La segunda ola arrastra más casos, pero caen los ingresos y las muertes

La letalidad del coronavirus ha pasado del 7 % al 1 % en Galicia


vigo / la voz

La segunda ola del coronavirus es aparentemente mayor que la primera: hay más gallegos que han sido diagnosticados de covid-19 desde que terminó el estado de alarma que durante el confinamiento. Mientras duró el cierre, 9.159 personas tuvieron una PCR positiva; desde entonces, se ha confirmado el contagio en otras 15.397. La segunda oleada ya es un 68 % más grande que la primera. Aparentemente.

«Agora temos moita máis capacidade de diagnóstico, antes facíamos probas aos que chegaban ao hospital e agora facemos unha detección precoz, con cribados masivos en residencias, en zonas de brotes e en profesionais sanitarios e con rastrexo de contactos, e os pacientes son máis novos», constata el especialista en enfermedades infecciosas Manuel Crespo, jefe de servicio de medicina interna del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo. «A foto que temos agora é moito máis axustada á realidade. Na primeira onda coñeciamos un 10 % dos casos, agora é probable que coñezamos o 80 %».

El Centro Nacional de Epidemiología recibe la información que recogen los departamentos de Salud Pública de todas las comunidades autónomas. Según sus datos, el 64 % de las personas que son diagnosticadas en Galicia actualmente no tienen síntomas o son muy leves. El primer protocolo de pruebas que la Dirección Xeral de Saúde Pública envió a los hospitales gallegos es de finales de enero, mes y medio antes de que se registrase el primer caso en Galicia. Ese documento dice que se debía hacer una PCR solo a las personas que tuviesen fiebre y clínica de infección respiratoria (tos, disnea, dolor de garganta..., pero también neumonía) y que, además, en las dos semanas anteriores hubieran viajado a la ciudad china de Wuhan o que hubieran estado en contacto con un infectado.

El protocolo se amplió después a los que hubiesen estado en la provincia de Hubei, luego a toda China y a continuación a otros países como Japón o Irán. Más tarde a Italia y finalmente también a Madrid. Ahora ya dan igual los viajes del paciente. Incluso sus síntomas. Porque a todos los contactos de los enfermos se les hace la prueba.

Si, como dice Crespo, se está capturando al 80 % de los casos, entonces la segunda ola es más aparatosa que la primera al sumar más diagnósticos, pero también rompe con menos fuerza. Porque tanto la cantidad de hospitalizados como la de fallecidos es menor ahora. Hasta el 15 de junio fueron ingresadas en centros sanitarios de Galicia 2.853 personas por covid-19. Desde entonces, han sido 1.258, según los datos que ha recopilado La Voz en informes del Sergas y del Ministerio de Sanidad. Para entender la diferencia: en la primera oleada los médicos ingresaron al 32 % de las personas que se contagiaban. Y ahora son el 8 %.

Hay más. Como es conocido, la primera ola se cebó con los mayores. De todas las personas de más de 65 años que se contagiaron durante el confinamiento en Galicia, la mitad acabaron en una cama de hospital. Desde entonces, en el grupo de 65 a 79 años han sido el 22 % de los infectados, y en el de más de 80, el 36 %, según un informe de la Dirección Xeral de Saúde Pública al que tuvo acceso este periódico. La diferencia es enorme.

Y otro dato más, fundamental. Las muertes. En la primera ola fallecieron en Galicia 619 personas. En la segunda, van 161. En otras palabras, el 7 % de los contagiados de antes de mediados de junio fallecieron, mientras que ahora la letalidad se sitúa en el 1 %, un porcentaje mucho más ajustado a la realidad del virus. «La letalidad [el porcentaje de contagiados que fallecen] ha bajado porque antes se contaban menos contagios», explica el presidente saliente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria, Joan Ramón Villalbí, «pero también porque los médicos de hospital han aprendido a manejar mejor la enfermedad». Manuel Crespo, que es clínico, explica que «agora sabemos que hai fármacos que non serven para nada, como hidroxicloroquina, e que hai outros, como os corticoides, que frean a progresión da enfermidade e, por tanto, a letalidade».

Empezó a mediados de julio

No existe una fecha inaugural de la segunda ola. En sus análisis, los técnicos de salud pública de Galicia toman como referencia el 15 de junio, porque ese fue el día que Galicia salió del estado de alarma. En realidad, en junio apenas hubo contagios. A finales de ese mes comenzó el brote de A Mariña, pero el conjunto de Galicia vivía una situación tranquila. «La segunda ola empezó a mediados de julio», dice el profesor Juan Gestal, emérito de Salud Pública en la Universidad de Santiago. Las cifras oficiales muestran que el día 20 se registraron diez casos nuevos y, desde entonces, nunca ha bajado de la decena.

Otra cosa es cuánto va a durar. En la semana que terminó el 30 de agosto, el Sergas detectó 1.913 casos nuevos. Fue la cifra más alta en una semana completa desde principios de abril, en el momento duro de la pandemia. Desde entonces, el número de contagios ha ido bajando de manera lenta pero constante. Hasta esta semana. Cuando hoy se actualicen los datos de los últimos siete días, aparecerá un importante repunte. Solo en cinco días, Galicia ya había superado en contagios a toda la semana anterior.

Y lo que queda. El cierre perimetral conjunto decretado la semana pasada en Ourense y Barbadás, así como las medidas restrictivas tomadas en las principales comarcas de la provincia tienen el objetivo de evitar un efecto arrastre en toda Galicia, pero en Ourense seguirá habiendo un número elevado de contagios en los próximos días. Mientras la segunda ola no decaiga, es el momento de prepararse. En un encuentro en La Voz de Galicia para responder a las preguntas de los lectores, Gestal ya hablaba hace unos días de la tercera oleada. «Hay un gran porcentaje de fuentes de infección que no se detectan. Hay que mejorar la búsqueda», dijo el profesor.

De momento, estamos en la segunda. «Lo importante ahora es encontrar casos, aislarlos, evitar que contagien, buscar a sus contactos... cuando esto falla es cuando hay que tomar medidas a lo bruto», resume Joan Ramón Villalbí, que trabaja en la Agencia de Salud Pública de Barcelona. Ese ir a lo bruto es lo que se está haciendo en Ourense. Todo empieza reduciendo horarios y aforos y, si no resulta suficiente, tocan los cierres «para no exportar casos a los municipios de al lado».

La clave está en que el sistema sanitario no sufra. Porque entonces volveremos a la primera ola, que fue letal.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
6 votos
Comentarios

La segunda ola arrastra más casos, pero caen los ingresos y las muertes