Un Domingo das Mozas a medio gas para despedir el San Froilán

El momento con más afluencia de público se produjo a la hora del vermú


Lugo / La Voz

El Domingo das Mozas del año de la pandemia distó mucho de lo recordado en ediciones anteriores. Lejos queda la afluencia de hace siete u ocho años, cuando el Concello cifraba en más de 150.000 los asistentes. Aunque el coronavirus marcó desde un primer momento las fiestas del San Froilán, el día del Traje Tradicional Gallego superó las expectativas de muchos, aunque también se presenció alguna mesa vacía en las terrazas, algo impensable en cualquier otra edición. 

La ciudad amurallada acogió desde por la mañana paseos en familia que también podrían asemejarse a los de cualquier otro domingo. De vez en cuando, se presenció a algún niño vestido con el traje regional. El sol acompañó, pero también el frío, ya que el descenso de temperaturas se hace notar desde hace días en la ciudad. A la hora del vermú, ya pasada la una del mediodía, fue cuando la tradicional fiesta empezó a llenar de vida propia las calles del centro histórico. Os Viqueiras de Ordes protagonizaron una de las imágenes del día, concentrando a varios grupillos de gente que, guardando las distancias, disfrutaron de la música tradicional poco antes de las dos del mediodía.

La zona de vinos fue un viaje a ese pasado lejano de antes del coronavirus en algunos momentos del día. Gente yendo y viniendo, tomando el vermú y disfrutando de la jornada grande del San Froilán.

Si en algo coincidió el Domingo das Mozas de este año con el de tiempos anteriores es en que el público se dejó ver por la mañana. Después de comer, la ciudad se quedó semivacía y no se animó de nuevo hasta que anocheció y continuaron los conciertos por toda la ciudad. Algunas familias se animaron a dar el último paseo del día por el fondo de la Praza Maior y por Bispor Aguirre.

Se acerca la recta final de un San Froilán a medio gas, y eso siendo generosos y aceptando que el Domingo das Mozas, teniendo en cuenta la situación, superó las previsiones.

El desfile de cabezudos animó la recta final del San Froilán

UXÍA CARRERA
El desfile de los cabezudos animó la zona histórica de la ciudad
El desfile de los cabezudos animó la zona histórica de la ciudad

Aunque la gente se dejó caer a cuentagotas por las calles del centro, se conservó la tradición

Las fiestas van llegando a su fin en el año de la pandemia. Lugo se despertó este sábado con un ajetreo propio del fin de semana que fue llenando a cuentagotas las calles de viandantes, ocupados en su mayoría con recados y compras. Sin ruidos, sin alborotos y sin muchedumbre. Nadie diría que es San Froilán.

El paseo por la ciudad podría ser el de un día cualquiera, hasta que aparece alguna de las carpas dispuestas para los conciertos, que comenzaron a tener vida a mediodía. Los músicos animaron todo lo que les fue posible los espacios precintados para ellos, aunque sin llenar el aforo. Los artesanos resistían en el séptimo día de feria cumpliendo unas expectativas «bajas, pero más altas de lo esperado». En el parque de Rosalía de Castro se estrenaban Corazóns Artesáns con actividades de cestería y lana. «Para ser o primeiro día e pola mañá, aínda se achega xente». La asociación afronta con ganas este San Froilán, «tras moito pensar se vir ou non», pero con los pies de plomo. «Yo misma soy grupo de riesgo», dice la encargada, Chicha Lombao.

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