La región italiana de Campania cierra los colegios hasta noviembre

El país supera los 10.000 casos diarios mientras el Gobierno considera «equivocada e inoportuna» la medida adoptada por este territorio meridional


Roma / Colpisa

La región italiana de Campania, una de las más golpeadas del país durante esta segunda ola de la pandemia, cierra sus colegios hasta finales de mes, una medida que afecta a alrededor de 1,1 millones de estudiantes. Vincenzo De Luca, presidente regional de este territorio meridional que tiene a Nápoles como capital, firmó en la noche del jueves el decreto que prevé que las escuelas de primaria, secundaria y las universidades pasen a la didáctica a distancia hasta el 30 de octubre. Solo podrán continuar con clases presenciales los alumnos del primer año de los cursos universitarios.

Italia lleva desde que empezó el mes batiendo sus marcas de contagios. Comenzó octubre con unos 2.500 casos diarios, pero la cifra ha ido disparándose en los últimos días hasta que, este viernes, superó la barrera de los 10.000, una cifra que no se había visto desde que empezaron a detectarse los primeros infectados locales de coronavirus el pasado mes de febrero. Se están realizando, eso sí, alrededor de cinco veces más pruebas que durante la primera ola de la pandemia. 1.200 de estos nuevos casos corresponden a Campania, la segunda región más afectada por detrás de Lombardía, que de momento deja abiertas las escuelas, aunque impone nuevas restricciones a la restauración y a la práctica deportiva.

La decisión de cerrar los colegios en Campania, tomada de manera unilateral por De Luca aduciendo a los focos en el ámbito escolar, significa un desafío para el Gobierno de Roma. «No es la mejor solución», comentó el primer ministro, Giuseppe Conte, asegurando que el porcentaje de contagios en las escuelas respecto al total «es muy bajo». Pese a su evidente contrariedad, el Ejecutivo no parece que vaya a impugnar el cerrojazo en los colegios de Campania. «Recuerdo que las regiones pueden adoptar medidas más restrictivas», comentó desde Bruselas Conte, que habló con De Luca por teléfono para manifestarle su enfado ante una decisión «muy fácil» de tomar, pero que no es la mejor «por la señal que estamos dando».

Aunque es miembro del Partido Democrático, una de las fuerzas políticas que forman la coalición que sostiene al Gobierno, el histriónico De Luca mantiene habitualmente una posición de total independencia. Su iniciativa de cerrar las escuelas empiezan a plantearse ahora también en otras regiones, como el Véneto. Para la ministra de Educación, Lucia Azzolina, renunciar a la didáctica presencial resulta «inaceptable» si se tienen en cuenta los contagios que se han producido en las aulas. Pidió en cambio que sean los funcionarios y empleados de otros sectores los que vuelvan al trabajo a distancia para reducir así el número de usuarios en el transporte público. «La decisión de De Luca es gravísima, profundamente equivocada e inoportuna», criticó Azzolina en Rai Radio 1.

«Fase aguda»

El Instituto Superior de Sanidad, que estudia la evolución de la pandemia, advirtió que esta ha entrado de nuevo en una «fase aguda», lo que supone un riesgo para el sistema hospitalario de algunas regiones. Los territorios meridionales, como Campania, debido a sus menores recursos, son los que peor lo pasarían si se repitieran los miles de hospitalizados e ingresados en la uci de la pasada primavera, cuando el coronavirus se centró en las regiones del norte, las más desarrolladas.

Andrea Crisanti, uno de los virólogos más respetados del país, ha vuelto a insistir en que hacen falta medidas más duras porque «ya es tarde para los rastreos». Tras proponer el miércoles un cerrojazo durante la Navidad, el jueves abrió la puerta a la adopción de restricciones incluso antes porque «hace falta disminuir los contactos personales».

 

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