El ciclón Epsilon generó una «ola asesina» en el Atlántico

Una boya oceanográfica registró una ola solitaria con una altura de 29, 8 metros


Navegar por las mares de la Tierra ha dado pie a una infinidad de leyendas. Gracias a la ciencia y la tecnología se ha descubierto que algunos mitos eran verdad. Desde que el ser humano se adentró en el océano hace unos 50.000 años, cuando llegaba a puerto a menudo contaba la historia de peligrosos temporales y de una única ola gigante que se alzaba sobre las demás. Los testimonios que describían la existencia de la ola solitaria fueron durante siglos considerados como fantasía, el producto de la imaginación desbocada entre los marineros.

El mito se hizo realidad el 1 de enero de 1995, cuando una boya oceanográfica en el Mar del Norte, frente a la costa de Noruega, midió una ola cuya altura máxima superaba el doble de la significante. Las olas no son precisamente un fenómeno homogéneo y ordenado. Para poder clasificarlas se seleccionan las pequeñas y grandes, se escoge el tercio de las más altas y se realiza un promedio. Esto es lo que se denomina altura significativa. Cuando el tamaño de una supera el doble de la media se considera entonces que se trata de una ola solitaria.

En el 2014 se registró en Cabo Vilán la ola récord en Galicia. Su altura significante alcanzó los 13 metros. Entre las mediciones había una de 27,81. La más alta de la historia se registró el 4 de febrero del 2013. La altura media superó los 19 metros.

La borrasca explosiva Epsilon que obligó a activar un aviso de color rojo en el litoral noroeste de Galicia ha generado una gigantesca ola solitaria. El Instituto de la Marina de Irlanda registró en una de sus boyas situada al oeste del país una altura de 29,8 metros en un mar desatado producido por los restos del huracán con altura significativa de 15 metros. El servicio meteorológico irlandés ha reconocido que se trata de una de las olas más altas desde existen registros.

Cuesta imaginar cómo debe ser una ola de semejantes dimensiones. A pesar de que la costa gallega es un perfecto balcón para observar olas de gran tamaño, desde tierra, en realidad, solo se observa la mitad. Su amplitud comprende la distancia entre la cresta, la parte más alta, y el valle, la más baja. Siempre son más grandes de lo que aparentan.

Actualmente no solo está más que reconocida la existencia de las olas solitarias, sino que incluso es posible predecirlas. El Instituto Tecnológico de Massachusetts diseñó en el 2016 un sistema para anticipar su formación. Los investigadores del MIT descubrieron que las olas pueden formar grupos y acabar dando como resultado una gigante. Esta tecnología emite una alerta tres minutos antes del impacto, un tiempo que puede ser clave para que una embarcación sobreviva a su embestida.

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