Charles Elwood Yeager, el piloto que voló a 1.234,8 kilómetros por hora y abrió la carrera espacial

En 1947 rompió la barrera del sonido e impulsó el desarrollo de los cohetes

Chuck Yeager junto a una maqueta del avión Bell X-1, en una imagen del 2003
Chuck Yeager junto a una maqueta del avión Bell X-1, en una imagen del 2003

redacción / La Voz

El 14 de octubre de 1947, en los albores de la Guerra Fría, Charles Elwood Yeager se subió a un avión experimental Bell X-1 -un cohete con mandos- y a una altitud de 13.700 metros superó los 1.234,8 kilómetros por hora, produciendo por primera vez en la historia el estampido y la burbuja de vapor que se generan cuando un objeto vence la resistencia de la velocidad del sonido. Habían pasado poco más de cuatro décadas desde que los hermanos Wright hicieran el primer vuelo con un aeroplano a motor (1903) y el ser humano ya era capaz de ir a velocidades supersónicas. Una hazaña de enorme riesgo, que ya se había cobrado varias vidas en intentos previos, pero que Yeager encaró con la rutina de su formación militar y un carácter frío y lacónico. Según la leyenda, dos días antes se había roto dos costillas montando a caballo, lo que le impedía hacer fuerza para cerrar la carlinga del avión, pero no dijo nada a sus superiores y se las apañó con el mango de madera de una escoba.

La ruptura de la barrera del sonido supuso un avance trascendental en el desarrollo de cohetes que pudieran llevar objetos y personas más allá de la estratosfera y orbitar la Tierra. Una década después, cuando ya los aviones alcanzaban Mach 2,5 (dos veces y media la velocidad del sonido, récord que también batió Yeager) los rusos lanzaban el primer satélite, el Sputnik 1, y daba comienzo la carrera espacial. EE.UU. puso en marcha el programa Mercury, del que saldrían los primeros astronautas, pero Chuck Yeager no fue elegido al carecer de estudios universitarios.

Nacido en Myra (Virginia Ocidental) en 1923, Yeager se graduó como piloto en 1943 y le dio tiempo a participar en la Segunda Guerra Mundial, siendo su P-51 Mustang derribado en Francia un año después. Pero con ayuda de la Resistencia consiguió pasar a España hasta llegar a Sort y luego a Madrid; desde allí regresó a su base en Inglaterra, donde se reincorporó a las órdenes del general Eisenhower. Logró once victorias en combate y obtuvo el galardón de «as en un día», al abatir cinco aviones enemigos en una sola misión.

Instructor del rey Juan Carlos

Acabado el conflicto se convirtió en piloto de pruebas y fue destinado a la base Edwards, en California, donde protagonizaría su histórico vuelo. Durante más de tres décadas siguió probando todo tipo de aeronaves, fundó la Escuela de Pilotos de Investigación Aeroespacia (entrenaba astronautas para la NASA) y mandó escuadrones de cazas en el sudeste asiático, participando en operaciones en Vietnam. Estuvo destinado en Europa y en 1958 fue comandante de vuelo en la base aérea de Morón de la Frontera (Sevilla), donde instruyó al entonces príncipe Juan Carlos.

Yeager, que bautizaba todos sus aviones con el nombre de su mujer -pintaba la leyenda «Glamorous Glennis» en el morro del aparato-, tiene un papel destacado en la novela de Tom Wolfe The Right Stuff y la película basada en ella Elegidos para la Gloria, donde aparece como el héroe romántico cuyo arrojo hizo posible que otros como él pisaran un día la Luna.

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