Prohibido castigar a los pequeños, pero también reforzarlos con un «muy bien»

Javier Becerra
javier becerra REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

La disciplina positiva propone una nueva relación entre padres e hijos

15 oct 2020 . Actualizado a las 19:39 h.

Ni castigar, ni decir «muy bien». Tampoco usar el recurso del rincón de pensar, ni colocar etiquetas de víctima o verdugo en los casos de acoso. Esas son solo algunas de las notas de la disciplina positiva que en Galicia difunden personas como la coruñesa María Soto. Lo acaba de exponer en Educa bonito (Vergara), un manual basado en su experiencia profesional y personal. Pretende llevar a los padres a una nueva dimensión respecto a su relación con los pequeños.

«Hoy ya nadie defiende que haya educar pegándole a los niños. Esperemos que la próxima generación crezca sin castigos», dice de entrada. Fija su punto de partida: «Educamos en base a reforzar una conducta positiva o anular una negativa y no sabemos el porqué de esas conductas. Solo nos limitamos a "esto lo haces" y "esto no lo haces"». Tras ello, lanza una conclusión provocadora: «Eso se llama amaestrar, no educar». Y ahonda: «Si quieres que un perro se siente y no lo hace, le pegas. Si lo hace le das una galleta. Eso es lo mismo».

¿Cómo se debe actuar entonces? María Soto sostiene que hay que situarse mucho antes del problema: «La disciplina positiva lo que indica a los padres es por qué los niños hacen lo que hacen para poder actuar de forma preventiva. Si quieres que tus hijos se porten bien en una cafetería tienes que enseñarles muchas habilidades antes. No vale solo "cállate y no molestes". Hay que aprender a estar en público, tener en cuenta a los demás, aprender a regular el tono de voz para que te oigan pero no molestar. Todo eso junto no se enseña en un solo momento riñendo».