Ensayan la alerta médica canina para los casos de covid-19

Un proyecto español se suma a los de Finlandia, Francia, Emiratos y Reino Unido


Capacidad diagnóstica y de rastreo. Una de las claves según los expertos sanitarios. Uno de los pocos aspectos en los que hay consenso en la lucha contra la pandemia. Los adiestradores caninos captaron el mensaje desde el primer momento. Por eso, en el mes de marzo, la firma K-Anary impulsa el adiestramiento canino para identificar positivos por coronavirus, con las bases del uso de perros para alertas médicas en otras dolencias.

«A lo largo de nuestra vida hemos trabajado en el sector público y en el sector privado intentando dar respuesta a problemas críticos que se nos planteaban», explica José Antonio Serrano, ex policía nacional y director de seguridad y uno de los impulsores de este heterogéneo grupo en el que participan adiestradores, médicos, investigadores, informáticos, altos funcionarios y miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, como el exjefe de los Mossos d'Esquadra y ex teniente coronel del Ejército del Aire, Josep Peris, que añade: «Se pueden adiestrar a perros para que detecten el covid-19 con alta fiabilidad, tanto o más que las PCR y si las autoridades continúan demostrando tan poca competencia y previsión, nosotros podemos investigar en ese sentido».

«No conozco otro proyecto similar en España, pero ya se avanzando en este adiestramiento en Finlandia, el Reino Unido, Emiratos Árabes, Chile, Alemania y Francia. Andorra ha mostrado interés en nuestro trabajo», asegura.

Para que un perro pueda llegar a detectar un positivo por coronavirus, debe conocer qué olor o emisión procedente de la persona debe identificar. Hay expertos (científicos y adiestradores) que llaman a la cautela respecto a este avance, estableciendo un paralelismo con el desarrollo de las vacunas, por el desconocimiento que todavía se tiene sobre el virus. Una vez alcanzado el conocimiento, el adiestramiento será posible, concluyen.

Desde K-Anary sostienen que ya han avanzado varios pasos al respecto. «Como la Convención de Ginebra impide que el perro olfatee directamente a la persona, se toman una muestra de sudor corporal en un papel secante. Si el perro la marca como positiva, se traslada el caso a las autoridades sanitarias para que lo corroboren con una prueba médica», explica Josep Peris.

En K-Anary tienen claro el siguiente paso: «Que una entidad de investigación y el Comité de Bioética aprueben un protocolo adecuado para poder trabajar mano a mano con las autoridades políticas y sanitarias».

Consideran que la burocracia puede ser un contratiempo, pero esperan solventarla en un mes. Los perros necesitan ocho semanas de adiestramiento específico. «Pongamos como ejemplo Andorra. Con una docena de canes quedaría el país asegurado. Si hiciésemos PCR, a quince minutos por persona, la demora sería tremenda. Con los perros adiestrados, el cribado es inmediato para multitud de viajeros», concluye.

Alercán: eficacia probada contra la diabetes

Mientras que las alertas médicas caninas relativas al coronavirus todavía se encuentran en fase experimental, la eficacia probada en relación a otras dolencias imprime un halo de optimismo en la investigación en este campo.

Un buen ejemplo de ello es el trabajo desempeñado por la fundación Alercán, que adiestra o dona canes para ayudar a personas con diabetes y pocos recursos económicos. Su impulsor, Fernando Sancho, hizo de una necesidad familiar una obra social. Él mismo es diabético tipo 3 y adiestrador canino profesional. Por eso, cuando su hija Irene (con diabetes tipo 1) sufrió dos pérdidas de conciencia debido a las bajadas de azúcar vio claro el camino. Las noches son un momento crítico. El perro entrenado avisará con media hora de antelación y ayudará al prevenir problemas.

Un can posee trescientos millones de receptores olfativos y en Alercán le enseñan a identificar el olor del isopreno, sustancia que aumenta en el cuerpo humano como paso previo a la hipoglucemia. Para el perro es un divertimento, pero le lleva aprendérselo un año de adiestramiento.

«Trabajamos mucho juego de olfato para potenciar la conducta de búsqueda en los cachorros. El usuario participa en la fase de adiestramiento, porque las fases finales han de entrenarse en el entorno donde el perro va a desarrollar su función y porque se debe crear un vínculo entre ambos», explican desde Alercán. «Lo primero que tiene que querer el usuario es tener un perro, no tenerlo como simple herramienta de trabajo. Y ser responsables con la gestión de su enfermedad», advierten.

Fernando Sancho insiste en que «los padres de un niño con diabetes se tienen que levantar cada dos horas para una comprobar la glucemia y, en caso de bajada, cada 15 minutos hasta que recupere la normalidad. Todos los días de la semana, todos los meses y todos los años». «Consideramos muy precipitado trabajar ya con perros para detectar enfermos de covid-19, porque aun no se ha conseguido aislar la muestra correcta que deben detectar, porque el virus no huele, lo que huele es el cuerpo por los cambios metabólicos producidos por este y ese olor a día de hoy, no está definido científicamente. Además, precipitarse eleva no solo los costes sino el riesgo de zoonosis», concluye.

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