Un voluntario del Banco de Alimentos de Lugo de 17 años: «Hay que ayudar en primera línea»

SOCIEDAD

Joel Vila compagina las clases y los entrenamientos de fútbol para repartir en el Banco de Alimentos
Joel Vila compagina las clases y los entrenamientos de fútbol para repartir en el Banco de Alimentos u.c.

El joven lleva acudiendo desde mayo a todos los repartos

04 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La pobreza está ahí. Algunos la viven y la tocan, otros la ven y la lamentan, y, para los afortunados, solo se queda en algo ajeno. Joel Vila, un lucense de 17 años, era consciente de que era una realidad, pero la empezó a sentir de cerca. Cuenta que la veía por la tele, por redes, incluso en algunas amistades o conocidos. «Lo típico». Con el inicio de la pandemia, empezó a ver el empobrecimiento más y más. Hasta que se dijo a sí mismo que tenía que ayudar a quienes lo necesitasen y decidió trabajar mano a mano con ellos. Desde mayo acude como voluntario a todos los repartos del Banco de Alimentos de Lugo, que son los martes todo el día y los viernes por la tarde. Es, de largo, el más joven de todos los participantes del banco.

«Conocía a un par de personas más mayores que venían a ayudar aquí y hablé con ellos para probar», así fue el inicio del voluntariado de Joel, que califica como «un poco raro». Pero lo que se iba a quedar en una prueba, pasó a ser costumbre. «Me encantó venir aquí», resume. «Creo que es necesario ayudar a los demás igual que si yo estuviera en una situación así, me gustaría que me ayudasen». La solidaridad de la que habla Joel es la de «primera línea», no las donaciones ni los cheques, ya que es la necesaria para estar al lado del necesitado y «saber de verdad lo que pasa».

Con toda la gente que trata, Joel trazó grandes amistades. Tanto con los demás voluntarios que reparten como con las personas que acuden al banco en busca de alimentos. De su círculo cercano, el joven es el único comprometido. Le gustaría que sus amigos también tomaran esta decisión y que la gente de su edad estuviera mucho más concienciada de las consecuencias de esta crisis, pero «cada uno es cada uno».