España, tercera en un Eurovisión Junior bajo la sombra del fraude

Soleá consiguió reivindicar el buen hacer de España en el certamen infantil sumando 133 puntos y consiguiendo votos de todos los países excepto Francia, la ganadora de la edición

Soleá Fernández (segunda por la izquierda) junto con su equipo de bailarines durante la grabación de «Palante» para Eurovisión Junior 2020
Soleá Fernández (segunda por la izquierda) junto con su equipo de bailarines durante la grabación de «Palante» para Eurovisión Junior 2020

España sabe darle a la tecla. Mientras el festival de adultos es una concatenación de malos resultados, la edición infantil de Eurovisión es coser y cantar para la delegación española y Soleá hizo gala de ello ante el público europeo. La joven sevillana, con tan solo 9 años, consiguió el tercer puesto este domingo sumando un total de 133 puntos (60 del jurado y 73 del televoto). Así, se une al brillante palmarés de España en Eurovisión Junior, que en sus seis participaciones cuenta con una victoria (María Isabel en el 2004), dos platas, dos bronces, el de esta edición y el conseguido el pasado año con Melani, y un cuarto puesto.

Con Palante, una fusión de ritmos urbanos con toques flamencos, Soleá recibió puntos de todos los países participantes excepto Francia, posicionándose en la sexta posición del voto del jurado y en la segunda posición del voto del público. 

Por las restricciones del coronavirus, todas las delegaciones tuvieron que grabar en sus países las actuaciones durante los días previos al festival con unos criterios comunes establecidos por la organización. De esta forma, RTVE aprovechó sus posibilidades con un fondo urbano y luces de neón ante las que Soleá y sus cuatro bailarines (Tania, Lucía, Carlos e Iván) hicieron un despliegue de baile y energía bajo las órdenes de la coreógrafa Vicky Gómez. Varias personalidades han aprovechado las redes sociales para felicitar a Soleá por su tercer puesto, como el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Francia se hizo con una polémica victoria tras sus acusaciones de playback, seguida por Kazajistán que repite plata al igual que en el 2019. Valentina consiguió el oro con J'imagine, una canción pop que sonaba ya entre las favoritas de la edición.

La polémica

Las acusaciones de playback no dejaron de sonar durante la gala y los días previos. Las normas prohíben tajantemente el uso de voces pregrabadas en las actuaciones, sin embargo durante la final las cantantes de Bielorrusia, Rusia y Francia, entre otras, sonaban con un nivel de producción que las hacía sospechosas y las redes sociales denunciaron la posibilidad de que fueran las versiones de estudio las que sonaban. Aunque la mejor baza fue tomárselo con humor. 

Las alarmas saltaron el pasado viernes demostrando que ni siquiera la edición infantil puede estar exenta de polémica. Con la apertura de las votaciones online, la organización publicó un video con fragmentos de cada una de las doce actuaciones y los más ávidos detectaron algo anómalo. Mientras que la mayoría de actuaciones tenían el audio en directo, tal y como ordenan las normas del festival, varias coincidían exactamente con la versión de estudio, sembrando la duda acerca de si eran en playback o no. Ante estos acontecimientos, la cuenta especializada en Eurovisión Esctory contactó con Valentina, la representante de Francia en el certamen, que reconoció no saber por qué podía haber pasado eso y esperando que en la final se escuchara la versión correcta. Las dudas durante las horas siguientes sobre la limpieza en la competición no pararon de crecer y llegaron al culmen el sábado por la noche, momento en el que se produce el pase del jurado.

Al igual que en el festival de adultos, el día previo a la gran final, los jurados profesionales de cada país ven las actuaciones y emiten sus votos. En este caso, por varias filtraciones a través de redes sociales, se acusó a Francia, Bielorrusia y Rusia de haber presentado sus canciones íntegramente en playback. De ser así, se estaría produciendo un agravio comparativo ya que los jueces estarían valorando por un lado canciones en directo y por otro canciones de estudio, con la producción añadida que conllevan. Teniendo en cuenta que la mitad de los puntos otorgados estarían influidos por esto, el resultado final de la tabla podría no ser limpio. Finalmente, las actuaciones emitidas el propio domingo parecían estar también pregrabadas, por lo que se estarían inclumpliendo las normas del certamen.

Sin embargo, la cantante francesa, Valentina, ha compartido en Twitter que su actuación era en directo con el mensaje: "Bueno, tengo que decir que me alegro de que algunos penseis que es playback. Eso significa que no podeis escuchar el estrés en mi voz".

Una gala para salvar los papeles

Las limitaciones del formato por la pandemia se notaron en la gala. A pesar de los criterios comunes que la organización impuso a los países para dar homogeneidad se notaba la falta de continuidad entre los diferentes países. Sin embargo, lejos de resultar larga, el ritmo fue frenético. A esto ayudó la poca participación de la edición, con actuaciones de solo 12 países (en el 2019 se presentaron 19) que se intercalaban rápidamente con breves conexiones con cada país. La televisión polaca, encargada de la retransmisión, quiso apostar por la realidad aumentada en varias ocasiones, como la actuación del último ganador de la edición de adultos Duncan Laurence, y por el reconocimiento a los diversos profesionales que se están dejando la piel en la lucha contra el coronavirus.

 

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