José Luis Jiménez, experto en aerosoles: «El covid-19 es una enfermedad que parece un incendio a cámara lenta»

El investigador aragonés insta a revisar las medidas en espacios interiores

José Luis Jimenez Palacios, catedrático en la Universidad de Colorado
José Luis Jimenez Palacios, catedrático en la Universidad de Colorado

ourense / la voz

«Normalmente hablo con un periodista cada seis meses, y ahora es cada sesenta minutos», bromea al otro lado del teléfono José Luis Jiménez Palacios, catedrático de Química en la Universidad de Colorado (Estados Unidos) y uno de los científicos internacionales que defiende la transmisión del coronavirus por la vía aérea. «La OMS y el Ministerio de Sanidad dijeron durante meses que los aerosoles eran poco importantes, pero se basan en errores históricos», dice el investigador aragonés, presente esta semana en una charla telemática impulsada por el Colegio de Médicos de Ourense.

-¿A qué errores históricos se refiere?

-En el año 1910 se descubrió la infección por contacto, que fue un gran avance, pero todavía se descartaba que uno se contagiase por el aire y eso se convirtió en un dogma. Para enfermedades que se decía que eran de gotas, como la tuberculosis, en 1950, o el sarampión, en 1985, decían que se transmitían bien por proximidad y porque había casos en los que la gente compartía el aire y no se contagiaba, pero se acabaron aceptando ambas. Y el covid-19 es similar a esas.

-¿Cómo logra el coronavirus sobrevivir en suspensión si, en teoría, depende de encontrar un nuevo huésped para seguir adelante?

-Esta enfermedad es como un incendio a cámara lenta, sabemos que es una enfermedad con una gran dispersión en lo referente al contagio. Va quemando y quemando, puede ir lenta en su proceso y, de repente, hay una bomba de propagación. Es intensa en interiores cuando se comparte el aire. Por eso hay que evitar que la gente esté en un mismo espacio cerrado sin mascarillas. Para poner un ejemplo, hablaré del caso de un coro, en Estados Unidos. Tras cantar dos horas y media, se contagiaron 52 de las 60 personas que estaban allí, y era casi imposible que fuese por superficies. Y por otro lado, es imprescindible rastrear de forma efectiva, porque la pandemia está descontrolada. El rastreo, los test y la cuarentena no son suficientes. Hay que prepararse para cuando bajen los casos y hacer una búsqueda de los que sigan activos.

-¿Cuántas horas puede quedar en suspensión en el aire y, especialmente, en espacios cerrados?

-Entre una o dos horas. El virus pierde efectividad tras ese tiempo, salvo en un sitio muy frío como puede ser un matadero. Los aerosoles se caen al suelo en unas horas, lentamente. Lo peligroso es hablar con alguien sin distancia y sin mascarilla, en interiores, o al aire libre, unos 15 minutos o más. Y compartir el aire de una habitación mal ventilada bastante tiempo. Ahí se ven muchos contagios tras compartirla una hora o más.

-¿Qué vías de limpieza se pueden llevar a cabo en interiores?

-Recomendamos los filtros y, dependiendo de la situación, los rayos ultravioleta. Se sabe bien que matan a los patógenos, pero son caros, hay que diseñarlos y mantenerlos bien. Son aplicables para ubicaciones como las salas de espera de un hospital, una cárcel o sitios donde filtrar el aire es demasiado difícil.

«No nos estamos preparando para cómo el virus se transmite de verdad»

«La OMS formó en su momento un comité integrado por expertos para estudiar los modos de transmisión del coronavirus y en él no había nadie que supiese nada de aerosoles. Partían del supuesto de que era difícil contagiarse por esa vía», explica Jiménez.

-¿Qué diferencia a la infección por aerosoles?

-Los aerosoles y las gotas están hechos del mismo material. Son trocitos de saliva o de fluido respiratorio que salen al hablar, cantar, gritar o toser. Ambas pueden infectar: las gotas, por impacto, porque al salir de nosotros son de un tercio de milímetro y entonces te pegan en el interior de ojos, fosas nasales y bocas, donde pueden infectar; y los aerosoles son el mismo material, pero más pequeño. El humo de un cigarro es un aerosol, que queda flotando en el aire. Los aerosoles infectan por inhalación, cuando los respiramos. Y es posible infectarse cuando se depositan en el ojo, aunque se piensa que esto es menos importante.

-Entonces, ¿las pautas que se están tomando actualmente no son del todo efectivas?

-Un confinamiento funciona, pero creo que supondría un fracaso de las medidas más inteligentes. No nos estamos preparando para cómo el virus se transmite de verdad. Nos defendemos de gotas y superficies cuando son cosas menores, y no se trabaja como se debería en la estrategia sobre el camino principal, que es compartir el aire. Si la gente está en sitios cerrados y sin mascarilla, eso supone prácticamente hacer una fiesta para contagiarnos.

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