La segunda ola del covid ya ha matado a más gente en Galicia que la primera

Juan Ventura Lado Alvela
j. v. lado REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Concentración de protesta y homenaje a los fallecidos en las residencias gallegas
Concentración de protesta y homenaje a los fallecidos en las residencias gallegas Oscar Vázquez

Los cierres solo parciales implican un goteo de víctimas prolongado

05 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Desde que el 14 de marzo perdió la vida una mujer de 92 años en el Hospital Povisa de Vigo hasta ayer por la tarde, cuando el Sergas notificó otras diez víctimas, han perdido la vida en Galicia 1.246 personas infectadas con el coronavirus. Entremedias han transcurrido ocho eternos meses de la peor pandemia en un siglo, que en la comunidad, y en general tanto en España como en el resto de Europa, se divide por el momento en dos claras oleadas. La primera, que en términos de mortalidad se extendió hasta el 10 de junio, se cobró 619 vidas, pero esta segunda -con 627 a partir del siete de agosto- ha resultado ya más mortífera y aún le quedan, en el mejor de los casos, varias semanas más de luctuosa evolución.

Los impactos son distintos, porque en primavera prácticamente todo era desconocido, los sanitarios apenas contaban con herramientas terapéuticas y las unidades de cuidados intensivos estuvieron a punto de colapsar. Esas 619 muertes se concentraron en 88 días y llegaron a su pico el 10 abril con 31 fallecimientos en tan solo 24 horas. Con el primer estado de alarma y el estricto confinamiento domiciliario, las víctimas se redujeron desde ese máximo a cero en dos meses exactos.

En esta segunda ola la estrategia, por condicionantes económicos y sociales sobre todo, ha sido distinta. Se basa en restricciones más laxas y prolongadas en el tiempo, lo que todos los expertos avisaron, y lo siguen haciendo, de que se iba a traducir necesariamente en más contagios y más muertes. Así, el pico de víctimas hasta la fecha se dio el 11 de noviembre con 16 decesos. Por tanto, aún no ha pasado siquiera un mes, con lo que todo apunta a que queda por delante un período más que complicado.