La falta de dosis hace que se aplacen citas para vacunarse de la gripe

Hay una avalancha de peticiones y se pinchó a pacientes que no eran de riesgo

Imagen del centro de salud de Carballo en el primer día de vacunación contra la gripe
Imagen del centro de salud de Carballo en el primer día de vacunación contra la gripe

Redacción / La Voz

La campaña de vacunación antigripal arrancó el día 13 de octubre y está previsto que dure hasta finales de año. Sin embargo, a menos de diez días de haberse iniciado, algunos centros sanitarios están llamando a personas que tenían cita para ponerse la vacuna para informarles de que deben aplazar el pinchazo porque no les quedan dosis disponibles. Hay escasez, sobre todo, de la tipología que se usa para vacunar a los menores de 60 años. Se dio esa circunstancia en distintos ambulatorios públicos, como el Concepción Arenal de Santiago, y también en centros concertados y públicos de A Coruña, Pontevedra y Vigo. ¿Cuál es el problema, si la Xunta anunció que había adquirido 865.830 dosis de tres modalidades de la vacuna, 200.000 más que las distribuidas en la anterior campaña?

El coronavirus y lo que cambió la vida con él es clave para entender lo que sucede. Mucho antes de arrancar la campaña antigripal, decenas de ciudadanos pidieron cita para ponerse la vacuna. La solicitaron tanto quienes estaban dentro de la población diana —por ejemplo, mayores de 65 años, embarazadas, personas con distintas patologías, etcétera— como quienes no son ciudadanos de riesgo y, ante una pandemia, temen al solapamiento del covid y la gripe. Cabe recordar, por ejemplo, que hubo pediatras que recomendaron públicamente la vacunación universal de los niños. El caso es que no se puso cortapisa a esas peticiones. Se podía solicitar cita por Internet o a través de la cita telefónica y acabar con la vacuna puesta pese a no ser población de riesgo, porque no se pedía ningún requisito ni se preguntaba nada el solicitante. Y, como la avalancha de peticiones no paraba, se abrieron más huecos para agilizar citas.

Todo ello se tomaba en clave positiva. Parecía que el miedo al covid acababa con ese temor histórico e injustificado a ponerse la vacuna de la gripe, que era un problema importante en otras campañas. Los datos hablan por sí solas. El Sergas señaló que a día 19, en solo una semana de campaña, el número de vacunas distribuidas superaba en 132.929 a las dosis puestas el año pasado en ese mismo período. Por ejemplo, se vacunaron más sanitarios en los siete primeros días que en toda la campaña anterior.

Llamamiento a la población

El Sergas detectó incremento de vacunación en todos los grupos de riesgo, desde los ancianos a las embarazadas. Pero también comprobó que «nas primeiras xornadas da campaña de vacinación, houbo un importante incremento no número de persoas que, malia non pertencer ao grupo de poboación diana, xa se vacinaron. Nomeadamente, nenos e persoas do tramo de idade comprendido entre os 15 e os 60 anos». Así que ahora hace un llamamiento que no había realizado hasta el momento. Pide que quienes no sean de riesgo esperen al final de la campaña para vacunarse —cabe recordar que se espera que el virus de la gripe no circule hasta medianos de enero—, ya que todavía hay margen para hacerlo.

El problema es que ese aviso del Sergas llega cuando algunos centros sanitarios y hospitales ya tuvieron que aplazar o anular citas porque terminaron las dosis de vacuna antigripal y están a la espera de que les envíen más. ¿Cuándo les llegarán? Algunas fuentes señalaban ayer que entre el viernes y el lunes el Sergas repartirá 43.000 dosis entre los centros que las fueron agotando o están a punto de hacerlo. Algunos médicos, sin embargo, apuntaban a que hasta dentro de diez días no llegará ese nuevo cargamento de vacunas.

Ayer, la reacción de algunos ciudadanos era peliaguda al saber que no podían vacunarse de momento en un año en el que el temor al covid dispara todas las alarmas. «Teníamos varios niños de riesgo citados y no pudimos ponérsela. Alguna mamá no lo tomó bien, porque tiene miedo», decía una pediatra coruñesa.

«No puedes es llamar la gente a sumarse a la campaña y luego plegar velas»

Jesús Sueiro, portavoz de la Asociación Galega de Medicina Familiar, se quedaba ayer de piedra al comprobar que en su propio centro sanitario, en Santiago, se había acabado el tipo de vacuna antigripal que se pone a menores de 65 años: «Es que aunque venga mañana un paciente de riesgo total ya no tenemos dosis para él», señalaba. Luego, indicaba que no le parece razonable lo que está pasando: «Lo que no puedes es llamar a que la gente a sumarse a la campaña y luego plegar velas una semana después». Amparo Rodríguez, presidente de la Asociación Galega de Pediatría, añadía: «Hubo determinadas sociedades que llamaron, por ejemplo, a que se vacunasen todos los niños. Ese mensaje no es bueno porque pueden acabarse las dosis».

 

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