La hostelería gallega se siente maltratada y propone que los bares «sean la solución y no el problema»

Empresarios de toda Galicia insisten en que el ocio se ha trasladado a casas y locales variopintos «y ahí no hay control, mientras que en los establecimientos reglados sí»

Sheyla Bermúdez Paco Rodríguez Agostiño Iglesias

Redacción / La Voz

«¿Cómo tengo el ánimo? Mal. No veo la luz al final de túnel». La frase es de Jaime Veiga, natural de Samos (Lugo), un municipio donde en su día fue nombrado hijo predilecto, y también un conocido y reconocido hostelero de Barcelona. Cuenta que desde que le obligaron a bajar la persiana de sus locales —Cataluña y Navarra cerraron la hostelería para frenar la pandemia— prefiere no echar cuentas. Se ve impotente ante los números y ante la realidad. Porque está convencido de que el cierre, ese que puede llevarse por delante sus negocios, «no va a servir para nada porque se hacen otras actividades con más riesgo». Esa misma sensación la tiene el sector hostelero gallego. Aquí no hay cierres, al menos por ahora. Pero sí restricciones y lo que para el sector aún es peor: «Mensajes continuos de que los bares son el gran problema, cuando no es verdad. Es más, pueden ser la solución porque evitan reuniones en casas». De ahí que los empresarios digan con una sola voz que se sienten cabezas de turco, maltratados o incluso «criminalizados».

Javier Outumuro, presidente de la Unión de Hosteleros de Ourense
Javier Outumuro, presidente de la Unión de Hosteleros de Ourense

Desde la capital ourensana, donde se aplicaron medidas como la de que los no convivientes no puedan compartir mesa en un bar, habla Javier Outumuro, presidente de la Unión de Hosteleros de Ourense y dueño de un restaurante: «El ocio se está trasladando a sitios donde no hay control, mientras nosotros nos estamos hundiendo. En mi caso, había recuperado a la gente del ERTE y ahora los tengo otra vez. Quedamos mi mujer y yo y estamos por estar. Porque no ganas para las facturas». Outumuro añade: «Nuestro sector es el más perjudicado. Somos la cabeza de turco. Y luego te llegan informes nacionales sobre los contagios en hostelería, que son mínimos comparados con otros sectores, y te quedas helado».

Lois Lopes, responsable de A Nave de Vidán en Santiago y directivo de la asociación Hostelería Compostela
Lois Lopes, responsable de A Nave de Vidán en Santiago y directivo de la asociación Hostelería Compostela

El desasosiego de Outumuro lo comparte desde Santiago Lois Lopes, directivo de la Asociación Hostelería Compostela y responsable de A Nave de Vidán, un centro cultural y hostelero de grandes dimensiones: «Como non nos imos sentir criminalizados, se nos están fundindo... e se aínda servira para algo. Pero non serve, porque as restricións solo na hostalaría non fan nada», indica. Luego, propone que «se faga pedagoxía e se apele á responsabilidade individual, ao que facemos nas casas. Ademais, eu non sei se calcularon o que significa que en España peche a hostalería. Non é o mesmo aquí que en Alemaña. Aquí os bares son o 20 % do PIB», remacha.

Antón Sáez, portavoz de los hosteleros de La Marina de A Coruña y propietario de varios locales en la capial herculina. Imagen de archivo
Antón Sáez, portavoz de los hosteleros de La Marina de A Coruña y propietario de varios locales en la capial herculina. Imagen de archivo

Precisamente, de ese gran peso del sector hostelero y de lo poco que sabe aprovecharlo habla Antón Sáez desde A Coruña. Regenta tres negocios de hostelería, con una plantilla que pasó de 28 a 19 personas al no poder renovar algunos contratos temporales, y además es portavoz de los hosteleros de la zona de La Marina. «El problema es nuestra atomización. Nos dan por todos lados y no nos manifestamos. Entre María Pita, La Marina, la calle de la Franja y de la Barrera hay más empleados de hostelería que trabajadores en Alcoa», indica. Luego, toca una nueva tecla: «¿Por qué no permiten que los bares sean solución y no problema. La gente se va a beber a las casas. Aquí está con mascarilla, en el ámbito privado no».

Rubén González, responsable de El Cafetín en la Alameda de Pontevedra
Rubén González, responsable de El Cafetín en la Alameda de Pontevedra

Su reflexión en voz alta la comparten hosteleros de las cuatro esquinas del mapa gallego. Así lo hace, desde Pontevedra, Rubén González, un hostelero tan emprendedor como reconocido en los fogones, responsable de El Cafetín. Él también está cansando de que se «machaque» al sector. «Tomamos medidas, cumplimos protocolos y sin embargo no deja de decirse que hay contagios en la hostelería. Creo que todos nos estamos sintiendo un poco criminalizados, porque la gente ha traslado el ocio a las casas y es en esas reuniones donde hay los contagios. Coincido en que igual nosotros podríamos ser la solución, porque si la gente estuviese consumiendo y disfrutando en los locales hosteleros quizás no hubiese tantos contagios por otro tipo de reuniones. Hay mucha concienciación entre el sector», enfatiza. 

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