Los contagios en fiestas pasadas demuestran que las Navidades pueden ser una bomba vírica

Aragón triplicó los positivos en solo dos semanas después del Pilar y Navarra superó a Madrid por las «no celebraciones»

Agentes de la Policía Municipal y de la Policía Foral controlan los ambientes de ocio nocturno de Pamplona
Agentes de la Policía Municipal y de la Policía Foral controlan los ambientes de ocio nocturno de Pamplona

redacción / la voz

El 12 de octubre, día del Pilar, Aragón registró 401 positivos por coronavirus. Dos semanas después estaba en 1.345 y necesitó otros 15 días largos para bajar de la barrera de los 1.000 contagios, cuando a lo máximo que había llegado antes fue a 699 en agosto. Y eso que, en teoría -o al menos oficialmente-, no hubo celebraciones. De hecho en Navarra, que es de las comunidades que más ha sufrido esta segunda ola, con datos muchos días tanto o más preocupantes que los de Madrid, llegaron a acuñar el término de las «no fiestas» para referirse a los festejos populares desconvocados. Unos eventos suplidos en numerosas localidades por reuniones familiares y de grupos de amigos que no hay duda, al menos para el ministro de Sanidad y la presidenta autonómica, de que tuvieron mucho que ver con la explosión de contagios.

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Los contagios en fiestas pasadas demuestran que las Navidades pueden ser una bomba vírica