Golpe al corazón de la Navidad alemana

Pablo L. Barbero BERLÍN

SOCIEDAD

FILIP SINGER | EFE

Cancelan la mayoría de los mercadillos, una de las tradiciones más arraigadas

23 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La segunda ola de la pandemia de coronavirus no solo ha marcado récord de contagios en Alemania y aumentado la presión sobre los hospitales, sino que además ha golpeado de lleno a una de las tradiciones más arraigadas del país: los mercadillos de Navidad. Este año las plazas de cada localidad lucirán más vacías que nunca durante estas fechas, cuando normalmente arranca la fiebre navideña y se instalan pequeños comercios por doquier. Los habituales puestos donde saborear salchichas de todo tipo, comprar dulces y regalos, o simplemente disfrutar del famoso vino caliente o glühwein, brillarán en la mayoría de los casos por su ausencia, para disgusto de muchos.

La curva de contagios en Alemania se encuentra más estabilizada que en días pasados, pero igualmente bate récords cada jornada. El jueves pasado, el Instituto Robert Koch, autoridad alemana de referencia sobre el covid, informaba de más de 23.000 casos nuevos, cifra hasta ahora nunca vista en lo que va de pandemia. A estas alturas, ya prácticamente nadie mantiene la esperanza de poder disfrutar de una Navidad normal.

Con cierta amargura, los medios alemanes publican estos días las listas de todos los mercadillos que este año cancelan su programación. Entre ellos está el clásico de la capital, el de la plaza de Gendarmenmarkt, cuyo mágico emplazamiento entre dos iglesias neoclásicas casi gemelas hacía las delicias de los visitantes. El Christkindlmarkt, en Núremberg, una de las postales con más encanto de la Navidad alemana, tampoco se celebrará, al igual que los de Fráncfort, Colonia o Hannover. Otros menos clásicos y de corte alternativo en Berlín también se cancelan: el de la Kulturbrauerei y el de Richardplatz, en el barrio de Neukölln, que se celebraba el primer fin de semana de diciembre y daba el pistoletazo de salida al maratón de reuniones sociales de estas fechas.

Diez mil millones en ayudas

Que esta Navidad no iba a ser como las demás se intuía desde hace tiempo, pero se confirmó de forma oficial en la última semana de octubre, cuando el Gobierno de Angela Merkel introdujo drásticas medidas de cierre, acompañadas de una línea de ayudas de 10.000 millones de euros para los afectados. Durante todo noviembre los locales de ocio se encuentran cerrados y los pocos restaurantes que están abiertos solo sirven comida para llevar. Estos días de frío y oscuridad es literalmente imposible sentarse en una cafetería a disfrutar de una bebida caliente.

El objetivo que se marcó el Ejecutivo con estas medidas fue interrumpir lo más rápido posible la dinámica de contagios para evitar dolorosas restricciones a gran escala durante las vacaciones de Navidad, según precisaba el proyecto de acuerdo entre el Gobierno federal y los länder. La esperanza es evitar confinamientos y que las reuniones familiares puedan celebrarse. En el caso de los mercadillos navideños, la decisión última sobre su celebración corresponde a los ayuntamientos y gobiernos locales. Estos en su mayoría consideran que mantener abiertos estos lugares, con gran afluencia de gente y ríos de alcohol de por medio, es una apuesta demasiado arriesgada.

Muchos alemanes tenían la esperanza de que los mercadillos, al estar al aire libre, podrían sortear las estrictas medidas contra los contagios. Lo cierto es que solo un puñado de ellos podrán mantener la actividad, con un estricto control del aforo y con menos casetas de lo habitual. Es el caso de Múnich o de la ciudad de Halle, donde subrayan que este año no se servirá alcohol.

Aunque Alemania había logrado controlar la primera ola de la pandemia de covid-19 durante la primavera, vio aumentar el número de nuevos casos las últimas semanas. Estos días la curva de contagios muestra las primeras señales de mejoría. «La curva se aplana», declaró Lothar Wieler, director del Instituto Robert Koch, durante una conferencia de prensa.