El norte luso afronta el mayor pico de la pandemia

La franja entre el Duero y el Miño suma la mitad de los casos


valença / la voz

«Entre esta semana y la que viene llegaremos al mayor pico desde que comenzó la pandemia. La situación aún va a empeorar antes de mejorar», afirma Miguel Alves. Es el alcalde de Caminha, uno de los municipios del norte luso con una tasa de incidencia superior a los 1.000 casos por 100.000 habitantes y presidente de la comisión distrital de Protección Civil de Viana do Castelo, epicentro de la zona más castigada por la pandemia en Portugal. La franja entre el Duero y el Miño internacional y el Miño iguala en número de casos a la de todo el resto del país y también está casi a la par en número de fallecimientos.

Tanto Miguel Alves como los demás regidores de la raia aplauden la recomendación de no viajar a Portugal y el cierre perimetral durante el puente que arranca mañana, teniendo en cuenta que ellos tienen unas restricciones de movilidad similar para evitar la propagación del virus. «Aunque Caminha es también de los gallegos, hay que extremar las cautelas y contenerse en la ocupación de los espacios públicos», indica el regidor.

Para aliviar la presión en hospitales y residencias de ancianos han abierto en Viana do Castelo una Estructura de Apoyo de Retaguardia (EAR). «Ya se han trasladado allí a ocho pacientes del distrito. No es un hospital pero posibilita atender a usuarios cuyo estado no es comprometido, descongestionando camas porque en la enfermería de covid del hospital de Viana do Castelo ya están ocupadas 75 de las 81 disponibles», confirmó Miguel Alves a La Voz.

El alcalde de Caminha, con 225 casos activos en su municipio, apela a esa responsabilidad individual que es similar a la que se vivió el pasado fin de semana, donde en Portugal se celebró el puente de la Reconquista. Tanto entonces como, entre mañana y el martes a medianoche, no solo está restringida la movilidad entre los municipios lusos a casos esenciales, sino que el toque de queda es desde las 13.00 horas hasta las 5.00 de la madrugada por lo que quien se desplace a Portugal igualmente ha de permanecer en el interior durante esa franja.

«Si los portugueses no podemos circular entre municipios, automáticamente también dejan de poder hacerlo nuestros vecinos gallegos», indica el alcalde de Vila Nova de Cerveira, Fernando Nogueira que, también es el director de la asociación de cooperación internacional AECT Río Miño. «Pese a que las fronteras estén abiertas, solo deben acceder y circular los ciudadanos que tengan autorización previa por motivos profesionales, de salud o otros aprobados en la norma del Consejo de Ministros», defiende. Su homólogo de Valença, Manuel Lopes sostiene que «hay que aprender a vivir con el virus». Él es partidario de comenzar la desescalada, «para habituarse co a esta nueva forma de vivir».

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