabilidade». «Hai que darse conta de que o contaxio conleva hospitalización e morte. E nos estamos acostumando ás vítimas. Pero as cifras asustan», insiste Villanueva, que califica las fiestas navideñas de «especialmente perigosas» en este sentido.

Una y otra vez recuerda el gran esfuerzo que ha hecho la población este año y asegura que comprende que haya cansancio por la situación. «Non o tiremos por terra en quince días de irresponsabilidade», pide. «O Nadal concibido tradicionalmente, o Fin de Ano como antes... ten que desaparecer da nosa cabeza», añade, mientras apunta otras dos situaciones comprometidas: «Fumar pola rúa e o exceso de aforos en bares e tendas».

Apunta que, a pesar de tanto aviso, se han expedido 14.000 denuncias. «Merecemos que os que cumpren as normas se vexan recompensados por toda a sociedade e non só por unha parte, pero pola súa propia protección», reflexiona. Para Villanueva, el bucle se forma al incumplir las normas, lo que conlleva la expansión de la pandemia y, como consecuencia, a otras normas más duras. «Vemos moi preto a meta. Non merece poñer vidas en risco», concluye.

Según la Delegación del Gobierno, «la seguridad en Galicia de cara a las celebraciones está garantizada». El delegado del Gobierno, Javier Losada, recuerda «la importancia de mantener la responsabilidad que ha demostrado hasta ahora el conjunto de la sociedad». En ese sentido, ha hecho un llamamiento para que continúe «el excelente comportamiento y respeto de los gallegos, constatado ante el escaso número de incumplimientos detectados». «La prudencia siempre es aconsejable», sostiene. Por eso, Losada insiste en que «debe actuarse con cautela y seguir las indicaciones facilitadas por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado».

«Las mayores dificultades, por las múltiples casuísticas»

Uno de los puntos más importantes en la vigilancia de la conducta inapropiada por parte de los ciudadanos en relación con las normas sanitarias es, precisamente, el penúltimo eslabón de la cadena: el control a pie de calle.

El director de Seguridad Ciudadana del ayuntamiento de A Coruña, Carlos García Touriñán, reconoce que «las mayores dificultades vienen por el mayor número de circunstancias que se pueden dar». Ante eso, reitera el reto que supone una efectividad máxima en el seguimiento e identificación de personas que pueden desplazarse incluso desde fuera de Galicia aduciendo una amplia variedad de razones. «Es una tarea nada sencilla si nos apartamos de los cauces más controlables, como pueden ser las vías de entrada por medio de los aeropuertos, estaciones o similares», explica.

«También las fiestas en los domicilios privados, condicionadas a las unidades de convivencia y al número de personas que se agrupan, suponen otro punto delicado», añade. Touriñán apunta que, «en estos casos, apenas es detectable por el ruido que generan o por la denuncia de vecinos conocedores de las circunstancias, pero también están supeditados a los límites constitucionales de la invasión de la propiedad privada», analiza.

Once mil policías y guardias civiles coordinados por las tres Administraciones

Dos días antes de la Nochebuena se produjo la reunión clave para coordinar la acción de los once mil miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado que protagonizarán un notable despliegue hasta que termine el período festivo navideño, con vistas a controlar el cumplimiento de las normas sanitarias por parte de la ciudadanía.

El encuentro fue presidido por Alberto Núñez Feijoo y contó con la participación del vicepresidente primero, Alfonso Rueda; el delegado del Gobierno en Galicia, Javier Losada; el presidente de la Fegamp, Alberto Varela; el jefe superior de la Policía Nacional en Galicia, el general jefe de la Guardia Civil, el comisario de la Policía Autonómica, los máximos responsables de las policías locales de las grandes ciudades y representantes de las agrupaciones de voluntarios de Protección Civil, entre otros.

Conductas peligrosas

Ante el excepcional escenario que planteaban las Navidades, Alfonso Rueda habló de una «responsabilidade compartida na que a coordinación que vai ser especialmente necesaria». «Unha maior presenza policial non pode substituír a responsabilidade individual. Segue habendo persoas que coa súa conduta poñen en perigo a saúde dos demais», advertía Rueda, que abogó por «evitar esas condutas e, se se producen, denuncialas e por suposto, sancionalas».

En la primera semana de campaña navideña, la Policía Nacional y la Guardia Civil realizaron controles a 6.766 personas y 3.695 vehículos, y tramitaron 191 propuestas de sanción, lo que supone el menos del 3 %.

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