La historia de amor y humildad que hay tras la vacuna de Pfizer contra el coronavirus

María Hermida
María Hermida REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

 Ugur Sahin, cofundador de la empresa BioNTech junto a su mujer, Özlem Türeci
Ugur Sahin, cofundador de la empresa BioNTech junto a su mujer, Özlem Türeci FABIAN BIMMER

Los fundadores de BioNTech, la firma biotecnológica alemana que desarrolló el fármaco contra el virus, son un matrimonio sencillo, hijos de emigrantes turcos, que incluso el día de su boda estuvieron trabajando en el laboratorio

11 nov 2020 . Actualizado a las 11:36 h.

El presidente y consejero delegado de Pfizer, Albert Bourla, dijo el lunes: «Hoy es un gran día para la ciencia y la humanidad». Tenía motivos para hablar con semejante solemnidad. La farmacéutica estadounidense que preside y la firma alemana BioNTech por fin pudieron anunciar que los estudios de su vacuna contra la covid-19 muestran una eficacia superior al 90 % en los participantes sin evidencias previas de infección. De este modo, Pfizer y BioNTech explicaban también que continúan acumulando datos sobre la seguridad y eficacia de la vacuna y que esperan producir 50 millones de dosis este año y 1.300 millones de dosis en 2021.

Por tanto, es comprensible que hablase de algo tan grande como «un gran día para la humanidad». Lo cierto es que lo era por más razones que el propio anuncio de la vacuna. Si se ahonda en la historia de BioNTech, la firma de biotecnología alemana que se asoció a Pfizer para desarrollar su vacuna, se descubre que detrás de esta candidata eficaz a combatir el virus hay también una bonita historia de amor, humildad y sacrificio que ahora se ve recompensada con el éxito que parece tener el fármaco. 

Los fundadores de BioNTech, tal y como recoge Nius Diario, son Ugur Sahin y Özlem Türezi, un matrimonio alemán cuya trayectoria merece ser contada. Ambos son hijos de la emigración de Turquía a Alemania, por lo que, para empezar, con su éxito como investigadores y empresarios, le dan una patada a esos prejuicios absurdos que achacan a los turcos llegados al país germano un bajo nivel educativo. Ugur Sahin llegó a Alemania de pequeño, cuando la familia se mudó al país germano para que su padre trabajase en la Ford, en Colonia. Özlem Türezi, por su parte, también viajó desde Turquía a Alemania, donde su padre iba a ejercer como médico.