Ribadeo y el Occidente astur padecen «a fronteira artificial» que «parte familias e economías»

Vecinos y empresarios de la franja oriental de A Mariña lucense y la occidental de Asturias vuelven a ver su vida alterada por las medidas anticovid

Ponte dos Santos, solo unos minutos después del confinamiento de Asturias
Ponte dos Santos, solo unos minutos después del confinamiento de Asturias

Ribadeo

Al noreste, una raya en el mapa divide Galicia y Asturias, un territorio único por «familia, amistade, identidade, sentimento, empatía, cultura ou economía», dice Fernando Suárez, alcalde de Ribadeo. Interrelacionadas estrechamente entre sí, la franja oriental de A Mariña lucense y la occidental de Asturias vuelven a estar partidas por las medidas anticovid. Sin restricciones de movilidad, en el lado gallego el toque de queda empieza a las once de la noche y acaba a las seis de la mañana, y en el asturiano comienza una hora antes y remata a la misma, pero el cierre perimetral de esa comunidad condiciona a miles de personas. «Parten familias e economías, e todos dependemos de todos», lamenta Francisco Iriarte, presidente de la asociación de comerciantes y empresarios de Ribadeo.

«Centos de persoas cruzan a diario, nas dúas direccións, para traballar en Ribadeo, Figueiras (Figueras), Castropol, A Veiga (Vegadeo), La Caridad ou Navia, pero non nos deixar pasar dun lado ao outro para comprar ou consumir, como facemos toda a vida». Opinión compartida en dos orillas del río Eo separadas por «unha fronteira artificial que social e economicamente non existe», señala Iriarte. «Só se manifesta nestas ocasións», corrobora el regidor ribadense.

«Mirar máis pola xente»

Vecinos de toda la vida, que el mapa permita a las dos comunidades autónomas aplicar normas diferentes lleva a Iriarte a preguntarse «se os presidentes de Galicia e de Asturias non poden descolgar o teléfono, falar e actuar con cabeciña, mirando un pouco máis pola xente?». Suárez, insiste en «non polemizar porque, ademais de respectar as normas que dicten, os Concellos só somos uns mandados», pero cree que «as autoridades galegas e asturianas deberían coordinarse e actuar do mesmo xeito».

Mientras en otras zonas de Galicia y de Asturias la alarmante incidencia de la pandemia explica las severas restricciones, en el espacio compartido en el entorno del río Eo los casos activos y los nuevos diagnósticos lo sitúan ahora por debajo de niveles de alerta, según las últimas cifras oficiales. Suárez e Iriarte los citan, como argumento a favor de aplicarles normas similares a poblaciones tan ligadas entre sí.

El alcalde y el presidente de los empresarios se declaran a favor de medidas para preservar la salud y llaman a respetar las indicaciones sanitarias. Como dice Suárez, «depende de nós como sociedade que consigamos aplanar a curva de contaxios para saír canto antes deste pesadelo».

Desde la medianoche de este miércoles, las vidas y las economías de miles de gallego-asturianos y de astur-galaicos quedan otra vez «cortadas pola aplicación dun estado de alarma e dunhas restriccións que van a acabar de afundirnos», advierte Iriarte. Calcula que el sector servicios de Ribadeo, «onde non hai industria, depende como mínimo nun 50 %» de la clientela asturiana. Un impacto «bestial, outro pau máis, e dá a impresión de que os políticos non o ven porque, como digo sempre, eles nunca foron autónomos». Mientras asturianos llaman a Ribadeo preguntando cuándo podrán volver, Iriarte recuerda que los ribadenses «tamén compramos e consumimos en Asturias».

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