Los documentos que desvelan el caos en el estallido de la pandemia en Wuhan

La cadena CNN adquiere 117 páginas confidenciales que confirman que China maquilló las cifras de de infectados


colpisa /shanghái

 Descubrir la existencia del coronavirus SARS-CoV-2 no fue tarea fácil. Los síntomas del covid-19 se camuflan bien: se parecen a los de una gripe común entre quienes sufren los más leves y derivan en los de una neumonía en los pacientes más graves. No obstante, documentos internos recibidos y verificados por la cadena estadounidense CNN confirman lo que casi todos sospechaban: China podría haber gestionado mejor, y con mucha más transparencia, el brote inicial de la enfermedad en la provincia de Hubei.

Según recogen las 117 páginas de los documentos confidenciales filtrados por «una persona que afirma trabajar en el sistema de salud chino», las autoridades del gigante asiático redujeron drásticamente las estadísticas reales de infectados y de fallecidos en el epicentro de la pandemia. La CNN pone como ejemplo el 10 de febrero: la cifra oficial fue de 2.478 para todo el país, pero los documentos recogen 5.918 casos solo en Hubei.

Lo mismo sucede con los datos de fallecidos: el 17 de febrero, por ejemplo, se anunció la muerte de 93 personas, pero los informes internos afirman que fueron 196. Y el 7 de marzo la diferencia en el número de muertos acumulados hasta entonces ya es mucho mayor: 2.986 frente a 3.456.

Más allá de las discrepancias entre el número real de casos y las cifras oficiales publicadas, los documentos ponen en duda que las autoridades desconociesen la existencia del virus a principios de diciembre del año pasado, porque fue entonces cuando se registraron casos de gripe que multiplicaron por veinte los del año anterior. Curiosamente, la mayoría de esas infecciones, que podrían haber sido del SARS-CoV-2 y no de Influenza, no se dieron en Wuhan sino en las ciudades de Yichang y Xianning, un dato que podría ser relevante para localizar el origen del coronavirus.

Además, los documentos revelan que, en un inicio, se tardaron de media 23,3 días en hacer un diagnóstico, cuando lo habitual es que el proceso no se demore más de dos. Pero, sobre todo, el asunto deja en evidencia que China restó importancia al virus en las cifras que proporcionaba, algo que podría estar relacionado con la escasa relevancia que se le dio en el resto del mundo hasta que el covid-19 estalló en toda su crudeza.

«Si China hubiese sido más transparente y agresiva en su respuesta inicial contra el coronavirus, habría tenido un impacto claro en reducir su propagación por Hubei, por China, y quizá por el resto del mundo», ha afirmado Dali Yang, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Chicago a la CNN. «Esta opacidad ha contribuido a la crisis», ha sentenciado Yanzhong Huang, miembro del departamento de Salud Global en el Consejo de Relaciones Exteriores.

No obstante, la CNN, que no ha hecho públicos los documentos filtrados, subraya que no ha encontrado evidencia alguna de que el gobierno chino ocultase información clave de forma deliberada. «Los documentos sí dejan al descubierto numerosas inconsistencias entre lo que las Autoridades creían que estaba sucediendo y lo que contaron a la población», escribe.

En febrero, este periodista pudo hablar con una doctora de Hubei que reconoció que su hospital estaba registrando menos víctimas mortales que las reales, pero achacó la situación más a la falta de medios y de test para confirmar los casos sospechosos que a una estrategia sistemática de ocultación. No en vano, luego otros países más desarrollados en Europa, incluidos España e Italia, tuvieron problemas similares que han provocado una clara discrepancia entre el número de fallecimientos oficial y el exceso de mortalidad.

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