La mayor parte de Europa responde a la epidemia sin el estado de alarma

Italia cumplirá un año en emergencia y a Bélgica no le basta con el toque de queda

Guardias republicanos con mascarilla en la capital de Francia, cuya Asamblea Nacional ha aprobado la prórroga del estado de emergencia sanitaria hasta el 16 de febrero
Guardias republicanos con mascarilla en la capital de Francia, cuya Asamblea Nacional ha aprobado la prórroga del estado de emergencia sanitaria hasta el 16 de febrero

redacción / la voz

En total 15 países europeos: Alemania, Austria, Bélgica, Bielorrusia, Chipre, Croacia, Eslovenia, Grecia, Irlanda, Islandia, Montenegro, Noruega, Países Bajos, Rusia y Suecia, además de Turquía, han dado respuesta a la crisis sanitaria del coronavirus sin recurrir, como hizo España, a instrumentos jurídicos excepcionales equiparables al estado de alarma. Y ya no en esta segunda ola, sino desde el inicio de la epidemia. Según un exhaustivo estudio realizado por el Barcelona Centre for International Affairs (Cidob) otros 26 Estados sí activaron alguna herramienta de este tipo, que en la inmensa mayoría de los casos se levantó o ha dejado de estar en vigor entre los meses de junio y agosto.

La casuística es muy variada y va desde la emergencia nacional del Reino Unido hasta el estado de epidemia de Polonia, aunque dominan los denominados estados de emergencia o de emergencia sanitaria. Incluso hay ejemplos como el de Portugal que ha pasado por los estados de alerta, emergencia, contingencia y calamidad en estos meses.

En todo caso, la denominación jurídica o el recurso a herramientas excepcionales no guarda relación alguna con la dureza de las medidas restrictivas impuestas y mucho menos con el éxito o el fracaso en la contención del virus. Un buen ejemplo es Alemania, como destaca un informe del Parlamento Europeo, que analiza la legislación al respecto en este país, además de en Bélgica, Francia, Hungría, Italia, Polonia y España.

Alemania

Los políticos alemanes, en parte por «consideraciones históricas», han evitado la declaración de la emergencia interna. Su Parlamento se ha limitado a modificar la Ley de Protección contra Infecciones. Y aunque se han producido algunas fricciones con los länder -los estados federales, equiparables en parte a las autonomías españolas-, el respaldo de la oposición al Gobierno y las relaciones institucionales poco o nada tienen que ver con las de España. Los Gobiernos regionales mantuvieron su «poder exclusivo para ejecutar órdenes federales» y, aunque ahora el país sufre una intensa segunda ola, ha sobrellevado la pandemia con mejores resultados que la media europea.

Hungría

Por el contrario, en Hungría, donde el Ejecutivo de Viktor Orbán está bajo la lupa internacional por sus tendencias autoritarias, se encuentra en vigor el estado de peligro, que, como alerta el Parlamento Europeo, otorga al Gobierno «amplios poderes sin límite de tiempo que, por ejemplo, pueden ser utilizados para limitar la libertad de expresión».

Italia

Italia, el país más golpeado de Europa en un inicio, ya declaró el estado de emergencia a principios de año cuando ni siquiera había detectado casos autóctonos. Ahora el Consejo de Ministros lo ha prolongado hasta el 31 de enero del 2021, sin excesivos problemas a pesar de que reduce el poder de los presidentes regionales, que solo pueden añadir restricciones, nunca reducirlas. En estos momentos, con unos registros de en torno a los 20.000 positivos diarios, los toques de queda nocturnos se suceden en varias regiones como el Piamonte, Lombardía, el Lacio o Calabria, mientras Campania se enfrente a un confinamiento general.

Francia

El presidente francés, Emmanuel Macron, está marcando el paso de la contundencia en Europa en esta segunda ola. Fue el primero en abrir el camino que ahora sigue España con la declaración del estado de emergencia sanitaria el sábado de la semana pasada. Además, la Asamblea Nacional ya le ha dado el primer visto bueno, por 71 votos frente a 35, para que lo prolongue hasta el 16 de febrero. Inicialmente fue decretado el 24 de marzo y luego ampliado sucesivamente hasta julio de dos en dos meses. Ahora el país marca récords en Europa con más de 50.000 contagios diarios, y el toque de queda sigue extendiéndose. Valoran incluso adelantarlo a las siete de la tarde y decretar el confinamiento domiciliario los fines de semana.

Bélgica

La Constitución belga, de 1831, no incluye figuras específicas como el estado de alarma o de emergencia. Lo que hizo el Gobierno fue aprobar ya en marzo dos leyes habilitantes específicas para luchar contra el covid-19 que, en principio, tenían una vigencia de tres meses. Posteriormente tuvo que recurrir a decretos u órdenes ministeriales y hoy Bélgica es el país más afectado de Europa, solo por detrás de la República Checa, con una incidencia acumulada en 14 días superior a los 1.000 casos por cada 100.000 habitantes.

De hecho, ni el toque de queda ni el cierre de los restaurantes le ha bastado para frenar la escalada y ahora el país, con situaciones especialmente alarmantes en Lieja y Bruselas, se ha visto obligado a restringir el deporte, la cultura y el ocio.

Las restricciones van a más en todos los países del continente

Más allá de Francia, Italia, España y Alemania, prácticamente todos los países europeos están endureciendo las restricciones, sobre todo en el entorno de las grandes ciudades, que son los principales focos de propagación del virus.

La República Checa registró 7.301 contagios de covid-19 en 24 horas, lo que supone un nuevo récord, y la capacidad hospitalaria «está llegando al límite», informó el Ministerio de Sanidad cuyo titular, Roman Prymula, fue cesado la semana pasada tras un escándalo al ser sorprendido por la prensa en un restaurante abierto en exclusiva para una reunión, cuando estos establecimientos estaban cerrados desde el 14 de octubre.

El Reino Unido registró 19.790 nuevos casos y otras 151 muertes. El ritmo de personas hospitalizadas por covid sube rápidamente en el norte de Inglaterra, donde varias áreas, como Liverpool y Mánchester, están bajo restricciones, con el cierre de bares y la prohibición de reuniones entre personas que no viven bajo el mismo techo, así como el cierre de casinos, salas de bingo y otros lugares de ocio.

Las autoridades de Portugal extreman la atención sobre la presión hospitalaria, que prevén aumentará en estos días, tras registrar durante el fin de semana su récord de contagios diarios y de hospitalizaciones durante este fin de semana. El Parlamento acaba de aprobar la obligatoriedad de la mascarilla en la calle.

Eslovenia ha dado un paso más en las restricciones al movimiento de los ciudadanos al prohibir desde ayer la salida del municipio de residencia. Desde ayer también están cerrados los centros educativos, incluidos los universitarios, porque este pequeño país de solo dos millones de habitantes acaba de registrar 1.675 nuevos contagiados y cinco muertos, después de alcanzar el viernes su récord de 1.961 nuevos casos.

Merkel: «Así no se puede continuar»

La canciller alemana, Angela Merkel, advirtió ante el número creciente de nuevos contagios diarios de coronavirus en Alemania -8.685 en las últimas 24 horas- que los próximos meses van a ser duros. «Nos esperan meses muy muy difíciles», advirtió Merkel el domingo por la tarde en una conferencia interna con los jefes del grupo parlamentario conservador de los estados federados, según publicó ayer el diario Bild.

«Así no se puede continuar», dijo, y advirtió que cuenta con que los contagios sigan aumentando con fuerza y que al menos hasta febrero habrá que renunciar a eventos de mayores dimensiones también en espacios exteriores. Culpó del aumento de contagios en gran parte a los viajeros, cuando aseguró que «ha ocurrido por los viajes de vacaciones», y convocó a los líderes regionales para mañana a una reunión de la que se prevé que salgan restricciones muy duras.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
12 votos
Comentarios

La mayor parte de Europa responde a la epidemia sin el estado de alarma