El virus circula por toda España desde hace meses sin un patrón aparente

Varias comunidades se suceden en lo alto de una montaña rusa de incidencia


La Voz

Última semana de junio. El Gobierno de España anuncia que el país entra en la nueva normalidad. O eso cree. Cuatro meses después, el retroceso en la lucha contra el coronavirus es notable y la expansión del covid-19, muy irregular.

En la primera ola, Madrid, Cataluña y Valencia se convirtieron en puntos de alta incidencia. Respecto a los dos primeros, nada parece haber cambiado, pero lo cierto es que en cada uno de estos cuatro meses, los vaivenes de la repercusión de la enfermedad en cada autonomía han sido constantes. Aragón fue el escenario de un primer foco que se extendió a Cataluña. Navarra y el País Vasco fueron las siguientes zonas afectadas. Las causas fueron múltiples, desde los temporeros al ocio nocturno descontrolado. Murcia, Castilla y León y Extremadura decidieron aplicar restricciones. Andalucía, tras superar la temporada alta turística sin mayores incidencias (salvo algunos brotes vinculados a centros de acogida a inmigrantes), registra elevados índices ahora que no queda ni rastro del turismo. Al mismo tiempo, Valencia vuelve otra vez a empeorar.

En medio de todo el caos aparente en la dispersión del virus a lo largo del territorio español, no siempre vinculado a la movilidad (aunque es una de los factores principales de transmisión), emerge la situación de Asturias. En la primera ola fue de las zonas menos afectadas y en la actualidad ha sido bastante castigada por el virus.

Francisco Camaño, profesor de Medicina Preventiva y Salud Publica en la USC, asume: «Non me atrevo a aventurar un patrón de transmisión nesta segunda onda». «Certo é que Madrid é un elemento central que acaba afectando ó resto do territorio, pero penso que hai un elemento azaroso que marca as diferenzas, sobre todo cando a incidencia supera os 100 casos por cada 100.000 habitantes. Neses casos, os brotes e a transmisión comunitaria fan que sexa prácticamente imposible rastrexar», analiza. «É unha situación de total inestabilidade», apunta.

El también profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública y coordinador del Grupo de Investigación de la USC, Alberto Ruano, reconoce que «en algunos casos no se sabe por qué se dio esa especie de montaña rusa en la incidencia, con subidas y bajadas constantes». «Pero puede tener que ver con la capa residual que quedase cuando se desescaló, lo que hizo que se disparasen antes que los demás», reflexiona en referencia a la precipitación de algunos territorios al alcanzar la nueva normalidad. Lo que parece que está claro, según el epidemiólogo, es que «está relacionado con la movilidad asociada a la densidad de población».

«En el caso de Asturias puede que llame la atención no porque esté en peor situación, sino porque está tomando medidas anticipándose. Medidas drásticas en un momento previo duran menos tiempo y tienen un efecto mayor. El volumen de enfermedad oculta es mayor cuanto más tiempo se tarde en actuar», concluye.

Cuatro meses de ascensos irregulares con zonas que no logran recuperarse

Han sido cuatro meses de sustos permanentes a la hora de echar la vista a las estadísticas. Hay zonas que no han conseguido recuperarse. Hay otras que lograron contener la curva apenas temporalmente. Estos fueron los hitos epidémicos tras la desescalada.

JULIO

Cataluña y Aragón. La primera rondaba los mil casos activos diarios y la segunda era incapaz de controlar su transmisión comunitaria. Los brotes en el resto del país eran focalizados. Galicia rondaba los 200 casos activos.

AGOSTO

Madrid, la zona de mayor incidencia, con el 25 % de los casos. Aseguraba tener la pandemia controlada, pero la Comunidad de Madrid llegó a los 416 casos por cada 100.000 habitantes, cuando un mes antes registraba 30. Aragón, por su parte, había comenzado el mes con 560 y a finales de mes los había reducido a 370. Madrid también lideraba los fallecidos, seguida de Cataluña, Andalucía y el País Vasco.

SEPTIEMBRE

Madrid, otra vez. La comunidad de la capital de España seguía liderando el número de casos, pero lograba reducir ligeramente la presión hospitalaria (aún así, tenía 3.222 ingresados, 478 en la uci). Le seguían el País Vasco y Andalucía.

OCTUBRE

Más del 72% de aumento en las hospitalizaciones. El mes del otoño acabó con 18.000 ingresados (2.500 en ucis, cuya ocupación creció del 18 % hasta el 27 %). En octubre hubo 3.905 fallecidos. Aragón, Cataluña, Madrid y el País Vasco tenían más incidencia. Destacaban las hospitalizaciones de las dos Castillas y los fallecidos de Andalucía.

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